cultura | 10 de Septiembre de 2017

Ramón Xirau Foto La Jornada Semanal

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Ramón Xirau, La Jornada Semanal

Templo II

 

No sé si el tiempo nos busca anillo de luz
no sé si las naves azules
ven olas de luz en el camino
del templo. No sé si las miradas de las olas
renacen en las hojas, en las yedras,
en las arenas.

Las encrucijadas del viento, las ferias de la mañana
encienden, noche adentro,
las zarzamoras del fuego.
Mundo: ejercicio de los equilibrios leves
cae y no cae en el atardecer encendido,
no sé si nos ve en las yedras del templo.

¿Nos mira, nos mira, nos mira Sinnombre?

Sé que el silencio estalla
en las fresas vivas 
de la tarde.

(Versión de Andrés Sánchez Robayna)

 

Golondrina

Regresas

tarde en la víspera

oscura, sí, pero lívida

blanquísimo el pecho

el nido, pequeñísimas las crías

te esperan

vuelo, veloz vuelo

golondrina de tierra

golondrina de mar

vuelves

eres la misma

y no la otra

blanquísimo el pecho

golondrina del alba

 

Crisis y renacimiento

Sí: una crisis puede ser decadencia o puede ser nacimiento y re-nacimiento. No hay que decir como Dante lasciai ogni speranza. Es posible –no es seguro– que los árboles nos impidan ver el bosque y que las ramas nos impidan ver el árbol. Pero acaso lo que la humanidad de veras busca es lo que Bergson llamaba un surplus d’âme. El hecho de que el mundo esté comunicado como lo está –y más lo estará todavía– tiene sus problemas: puede ser (y aquí nuevamente el asunto del buen uso) una forma de reunir más hondamente a la comunidad. Si esta reunión fuera pacífica y creadora, tendríamos una vida mejor y probablemente podrían anularse las diferencias entre pobres y ricos, entre imperios y naciones pequeñas. Por cierto, las regiones que ahora son conflictivas –entre ellas, por ejemplo, las fronteras franco-alemanas, hispano-francesas, ruso-orientales– podrían ser zonas de contacto; en el caso de Europa y en todas las regiones de este no tan ancho mundo, las zonas de fricción deberían servir, guardando sus culturas propias, como funciones de relación; tendríamos una Europa y una Tierra a la vez más matizada y mucho más rica.

En efecto, hoy parece que estamos viviendo el mundo visto y previsto por Orwell. Pero aun en 1984acaba por triunfar el amor •

Ars Brevis. Epígrafes y comentarios (fragmento)