méxico | 10 de Enero de 2019

Daniel Hernández Rosete Foto Tomada de Researchgate

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Arturo Sánchez Jiménez

Ciudad de México, 10 de enero.- De acuerdo con datos del Banco Mundial (BM), 38 por ciento de las víctimas de homicidios cometidos en México son jóvenes y cuatro de cada 100 integrantes de ese grupo grupo social han visto afectada su salud por este fenómeno, indicó Daniel Hernández Rosete, antropólogo adscrito al Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Al explicar las conclusiones de un estudio efectuado de forma reciente, el investigador dijo que se vive en un contexto social donde la población joven es la más afectada por la violencia, ya que los datos indican que hay un incremento importante de muertes violentas sobre todo en personas de entre 15 y 44 años; el fenómeno es de tal magnitud, que este segmento poblacional ha perdido cerca de cinco años de esperanza de vida.

Indicó que en la actualidad la violencia juvenil es un fenómeno de salud pública importante: Es un problema emergente que todavía no se considera un asunto de salud pública, porque intervienen otras variables de tipo cultural, por ejemplo, algunos enfoques siquiátricos consideran que la violencia y la agresión son condiciones naturales en gente joven, pero los antropólogos pensamos que es un proceso aprendido relacionado con identidades, en este caso de identidades masculinas.

La violencia tiene mucho que ver con lo que pasa a nivel nacional, hay una desestructuración de las garantías individuales que el Estado tiene la obligación de respetar y de hacer respetar, como el derecho a la vida; eso influye en la variable de la esperanza de años en los jóvenes y tiene que ver con el narcotráfico, con sus procesos de reclutamiento y las dinámicas de conflicto entre bandas de ese tipo.

Para tratar de enfrentar este escenario es necesaria una política de Estado que atienda el acceso y permanencia de los jóvenes en la educación media y superior, señaló el investigador.

En los años 80 y 90 del siglo XX se veía a 2020 como una gran oportunidad en términos de bono demográfico para el país, porque México tendría un contingente importante de población juvenil en condiciones laborales, para producir riqueza y generar factores que propiciarían un desarrollo económico.

Sin embargo, creo que las políticas, y en parte el modelo económico están afectando de manera notable y negativamente a ese bono demográfico, porque no lo estamos aprovechando en función de toda la desarticulación del proceso social, a partir de la violencia compleja que se vive en este momento y que sufre principalmente la población joven.