deportes | 11 de Junio de 2018

Las cosas llegaron a tal punto que en el umbral de la Copa del Mundo se nos presenta un escenario cómico. Foto tomada de Facebook

Por

Por 

Marlene Santos / La Jornada
Las cosas llegaron a tal punto que en el umbral de la Copa del Mundo se nos presenta un escenario cómico. Casi todos los aficionados están ciertos de que la selección de Juan Carlos Osorio es un desastre, un amasijo sin pies ni cabeza, pero éste y sus jugadores se escudan bajo la argucia infantil de que no han dejado ver nada adrede, están escondiendo sus armas para sorprender al planeta entero, específicamente a la Mannschaft.

Los partidos ante Gales, Escocia y Dinamarca, en los que sólo se anotó un gol, sirvieron para cumplir los protocolos de despedida, tanto del fiel público radicado en Estados Unidos –casa principal del Tri–, como del estadio Azteca. Lo de Copenhague acaso fue ambientación y sólo 20 minutos de juego lúcido. Parecía que lo más sabroso de este epílogo había sido el merecido abucheo que se llevaron el colombiano y Gío, pero no fue así.

El platillo fuerte resultó la fiesta en Bosques de Las Lomas. O quizá fue el entuerto en que se vio Héctor Herrera y su salida precipitada de la concentración para apaciguar el caldero que se armó en su hogar tras la divulgación de ciertas fotos. Osorio se descaró en su papel de alcahuete y, cual Celestina, mandó a Imanol Ibarrondo a Portugal con Herrera.

Esa ha sido la jugada maestra de Osorio, porque terminó de echarse a la bolsa a los seleccionados, dio la cara por ellos en rueda de prensa y se responsabilizó de la fiesta, pues –palabras más, palabras menos– dijo: siempre lo supe, me pidieron permiso y la autoricé. ¡Bien hecho! Ahora, con la empatía formidable que genera la complicidad, falta resolver lo principal: el Mundial de Rusia.

La experiencia dice que en los torneos importantes al Míster se le hace bolas el engrudo, lo que estaba con tinta roja debió haber ido en azul. Se aferró sin lógica a jugadores lesionados y casi inactivos, y si en su momento todos aplaudieron la honestidad de Néstor Araujo, quien con lágrimas y pesar se bajó de la nave mundialista, ahora Diego Reyes –sin nada extraordinario que aportar– recoge críticas por no sincerarse.

Los directivos se alzan de hombros ante las indisciplinas, ellos no pierden de vista que el Tri en el ciclo que se cerrará en Rusia ha generado unos 630 millones de dólares. Fiestas en la selección siempre ha habido, y para la próxima, ¡porque habrá próxima!, acaso soliciten que por favor incauten todos los celulares, puesto que casi dañan a un hombre en vías de ser héroe nacional, Héctor Herrera, engrane principal del equipo.

La afición se lanza con buen humor a la generación de memes, porque para tragedias, sólo la de Chivas. Esa sí que duele. El Tri puede fracasar, se dirá aquí y allá con sonrisa resignada: se veía venir. Pero el Rebaño es sagrado. A cuentagotas cayeron refuerzos que no alimentan la esperanza, el equipo se convulsiona y Jorge Vergara pasea por Nueva York.

El pastor Matías Almeyda realiza su cruzada de despedida. No sólo se desploman las Chivas, también la Liga Mx, cuyo draft tuvo algunas modificaciones que presuntamente deberían beneficiar a los jugadores. La realidad es que el freno aplicado al descenso afectará no sólo la calidad de los equipos de media tabla hacia abajo, sino los sueldos de jugadores y hasta de los directores técnicos.

En la hora aciaga el Guadalajara se abraza con Veracruz, otro club en la cuerda floja. El equipo de Fidel Kuri no debería figurar ni en la Liga de Ascenso, pero increíblemente la directiva aprovecha el desgobierno que priva en la Federación Mexicana de Futbol y adeuda dos meses de salario a los jugadores, por lo que éstos rehusaron viajar a la pretemporada.

Quizás en aras de abaratar costos están forzando también, al estilo de Jorge Vergara, la salida del técnico Guillermo Vázquez. Por ahora cualquiera puede tomar las riendas, pues no hay riesgo de perder la categoría. El director deportivo Mario Trejo ni siquiera tiene contrato, el acuerdo con él fue verbal. No hay seriedad.

El torneo Esperanzas de Toulon dejó un sabor semiamargo, porque la Sub 21 no se coronó, a pesar de tener un gran equipo, con elementos probados en el máximo circuito, así como al jugador revelación, Diego Lainez, y al botín de oro, Eduardo Aguirre... Comienza la justa rusa, pero en México la mira está puesta en el día 13, cuando se definirá la sede de 2026.

Sondeo

Consideras que los términos del acuerdo México-EU para evitar aranceles: