Chihuahua | 10 de Octubre de 2018

Este, agregó, es uno de los temas más dolorosos y más complejos que resiente nuestro país. Foto Arturo Campos Cedillo / Archivo

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Fabiola Martínez / La Jornada
Ciudad de México, 10 de octubre.- De un registro oficial de 37 mil 485 personas desaparecidas (al corte del 30 de abril pasado) se han obtenido cuatro mil 500 coincidencias, es decir, el primer avance luego del cotejo de distintas bases de datos con sitios donde se hallan cadáveres.

De esa cantidad, 340 están plenamente identificadas, por lo que –de ratificar la información– en las próximas semanas se dará a conocer el hallazgo a los familiares. La mayoría (300 expedientes) corresponden a denuncias de hechos ocurridos incluso hace más de una década, informó el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, durante la instalación del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (SNBP).

Del informe del secretario se desprende la identificación y ubicación de 0.93 por ciento de los desaparecidos del país (respecto de la base de poco más de 37 mil nombres) y tendrían los elementos para hacerlo pronto con 12 por ciento.

Hoy hay cuatro mil 500 coincidencias, con la certeza que tenemos de 340 en este momento con nombre y apellido, 300 de ellas que tienen más de 10 años de desaparecida la persona. Diez años de dolor y de búsqueda, señaló Navarrete ante integrantes del SNBP.

De la base original de 37 mil 485 –y seguramente es mucho más grande el número de personas desaparecidas, acotó el funcionario– se pudieron desprender 26 mil registros completos para iniciar seriamente una búsqueda y localización de la víctima o sus familiares. Los nombres de esta lista están acompañados con huellas dactilares y fotos.

El siguiente paso, explicó, es unificar las plataformas de información que arrojen datos útiles para ser analizados, porque se considera que esta vía es más eficaz que buscar en campo, incluido –para hablarlo todo con su nombre– el peritaje en fosas clandestinas .

Este SNBP es parte de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares, promulgada el 16 de noviembre de 2017. Su primer objetivo es depurar el registro histórico de personas desaparecidas, para enfocar la búsqueda en casos específicos.

En el país, precisó Navarrete Prida, no se tenían registros de coincidencias; eran empíricas y escasas. Ahora se cotejaron bases de datos con el registro del Instituto Nacional Electoral y la Plataforma México, por ejemplo.

Lamentablemente, dijo, la ley en la materia fue aprobada en el último tramo del sexenio, pero ofreció esperanzas no fallidas a miles de familias, porque aquí cabe, subrayó, el dolor, la exigencia, la crítica y el enojo.

Admitió que el proceso ha sido lento, pero confió en la eficacia del método de contraste para la búsqueda de persona tanto en vida –hospitales, albergues, etcétera– como la de tipo post mortem.

Quisiera con estas reflexiones y estos datos alentar a que con vocación, convicción, con esperanza no fallida, le podamos dar respuesta a muchas miles de familias de mexicanos que lo merecen, dijo.

Este, agregó, es uno de los temas más dolorosos y más complejos que resiente nuestro país.

El funcionario federal instruyó al titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, Roberto Cabrera, para que antes de que concluya el sexenio se convoque a la primera sesión del SNBP y la instalación de comisiones estatales.