méxico | 10 de Junio de 2018

El investigador checo Lumír Hanuš, quien detectó el neurotransmisor que abrió la posibilidad del uso medicinal de la mariguana, dictó ayer una conferencia magistral en la que advirtió que aún no se conoce lo suficiente sobre los efectos de la cannabis; hay pacientes a quienes no les ayuda e incluso a quienes puede causar daño Foto Roberto García

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Alma E. Muñoz / La Jornada
México, 10 de junio.- De visita en México, Lumír Hanuš, químico checo que descubrió la anandamida, un neurotransmisor cannabinoide producido por el cuerpo humano, lo que abrió al mundo el uso medicinal de la cannabis, aseguró que la planta es un fármaco maravilloso, pero no es la panacea.

Todavía no sabemos lo suficientesobre ella y la meta es estudiar cada uno de sus componentes, sus diferentes cepas, a fin de encontrar los compuestos perfectos para curar, señaló.

Hasta el pasado 7 de junio, según dio a conocer, el total de componentes identificados en la cannabis es de mil 372; 174 son cannabinoides típicos de la planta. Es decir, que sólo se encuentran en ésta, y mil 228 son otras sustancias identificadas.

En conferencia magistral en el segundo Simposio de Cannabis Medicinal para Profesionales de la Salud, organizado por la asociación Cannabisalud, el profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén resaltó que es necesario conocer en qué casos no resulta la terapia con cannabis o incluso se tienen efectos negativos.

La mariguana “no puede tratar todo ni a todos… He conocido pacientes que lidian con el cáncer completamente con esto, pero también conozco a otros a quienes el cannabis no les ayuda. No todos van a tener el mismo resultado ni se van a sentir mejor y no se puede prescribir para cualquier enfermedad”, manifestó en la Expo Reforma.

Afirmó que se requiere no sólo conocer de casos de éxito, sino también aquellos en que no funcionó atenderse con la planta porque para poder avanzar, necesitamos saber y conocer ambos lados del tratamiento.

Puntualizó que en el uso terapéutico de la cannabis es necesario identificar a los pacientes que se benefician de ella, pero también a aquellos a los que pueda causarles daño. La idea de seguir avanzando en la investigación es ayudar a los pacientes en la búsqueda de efectos positivos y disminuir los negativos, dijo.

Hasta ahora, sostuvo, no se ha encontrado ningún peligro para la salud mental con el uso de la planta, pero “tenemos que ver si alguna enfermedad sicológica que no existía puede ser desatada por la cannabis. Es posible, pero el riesgo es muy pequeño y hay que tomarlo en consideración cuando tratamos a los pacientes”.

Resaltó que no hay problema de daño cerebral para los usuarios de la mariguana, pero también mencionó que hay investigaciones donde se menciona que puede dañar el cerebro de niños y adolescentes porque el desarrollo de la materia gris termina a los 21 años, por lo que recomendó que la edad promedio para probarla sea los 25 años.