mundo | 11 de Septiembre de 2017

Miles de personas participan en la sexta manifestación masiva del independentismo catalán en Barcelona Foto foto de video

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Armando G. Tejeda. corresponsal La Jornada

Madrid, 11 de septiembre.- Un inmenso océano de personas -centenares de miles- se congregaron hoy en Barcelona para gritar con fervor “independencia”. El día nacional de Cataluña -conocida como la “Diada”- se está convirtiendo este año en una movilización masiva a favor de la celebración del referendo de independencia, que está previsto para el próximo 1 de octubre y al que se oponen las principales instituciones españoles, encabezadas por el gobierno del derechista Mariano Rajoy.

Con una ánimo reivindicativo y festivo, los manifestantes portaron banderas independentistas, carteles con lemas contra el Tribunal Constitucional (TC) y contra las amenazas lanzadas desde Madrid en los últimos días, pero, sobre todo, alusivas al futuro Estado catalán que, según ellos, se creará después de la consulta ciudadana.

Como viene siendo habitual desde hace un lustro, la Diada sirvió para que centenares de miles de personas -en otras ediciones se han superado los dos millones- salieran a las calles para apoyar el proceso de autodeterminación unilateral iniciado por las formaciones soberanistas en la región y encabezadas por el gobierno catalán del nacionalista Carles Puigdemont. A la espera de conocer las cifras oficiales, las calles de Barcelona están a reventar y, de nuevo, el civismo y el respeto es lo que caracteriza a la protesta.

De hecho, el primer minuto de la manifestación sirvió para guardar silencio por las víctimas mortales y sus familiares de los atentados yihadistas de agosto pasado, en los que murieron 16 personas y alrededor de 130 heridas. El silencio fue total, sólo roto por el vuelo del helicóptero que vigilaba por el aire la impresionante movilización ciudadana, que también escuchó en silencio y emocionada el himno catalán, Cant dels segadors

La marcha va encabezada por una pancarta en la que dicen que referéndum es democracia”, haciendo alusión a las reiteradas amenazas vertidas desde el gobierno español contra la celebración del referendo, para lo que incluso se interpusieron querellas ante el Tribunal Constitucional -para anular de facto las normas jurídicas que lo amparan y que fueron aprobadas en el Parlamento regional- y otras más en la justicia ordinaria para acusar de varios delitos, entre ellos la prevaricación y la malversación de fondos públicos a los miembros del gobierno catalán y del Parlamento que han apoyado e impulsado la consulta ciudadana.

El presidente Puigdemont, reiteró que para la sociedad catalana “no es una opción que no se celebre” e insistió que actualmente la única legalidad que rige sus iniciativas y las del gobierno son las que se aprobaron en el Parlamento regional y que dan amparo a la consulta ciudadana.

En cualquier caso, las instituciones catalanas iniciaron la semana pasada los pasos definitivos para celebrar el referendo unilateral el próximo 1 de octubre, aprobando las dos leyes que darán amparo jurídico tanto a la votación popular como a la eventual “desconexión” del Estado español en caso de que ganara el “sí” a la independencia.

Por eso el presidente Puigdemont reconoció que el consciente que el Estado español, liderados por el gobierno de Rajoy, pretenden bloquear la consulta con un “tsunami de querellas” contra todos aquellos que participen en la consulta, pero que ni ellos ni las instituciones catalanas harán caso a los requerimientos procedentes de tribunales españoles, en especial del Tribunal Constitucional, al que impugnaron a sus doce magistrados.

Entre los actos conmemorativos por la Diada, Puigdemont se encontró con los corresponsales de prensa extranjera para insistir en que después de la movilización de hoy y, sobre todo, de la votación del próximo 1 de octubre el gobierno español tendrá que asumir la voluntad del pueblo catalán y sentarse a “dialogar”. “No nos gustan las confrontaciones de ese tipo y estamos de acuerdo que votar aleja ese riesgo”, señaló, al tiempo que se mostró convencido de que el gobierno español no tendrá el tiempo suficiente para aplicar el artículo 155 de la Constitución, que es con el que quedaría suspendida la autonomía y el gobierno catalán quedaría relevado de facto.

Una ausencia notable en la marcha fue la de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que el año pasado sí participó en la movilización. En un acto multitudinario previo con simpatizantes de su formación, la funcionaria no aclaró si apoyaría o no la celebración de la consulta, cuando todo el mundo mira a las principales cabeceras municipales para que apoyen el referendo y así se puede celebrar la consulta. Pero Colau, consciente de que una decisión de este tipo puede servir para su eventual inhabilitación como servidora pública por parte del Estado español, se muestra reticente a aclarar qué hará el Ayuntamiento. “No aceptamos lecciones de nadie, y menos de convergentes que hasta hace dos días no tenían ni idea lo que era la desobediencia civil. ¿Dónde estaban cuando defendíamos los derechos sociales los señoritos de Convergència? Firmando leyes con el PP”. "

“Necesitamos más diálogo y empatía, dentro de Cataluña y con el Estado”, dijo Colau, que se limitó a decir que haría “lo posible” porque se celebre la consulta.

Mientras desde Madrid se sigue insistiendo una y otra vez que la consulta del 1 de octubre no se va a celebrar.