cultura | 11 de Mayo de 2019

La idea es revisitar la trama de ese clásico de William Shakespeare desde una perspectiva contemporánea, de tal manera que la historia se desarrolla en el ámbito de lo que es la administración pública actual, por lo que los protagonistas pertenecen a la clase política. Foto Cristina Rodríguez / La Jornada

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Carlos Paul / La Jornada

Ciudad de México, 11 de mayo.- Con la finalidad de responder a la trágica situación de que en México se perpetran nueve feminicidios diarios, se articuló la propuesta escénica La maté por un pañuelo, una versión libre de Otelo, de William Shakespeare, en la cual se retratan el clasismo, el machismo, el racismo, la misoginia, la clase política mexicana implicada en la prostitución y el asesinato de mujeres y en la que además se entretejen la intriga, la venganza y la ciega furia de los celos.

Con adaptación de Andrea Salmerón Sanginés y Alfonso Cárcamo el moaje es una relectura de Otelo cuya intención es acentuar que ‘‘la violencia de género es un problema normalizado y sistémico que se origina en las cúpulas del poder”, explicó Salmerón, quien también dirige la obra.

La idea es revisitar la trama de ese clásico del célebre dramaturgo inglés, desde una perspectiva contemporánea, de tal manera que la historia se desarrolla en el ámbito de lo que es la administración pública actual, por lo que los protagonistas pertenecen a la clase política.

Mentir, manipular y conspirar
Otelo es un militar con grado de general, Desdémona es una joven hija de familia, tranquila y estudiosa y su padre es un senador; Cassio es el leal e inteligente asesor político de Otelo. Aparecen también como parte de los personajes un gobernador, un diputado, una diputada y un diputado plurinominal.

Iago es aquí un infame y despreciable machista, clasista y misógino, quien resentido por no conseguir un ascenso a pesar de su larga trayectoria, siembra celos, odios y envidias a su alrededor, y con el propósito de cumplir con sus planes miente, manipula y conspira hasta hundir a su rival político y vengarse de su jefe, el General, a quien hace creer que Desdémona le ha sido infiel.

El espectador podrá reconocer en esta historia una serie de situaciones que son reflejo de la realidad mexicana. El clasismo, el machismo y la misoginia por parte de esos ‘‘nuevos jóvenes políticos varones, blancos, bien peinados y con estudios”, los que en su cotidianidad laboral o relaciones amistosas ven normal hacer chistes clasistas osexistas para humillar.

Hay también referencia al caso de la red de ‘‘edecanes” estructurada por el entonces presidente del PRI-DF, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien la encabezaba, con el fin de reclutar mujeres para ofrecer servicios sexuales a políticos, y que era administrada por una mujer. Como parte de la trama de amor y celos entre Otelo y Desdémona, también se describe la forma en que la clase política decide sobre cuestiones que atañen sobre todo a las mujeres; como cuando ese grupo en el poder, integrado sólo por hombres, discuten sobre la lactancia materna o la economía familiar ‘‘en un país donde 50 por ciento de los hogares es sostenido por una mujer”.

La maté por un pañuelo hace una relectura de Otelo desde una perspectiva de género y la violencia de la que son víctimas las mujeres en distintos niveles sicológicos y físicos hasta llegar al feminicidio, pues lo mismo se cuestiona la infidelidad de ellas y se les da voz para manifestar: ‘‘Nos prefieren muertas que libres”.

Con las actuaciones de Leonardo Zamudio, Antonio Vega, Sofía Sylwin, Nicolás de Llaca, Juan Cabello, María Sandoval, Daniela Arroio, Alfonso Cárcamo/Erwin Veitia, José María Negri, Carlos Álvarez y Emma Sofía Peraza, escenografía e iluminación de Tania Rodríguez, vestuario de Jerildy Bosh y diseño de sonido y música original de Miguel Hernández, La maté por un pañuelo, montaje de dos horas 15 minutos, sin intermedio, comenzó temporada el pasado jueves y concluirá el 30 de junio en el teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario (Insurgentes Sur 300, Ciudad Universitaria).

Las funciones son jueves, viernes y sábado a las 19 horas y domingos a las 18 horas, excepto los días 25 y 26 de mayo.