espectáculos | 11 de Mayo de 2018

A diferencia del resto del equipo, Darín se queda unos días más en la riviera francesa para asistir a la proyección de la película de su hijo, Ricardo Chino Darín, El ángel, que participa en otra sección. Foto Tomada del Facebook del Festival

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Daniela Creamer
México, 11 de mayo.- Ya todo un habitual en el Festival Internacional de Cine de Cannes, donde a lo largo de los años ha presentado varias películas, como La cordillera, Relatos salvajes o Carancho, el astro argentino Ricardo Darín vuelve al certamen más popular del mundo para estrenar la película inaugural, Todos lo saben, dirigida por el iraní Asghar Farhardi, pero rodada en España, en la que actuó al lado de Penélope Cruz y Javier Bardem.

A diferencia del resto del equipo, Darín se queda unos días más en la riviera francesa para asistir a la proyección de la película de su hijo, Ricardo Chino Darín, El ángel, que participa en otra sección.

Me voy el sábado de Cannes porque mi hijo estrena su película el viernes. Estoy muy orgulloso de él. Es maravilloso. Mucho más talentoso y guapo que su padre, cuenta entre risas en entrevista con La Jornada.

–¿Cómo es hacer una película en español dirigido por un cineasta que no entiende una palabra de nuestro idioma?

–Fue difícil, pero en el arte, en todas las manifestaciones artísticas, como en la música y la pintura –más complicado en la literatura–, hay un idioma paralelo que va más allá de la lengua. Corren por un canal distinto. Cada uno aporta lo que puede en su lengua, un poco de inglés, un poco de español y mucha gestualidad. Entonces, si encontramos un idioma que es común a los dos, nos entendemos perfectamente.

–¿Cambia eso la relación actor-director?

–No, al contrario, la fortalece. Porque, como hay que hacer un trabajo de comunicación, eso hace que el vínculo sea todavía más fuerte. Porque cuando encontramos cosas en común, los dos saltamos de alegría.

–Hablando de idiomas, su personaje está casado con Penélope Cruz y ambos viven en Argentina, aunque ella es española. ¿La ayudó a lograr ese leve acento argentino que exhibe en la película?

–La ayudé todo el tiempo, pero Penélope es muy inteligente y muy atenta. Sabía que representábamos un matrimonio de una española y un argentino que viven en Argentina. Entonces sus hijos hablan argentino y ella necesariamente debía estar impregnada de alguna tonalidad, y la usó en algunos momentos de la película.

Una historia controversial

–¿Qué le atrajo de la propuesta de Todos lo saben?

–Asghar Farhardi, el guion, Penélope y Javier, el resto del reparto... porque son todos mis grandes amigos. Así que todo me pareció muy atractivo.

–En concreto, ¿de la historia?

–Es controversial. Es una historia que se extiende mas allá de lo que propiamente hay dentro de la película. Es aplicable a la vinculación entre los seres humanos. Es un poco lo que propone siempre el cine de Asghar, va un poco más allá. En sus historias, que suelen ser de alguna manera abiertas, propone que el espectador siga trabajando con su cabeza cuando termina la película. Es residual: queda dando vueltas por un tiempo.

–Usted es el gran icono exportable del cine argentino. ¿Es consciente de ello?

–No me diga eso, por favor... (risas). El Papa es nuestra gran estrella. También tenemos a Messi y a Maradona, tenemos otros actores muy reconocidos, como Leonardo Sbaraglia, Óscar Martínez...

–¿No le gusta esa presión en sus hombros?

–Es que no lo siento como una presión. Es que no estoy de acuerdo. Conozco a muchos actores, actrices, mucha gente de mi país que hace trabajos increíbles, pero que a veces no logran tanta repercusión afuera, pero yo no puedo desconocerles. Por eso me cuesta mucho aceptar que yo sea un icono.

–¿En este momento es más selectivo que nunca?

–Uno puede permitirse el lujo de ser selectivo en la medida que tenga algunas necesidades básicas controladas. Esa es la realidad. Cuando uno tiene que alimentar a una familia, no se puede dar el lujo de ser demasiado selectivo, porque hay prioridades. Luego tuve la suerte, el privilegio de tener cierta estabilidad laboral, que me permite seleccionar un poco más aquí y un poco más allá, de acuerdo a lo que el corazón y el estómago van indicando. Lo tomaría como un caso excepcional. No critico a aquellos que no puedan seleccionar. Al contrario, muchas veces logro apreciar un trabajo que podría ser considerado de menor nivel por la devoción que cada quien pone en su trabajo. Las que están tan devaluadas son las telenovelas, por ejemplo, y cuando ves una escena entre dos actores que están haciendo un esfuerzo muy grande por construir algo verosímil, esa escena la valoro mucho más que la que está dentro de una película. He trabajado mucho en televisión y me doy cuenta de lo que cuesta eso.

–Acaba de terminar de rodar El amor menos pensado, con Mercedes Morán. ¿Cómo les fue?

–Es la historia de un matrimonio que tiene un hijo, que se va de viaje por el mundo, y ellos se quedan solos. Se la pasan muy bien, se divierten, tienen buen sexo, todo bien. Hasta que tienen una conversación en la que de repente se confiesan que enamorados, lo que es enamorados, no están, y entonces deciden separarse, y es la historia de lo que les ocurre durante ese proceso. Es una bonita historia.

–Alguna vez dijo que no se sentía muy feliz por cómo trataba Hollywood a los latinos. ¿Ve algún cambio?

–Hollywood cambió. El que no cambió fue Trump. Trump intensificó un prejuicio y fue caminando por la dirección equivocada. Los artistas de Hollywood siempre están buscando nuevas formas, nuevas ventanas y puertas para comunicarse, para que la gente se comunique y se conecte. Pero mi problema no es con Hollywood. Mi problema es con las dos ofertas que me hicieron. La verdad es que es muy difícil trabajar en otro idioma.

–A usted le encanta el futbol. ¿Cómo ve a Argentina en el próximo Mundial?

–Si Argentina pasa la primera ronda, va a hacer buen papel. Pero primero tiene que pasarla. No me voy a perder ni un solo partido.

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