cultura | 10 de Octubre de 2017

Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967), en imagen incluida en el documental del cineasta argentino Jorge Denti, que muestra el periplo y las vicisitudes del guerrillero por varios países latinoamericanos Foto Luis Humberto González

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Carlos Paul, La Jornada

Luego de enfrentar la persecución constante de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA, por sus siglas en inglés) y de las fuerzas armadas bolivianas, el 8 de octubre de 1967, hace 50 años, Ernesto Che Guevara fue herido en el poblado La Higuera, capturado, interrogado y torturado. Al día siguiente fue asesinado.

Para conmemorar al revolucionario se proyectó el documental La huella del Dr. Guevara, realizado por el cineasta argentino Jorge Denti, en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, cinta que deja testimonio de los viajes del solidario y humanista joven médico por distintos países de América Latina hasta su encuentro en México con los hermanos Fidel y Raúl Castro, a quienes se unió como expedicionario internacionalista para combatir la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba.

En honor a ese día, el cual tiene un alto significado, se decidió proyectar el documental, como parte también del ciclo El Che: realidad y leyenda,organizado por la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Cátedra Mandela de Derechos Humanos en Cine y Literatura.

La cinta, de casi dos horas, relata el periplo y las vicisitudes de Guevara como médico solidario y humanista, y como el joven explorador de la realidad social y política de América Latina; antes de convertirse en el legendario revolucionario conocido en el mundo como Che Guevara.

Reúne fotografías familiares y de esos viajes y documentos históricos audiovisuales de la realidad social en varias latitudes, así como entrevistas y testimonios de familiares, amigos y colegas cercanos que tuvieron contacto en aquella época con el joven y entusiasta Ernesto Guevara.

Se documenta su nacimiento, infancia y juventud; la diversidad de trabajos que realizó durante su estancia en Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Panamá, Guatemala y México, así como los galenos que lo influyeron en su pensamiento como médico social. Se habla también de su capacidad como investigador científico y sus distintas preocupaciones, como por ejemplo, sobre su trabajo en un hospital que atendía a enfermos con lepra.

Se deja testimonio también de su interés, sin aún ser militante, por los procesos revolucionarios, por la poesía, la literatura y el ajedrez. De su carácter, a la vez tímido y audaz. La sobria distinción de su persona. Su conversación amena y sobre su asma, a la que no le daba importancia.

Durante el documental se entretejen las cartas que escribió durante esos viajes, en las que se reflejan sus afectos y cariños familiares, sus anhelos, su crítica al sistema de explotación capitalista y el devenir de su compromiso social, en el que confluyen, de acuerdo con sus propias palabras: Sus dos yo: el socialista y el viajero.

También se documenta su vida íntima ligada a su activismo. Su casamiento con la militante Hilda Gadea y el nacimiento de su hija Hilda Beatriz, los momentos en el que por primera vez toma un fusil, en Guatemala, y se vuelve un internacionalista, hasta el día que reflexiona y se convence de la necesidad de un profundo y sustancial cambio social.

Parte igual de importante es su estancia en México, donde trabajó como fotógrafo ambulante y como interno en el Hospital General. En el país conoce a importantes creadores e intelectuales y se despierta su interés por la arqueología prehispánica.

En México, marcado por su experiencias en otros países, se decidirá su futuro. Conoce y se relaciona con Fidel y Raúl Castro y se entrena de manera formal para ser parte de la expedición que los llevaría a las costas de Cuba, no sin antes haber sido encarcelado junto con todo el grupo de rebeldes.

Antes de la proyección, Jorge Denti recordó las palabras dichas por Guevara el 11 de diciembre de 1964, en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), como testimonio de su compromiso político-social. Me siento tan patriota de Latinoamérica como el que más. Y en el momento que fuera necesario estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie.

Denti también recordó que el día 8 de octubre de 1967 a Guevara se le interrogó durante horas hasta que sus captores recibieron la orden de asesinarlo y exhibirlo ante los pobladores de Valle Grande. Desde ese momento, destacó el realizador, “el Che se convertiría en un símbolo e icono cultural tan influyente como su pensamiento ideológico y su accionar político”.