cultura | 10 de Febrero de 2015

Un tribunal francés inició un juicio de tres días a Pierre Le Guennec y su mujer, Danielle, quienes afirman que Picasso, o su esposa, les dieron 180 litografías, collages y pinturas y 91 dibujos alrededor de 1970. Foto AP

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AP y AFP

París, 9 de febrero.- ¿Donaría Picasso 271 cuadros a un electricista que trabajó para él unos años en el sureste de Francia?

Un tribunal francés comenzó a dirimir el misterio este martes en el inicio de un juicio de tres días a Pierre Le Guennec y su mujer, Danielle. Sostienen que el pintor español, o su esposa, les dieron 180 litografías, collages y pinturas y 91 dibujos alrededor de 1970, cuando Le Guennec empezó a trabajar como empleado de mantenimiento en sus propiedades.

Los herederos de Picasso y el fiscal califican el relato de la pareja ridículo.

“Picasso tenía absoluta confianza en mí, quizá por mi discreción”, declaró Le Guennec, de 75 años, en el primer día del proceso.

Picasso y su compañera Jacqueline “me llamaban 'primito'”, contó al tribunal.

Posteriormente declararán los demandantes, es decir tres herederos de Pablo Picasso que están convencidos de que las obras fueron robadas.

Le Guennec mantuvo las obras guardadas en un garaje durante décadas. Creadas entre 1900 y 1932, los trabajos nunca han sido mostrados al público. Si son hallados culpables de robo, la pareja se enfrenta a una condena de hasta cinco años de prisión y una multa de 375 mil euros.

Las obras son muy dispares, pero entre ellas hay algunas excepcionales, como nueve “collages cubistas”, precisó Jean-Jacques Neuer, abogado de Claude Picasso, hijo del artista a cargo de la autentificación de las obras.

El caso se está convirtiendo en gran parte en un proceso de “su palabra contra la mía” porque algunos de los testigos potenciales han fallecido, porque las pruebas de un robo hace 40 años pueden ser difíciles de localidad y porque incluso el Estado casi no menciona que los cuadros hayan sido robadas.

Hace unos cinco años, Le Guennec comenzó a preocuparse por qué pasaría con las obras tras su muerte, según su abogado. Quiso evitar cualquier problema legal para sus hijos, por lo que contactó con el ente encargado de gestionar la herencia de Picasso.

En septiembre de 2010, Le Guennec viajó a París para que la fundación evaluase los cuadros. Unos días más tarde, fueron confiscados por la policía.

Entonces, los Le Guennec presentaron versiones distintas sobre cómo consiguieron el botín.

Pierre supuestamente contó que la esposa de Picasso en aquel momento, Jacqueline, le dio una caja cerrada que contenía las obras diciéndole “Toma, esto es para ti. Llévatelo a casa” y nunca más volvieron a hablar del tema. Danielle dijo que su marido llegó a casa con una bolsa llena de basura y le explicó que Picasso le había dado los trabajos. Según esa versión, el artista había estado recogiendo su estudio.

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