cultura | 11 de Julio de 2017

Los collares fueron facilitados por una larga lista de mujeres, entre ellas, Ireri de la Peña, Laura Esquivel, Margo Glantz, Yurriria Iturriaga, Carmen Lira, Rigoberta Menchú, Cristina Pacheco, Carmen Parra, Inna Payán, Socorro Valadez y Livma Zacarías. Foto tomada de http://www.mexicoescultura.com

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Merry MacMasters, La Jornada

Ciudad de México, 11 de julio.-  Con motivo del fallecimiento hace dos décadas de la fundadora de escuelas, promotora cultural y diseñadora de collares Cristina Payán, el Museo Nacional de Culturas Populares, instancia que dirigió de 1995 a 1997, ha organizado una exposición de 246 de sus creaciones, tal vez el 25 por ciento de lo que realizó a lo largo de varias décadas.

Cristina Payán. Homenaje a Veinte Años. Collares, curada por Marco Barrera Bassols y Emilio Payán Stoupignan, instalada en la sala que lleva su nombre, será inaugurada el jueves 13, a las 19:00 horas, en el recinto de avenida Hidalgo 280, colonia del Carmen, Coyoacán. Posteriormente habrá una mesa redonda y un concierto. Los collares fueron facilitados por una larga lista de mujeres, entre ellas, Ireri de la Peña, Laura Esquivel, Margo Glantz, Yurriria Iturriaga, Carmen Lira, Rigoberta Menchú, Cristina Pacheco, Carmen Parra, Inna Payán, Socorro Valadez y Livma Zacarías.

Para sus creaciones doña Cristina utilizó todo tipo de piedras, aunque su hijo Emilio recuerda que empezó con materiales muy sencillos. Con el tiempo, y después de años de investigar, trabajó con piedras adquiridas o traídas de diferentes partes del mundo. De niño Payán Stoupignan hacía collares con su madre.

Al respecto Carlos Payán Velver señala en un texto actualizado para la exhibición: “Cada piedra, cada cuarzo, cada talla en madera, cada vidrio, cada bronce, cada cuenta, carga una historia personal y, al mismo tiempo, una historia social; corresponde a una época y a un individuo, a una moda o a un rito, a un adorno personal o a una ceremonia”.

El director fundador de La Jornada anota entre la amplia gama de materiales empleados, “hay una voluntad de mezclarlos todos en busca de una nueva armonía, de una sorpresiva y regocijante belleza que, un día tras otro, arma esplendorosamente Cristina Payán, luminosa hacedora de collares”.