cultura | 10 de Junio de 2019

Los niños identificados con un altas capacidades cognitivas sufren de discriminación y segregación por parte de directivos, maestros y alumnos ya que existe una cultura de exclusión hacia las minorías. Foto tomada de @UNICEFMexico

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César Arellano García / La Jornada
Ciudad de México, 10 de junio.- Eryx Elizarraras es un niño que sueña con estudiar medicina en Harvard. Cursa sexto año en el Centro de Atención de Talento (Cedat), tiene 10 años y es uno de los nueve mil menores mexicanos identificados con altas capacidades cognitivas. 

Dice que en el jardín de niños se distraía porque cuando ingresó ya sabía sumar, leer y escribir, mientras a sus compañeros apenas los ponían en contacto con estas materias y por ello lo cambiaron de escuela. Señala que aprovecha el tiempo leyendo libros. Su favorito es 1984, de George Orwell, y le gusta la saga Star Wars, de George Lucas. “En las otras escuelas era muy impaciente; lo que me enseñaban ya lo sabía y me aburría. Platiqué con mis papás, quienes buscaron otras soluciones, entre ellas, el Cedat. En esta institución me aceptaron luego de hacerme un diagnóstico”. 

Se estima que en México hay más de un millón de niños superdotados con alto coeficiente intelectual; sin embargo, sólo 3 por ciento ha sido identificado. Durante el cuarto Congreso Internacional de Sobredotación Infantil, Andrew Almazán Anaya, director del área de investigación y sicología del Cedat, indicó que antes de 2010 sólo había 50 casos registrados y en la actualidad hay más de 9 mil escolares. “Sabemos dónde están y a qué se dedican, aunque todavía falta mucho por hacer”. 

Como parte de la dicha actividad, especialistas abordaron el tema del diagnóstico, atención y educación de estos menores desde el punto de vista de la sicología, las matemáticas y el emprendimiento, entre otros aspectos. 

Para considerar sobre dotado a un individuo, éste debe tener un coeficiente intelectual superior a 130 puntos. En algunos casos los niños con estas características sufren segregación y acoso escolar. Sandra Gudiño, directora de la maestría en educación del Instituto Tecnológico de Estudios Superior de Monterrey, explica que, aunque los menores con esta capacidad intelectual tienen un talento particular, pertenecen a una minoría que en muchas ocasiones es discriminada. 

“En el país se excluye a las minorías, es decir, se hace trato diferenciado hacia quienes aparentemente no son iguales al resto, y esta conducta no es exclusiva de los pares, sino también de los profesores o directivos. Hay un factor de incomprensión, y mucho acoso no evidenciado no necesariamente tiene que ver con golpes o agresiones físicas, sino con exclusión. 

“Hay una cultura que fomenta mucho la burla. El meme es muy bien visto, pero ¿qué pasa cuando se daña la reputación o las emociones? Esto puede tener consecuencias fatales. No hay que olvidar que para nuestros niños es bien importante pertenecer a grupos, sentirse valorados, queridos, y cuando la escuela no tiene herramientas bien posicionadas para reforzar la parte emocional, propiciar la empatía o el cuidado por el otro, invariablemente nos vamos a ver inmersos en este tipo de problemas que implican un cambio de paradigma”.