mundo | 10 de Octubre de 2017

Donald Trump en si visita a Puerto Rico Foto Captura de pantalla

Por

Por 

Redacción Sin Fronteras

Washington, 10 de octubre.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este martes que la mejor defensa sigue siendo un ataque. En esta ocasión, contra el partido demócrata al que acusó de no querer una frontera segura con México:

“A los demócratas no les importa la seguridad de Estados Unidos. No quieren asegurar nuestras fronteras”, aseguró Trump desde su cuenta de twiter para confirmar así el virtual descarrilamiento del acuerdo alcanzado el pasado 13 de septiembre con los demócratas para garantizar el futuro de los “dreamers”.

Con su pronunciamiento a través de twiter, Trump dio el tiro de gracia al principio de entendimiento con los líderes de la minoría demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi y Chuck Schumer, a quienes prometió garantizar la permanencia de los “dreamers” a cambio de trabajar a favor de un plan de seguridad fronterizo, pero sin condicionarlo a la construcción de un Muro fronterizo.

Sin embargo, en el curso de los últimos días, la palabra empeñada por Trump ante el liderazgo demócrata se convirtió en papel mojado. La embestida del ala más conservadora en el seno de su gabinete, encabezada por su asesor, Stephen Miller, consiguió revertir ese proceso para volver a colocar la exigencia de construir un muro como condición principal para decidir el futuro de los “dreamers”.

Precisamente, en un anuncio inesperado la Casa Blanca dio a conocer la tarde del pasado domingo una lista de exigencias para alcanzar un acuerdo con el partido demócrata en el sensible capítulo de los “dreamers”.

En su lista de demandas, Trump exigió que toda legislación sobre los 'dreamers' incluyera la financiación de un muro en la frontera con México y medidas contra niños y adolescentes que llegan solos desde Centroamérica huyendo de la violencia.

Además, exigió contratar a 10 mil nuevos agentes fronterizos y a miles de fiscales y jueces migratorios; disminuir fondos a las "ciudades santuario" que se niegan a denunciar a los indocumentados ante el gobierno federal y la eliminación de la lotería que otorga 50 mil "green cards" o permisos de residencia y trabajo por año.

Con su pronunciamiento en contra del liderazgo demócrata, Trump ha confirmado lo que ayer muchos mascullaban. Que el acuerdo alcanzado el pasado 13 de septiembre, para garantizar el futuro de los “dreamers” (una vez que venza el programa de acción diferida el próximo 5 de marzo), ha naufragado para dejar en la incertidumbre a casi un millón de jóvenes que llegaron a EU en brazos de sus padres.

Apenas ayer, el liderazgo demócrata rechazó las duras medidas planteadas por Trump a cambio de permitir permanecer en el país a los jóvenes inmigrantes indocumentados.

"Durante un encuentro le dijimos al presidente que estamos abiertos a medidas razonables para la seguridad fronteriza. Pero esta lista va más allá de todo lo razonable", afirmaron los líderes demócratas en la Cámara de Representantes y en el Senado, Nacy Pelosi y Chuck Schumer.

"Esa propuesta no muestra ninguna voluntad de compromiso", añadieron en un comunicado.

"El Gobierno no puede ir en serio", advirtieron Pelosi y Schumer en reacción al anuncio.

Las exigencias de Trump "son una lista de crueldades con los inmigrantes", estimó por su parte Héctor Figueroa, presidente de uno de los mayores sindicatos de trabajadores inmigrantes en Estados Unidos, el 32BJ SEIU, en un comunicado.

"Proteger a los Soñadores no debe estar condicionado a tratar a sus padres y a millones de otros inmigrantes como chivos expiatorios y criminales. No debe implicar el otorgamiento de fondos para expandir las fuerzas armadas a fin de seguir aterrorizando a las comunidades de inmigrantes o para construir su ridículo muro", añadió.

Las condiciones de Trump son "píldoras envenenadas" que buscan "descarrilar esfuerzos bi-partidarios para reformar nuestro sistema migratorio inmoral, cruel, vetusto", estimó por su lado CHIRLA, la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles.

"El Congreso solo debe estar preocupado por un principio: hallar una solución permanente, sensible, humana a la crisis que Trump creó al levantar la alfombra sobre la cual había un millón de jóvenes inmigrantes protegidos por el DACA", añadió.

El secretario de Justicia, Jeff Sessions, defendió las propuestas del presidente. Según Sessions, en las últimas décadas "el Estado de derecho se desmoronó" en la frontera de Estados Unidos y el presidente presentó "propuestas razonables" que pondrían fin a esa "falta de observancia de la ley".