Baja California | 11 de Enero de 2017

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Camelia Garcia

Tijuana, 10 de enero 2017.- Este miércoles la Coalición Pro Defensa del Migrante espera respuesta a la carta, que en calidad de urgente, envió al presidente de la República, Enrique Peña Nieto. En el documento se apremia a las autoridades federales a que reconozcan que el tema migratorio en Baja California se encuentra en una situación de crisis, y a que se ocupe de ella.

“Necesitamos, más recursos, organizarnos mejor; la autoridad debe aceptar que estamos en una situación extraordinaria y debe recordar que ellos son los responsables directos y nosotros, las organizaciones voluntarias, un apoyo: porque el gobierno se ha acostumbrado a pensar que nosotros somos los que debemos a hacer las cosas y que ellos nos apoyan y es al revés”, destaca el Mayor Andrés Saldaña del Ejército de Salvación.

Las peticiones que el pasado viernes 6 de enero los protectores de los migrantes hicieron llegar tanto al ejecutivo Federal, como a su Congreso incluye los puntos en los que se insta al gobierno a crear de forma inmediata una comisión que atienda de manera integral a los extranjeros varados en la zona, así como destinar recursos económicos adicionales emergentes a los albergues de migrantes en el estado.

La carta exhorta a los funcionarios a instaurar también programas para que los mexicanos deportados, o desplazados por la violencia que prevalece en sus ciudades de origen, se reinserten a las actividades laborales y con ello esten en condiciones de acceder a la cobertura de necesidades básicas como vivienda y alimento.

Los integrantes de la red de organizaciones promigrantes, que forman la coliación desde 1996, coinciden en que a pesar de que los albergues que existen en Baja California acogen desde siempre un flujo migratorio constante, es necesario entender que se enfrentan a un reto diferente.

“Sí, si estamos acostumbrados a recibir a los deplazados por la violencia, a los repatriados pero ha sido siempre más de entrada por salida y ahora se están quedando y no estamos preparados para eso”, señala Uriel Gonzalez, representante de Casa Ymca para Menores Migrantes, quien añade que si continuan sin recibir apoyo extra el albergue podría terminar con sus recursos en unos cuatro meses.

De igual manera que Casa Ymca se encuentra al tope, los otros albergues que hay en la ciudad de Tijuana — el Desayunador del Padre Chava, La Casa del Migrante, Instituto la Madre Asunta y el de Ejército de Salvación — rebasan su capacidad desde mayo 2016, cuando además de recibir a los connacionales repatriados, empezaron a llegar a Baja California extranjeros de 29 distintos países, en su mayoría haitianos. Son 26 las iglesias cristianas que durante la noche se convierten en dormitorios improvisados.

Deportaciones masivas

“Y sigue llegando gente, tanto desplazados por la violencia de Michoacán, de Guerrero… deportados y extranjeros”, expresa el padre Padre Patrick Murphy. El director de la Casa del migrante insiste en su preocupación: “No hay capacidad para atender a más, es por eso que enviamos esta petición”, no es solamente por los inmigrantes que ya están en el estado, sino porque el 20 de enero se acerca y ese será el día en el que Donald Trump tomé posesión como presidente de los Estados Unidos.

Murphy y la coalición temen que el nuevo mandatario no tenga pudor en ordenar las deportaciones masivas que prometió durante su campaña, lo que generaría grandes cantidades de población flotante en las ciudadades que se ubican a lo largo de los 3 mil 200 kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos.

“Yo soy de allá, pero no estoy seguro de que el señor Trump vaya a hacer las cosas bien” dice Murphy. Si el empresario y político cumple su promesa “van a llegar más a Baja California y no tenemos ni un programa para recibirlos, además son mexicanos y tienen derechos”, dice el sacerdote con ahínco.

En algunos de los albergues como en Ejército de Salvación así como en la Casa del Migrante cuentan con algunos convenios con empresas que emplean a deportados mexicanos, pero no es posible sin ayuda gubernamental conseguir el trabajo que necesitan los extranjeros, explica Murphy.

Necesidades urgentes

“Es urgente que nos ayude el gobierno, ya no podemos solos, no es momento de cobrar agua, ni en la Casa del Migrante ni en otros refugios” apunta Murphy luego de que le fuera anunciado que tendrá que pagar este servicio; desde su creación en 1987 el albergue no ha sufragado este gasto. Aún cuando este refugio recibió recientemente del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol) un apoyo de 200 mil pesos con los que se cubrieron distintos gastos entre ellos la compra de colchones nuevos.

Por la escases y falta de espacio aspectos como el aseo y la alimentación empiezan a ser una odisea en estos sitios que están recibiendo apoyo de los ciudadanos, quienes fungen como voluntarios así como también ofrecen algunos donativos en especie. “La gente es la que más ha ayudado” declaran integrantes de la coalición.

Ropa invernal, alimentos y azúcar (comen mucha azucar para calmar el hambre, por ejemplo café con varias cucharadas) siguen siendo las principales necesidades de los albergues rebasados por la gran cantidad de migrantes guarecidos en ellos.

Solo algunos de los alrededor de 18 mil extranjeros que han arribado a Baja California, durante los últimos 7 meses, han logrado su objetivo de ser recibidos por el gobierno estadounidense para tramitar asilo. Cifras extraoficiales arrojan que un aproximado de 11 mil personas obtuvieron la cita para el trámite pero muchas de ellas vuelven al estado al ser rechazadas por el vecino país.

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