mundo | 11 de Septiembre de 2017

Militares apuntando contra La Moneda, sede de la presidencia en Chile Foto Agencias

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La Jornada Baja California

Tijuana, 11 de septiembre.- El 11 de septiembre de 1973 fue derrocado Salvador Allende, el primer presidente socialista en haber sido elegido democráticamente en el mundo. Allende gobernó Chile desde 1970 hasta que la sede presidencial fue bombardeada en un golpe de Estado y fue sustituido por una Junta de Gobierno al mando del militar Augusto Pinochet.

El golpe militar contó con el respaldo de Estados Unidos. En medio de la Guerra Fría, la existencia de un gobierno socialista en América Latina era percibido como una amenaza  de la posible expansión del movimiento socialista liderado por la Unión Soviética.

Estados Unidos mostró su inconformidad desde la candidatura de Allende y ejerció presión económica hacia Chile cancelando los acuerdos de ayuda bilateral y apoyando monetariamente a medios de comunicación y organizaciones opositoras. La tensión aumentó al ponerse en práctica la política económica de Allende, pues sus planes de nacionalizar las industrias, el cobre y la banca intervenían con los intereses económicos estadunidenses, dadas las expropiaciones de muchas propiedades norteamericanas.

En Chile también existía oposición interna. En las elecciones, Allende había triunfado con sólo un 36.62% de los votos frente a un 35.27% del candidato de derecha Jorge Alesandri, una diferencia menor a los 40 mil votos. Factores como la confiscación de tierras de élite por la reforma agraria y la caída del precio del cobre agudizaron la inconformidad de algunos sectores de la sociedad chilena. Está situación facilitó la aplicación del proyecto FUBELT en el que Estados Unidos planteaba sus intenciones de derrocar el gobierno chileno mediante la organización de un golpe de Estado. Para realizarlo y con el dictador de Brasil como intermediario, EEUU pagó para influir y organizar a las Fuerzas Armadas de Chile.

Un primer intento de las fuerzas militares de realizar el golpe se dio el 29 de junio, pero el levantamiento fue rápidamente controlado. No pasaría lo mismo con el ataque liderado por Augusto Pinochet quien logró un control generalizado del país e instauró un régimen dictatorial que duraría hasta 1990.

Chile pasó a formar parte de la lista de casos en los que Estados Unidos hizo uso de su política intervencionista para incidir en los asuntos nacionales de otro país. Su apoyo al golpe de Estado representó una agresión directa al proceso democrático chileno, acción mal vista por otros Estados como el mexicano, que durante el siglo XX abogó por el principio de no intervención y libre determinación de los pueblos, absteniéndose de emitir juicio oficiales en tanto a la legitimidad de los gobiernos, independientemente de su ideología política.

Si bien es importante que se respeten las soberanías nacionales, los gobiernos socialistas han sufrido evidentes presiones  internacionales. Desde esa perspectiva: ¿cuáles son las posibilidades del socialismo en  América Latina para siglo XXI?

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