méxico | 10 de Febrero de 2019

Elementos del H. Cuerpo de Bomberos de la CDMX auxilian a una persona que subió a lo más alto de la Catedral Metropolitana, en el Centro de la Ciudad de México, el pasado 31 de enero de 2019 Foto Luis Castillo

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Jessica Xantomila

Ciudad de México, 10 de febrero.- Luego de que el pasado 31 de enero un hombre escalara hasta uno de los campanarios de la Catedral Metropolitana, la Arquidiócesis de México demandó mayor seguridad para este recinto, que integre más elementos para su resguardo y tecnología que favorezca la prevención y atención de contingencias.

Expuso que ese hecho puso sobre la mesa un tema pendiente y urgente: la seguridad de los recintos religiosos que, “además de ser patrimonio histórico y cultural del país, resguardan una gran cantidad de arte sacro, tesoro de todos los mexicanos”.

Actualmente, añadió, tras un acuerdo que se realizó con la Comisión Nacional de Seguridad de la Secretaría de Gobernación, la Catedral Metropolitana cuenta con un servicio de Protección Federal.

No obstante, apuntó, pese a que esta medida tiene un objetivo “y los miembros de seguridad en la Catedral han realizado con gran empeño su encomienda de velar por la protección y seguridad de las personas y las instalaciones, lo cierto es que es necesario que exista una estrategia clara y definida, con una protección mayor en número de elementos y un sistema tecnológico que favorezca la prevención y atención ante cualquier contingencia”.

La arquidiócesis que encabeza el cardenal Carlos Aguiar Retes señaló que el joven que escaló a uno de los campanarios de la Catedral, “aprovechó la escasa vigilancia para subir”, y aunque calificó como “bien” el actuar del servicio de Protección Federal, añadió que estuvo “mal” el hecho “de haber tenido que vivir una situación de riesgo –que puso en peligro la vida de una persona–, que pudo haberse evitado con la seguridad suficiente”.

En el semanario Desde la Fe, en su editorial dominical, retomó también el ataque con arma blanca que sufrió el padre Migue Ángel Machorro en la Catedral Metropolitana en mayo de 2017, el cual sucedió poco después de que el gobierno federal retirara del recinto el apoyo de la Policía Federal, que resguardaba la parte exterior del inmueble.

“En el interior se dejó únicamente a un número reducido de personal de Protección Federal”, expuso.

La iglesia católica en la capital del país señaló que los casos de peligro mencionados “son sólo dos de las muchas imágenes que lastiman a la comunidad católica y que no pueden convertirse en algo cotidiano”.