méxico | 09 de Noviembre de 2018

Presentan resultados del diagnóstico de la situación del Partido y su futuro. Foto tomada del Facebook del PRI

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Redacción
C. CLAUDIA RUIZ MASSIEU Presidente del CEN del PRI:

“Algo debe cambiar, para que nada cambie”, escribió Giuseppe Tomasi di Lampedusa en suhistórica obra “El Gatopardo”.
En las nuevas circunstancias políticas de nuestro país, todo hace indicar que el Partido Revolucionario Institucional se ha acogido la frase del escritor italiano, no como una referencia literaria, sino como una vocación de permanente práctica, nociva, tóxica y destructiva.

“Algo debe cambiar, para que nada cambie” se ha traducido en una regla inalterable que evidencia el poco o nulo interés que existe por resolver de fondo lo que la militancia priista nos ha dicho en campaña y los ciudadanos nos lo gritaron en las elecciones del 1 de julio.
¿Queremos realmente cambiar para mejorar, o cambiar sin cambiar, para desaparecer?

Después del doloroso descalabro electoral, el CEN del PRI convocó a la militancia a que expresáramos nuestras opiniones y sugerencias para que se elaborara un diagnóstico de la situación del Partido y su futuro.
Los resultados fueron claros:

1. Los priistas no se sintieron representados por su Partido y esta situación llevó a muchos militantes a cruzarse de brazos o a apoyar otros proyectos.
2. Una Dirigencia alejada de sus candidatos y alejada de la militancia.
3. Postulación, en muchos casos, de personas que agraviaban o generaban indignación a nuestra militancia, que fue sorprendida y molestada con postulaciones de candidatos de dudosa trayectoria y prestigio. En varios casos los primeros sorprendidos fueron los propios priistas.
4. Una política de alianzas confusa y diseñada al margen de una estrategia de rendimiento electoral. Nuestros aliados eran al mismo tiempo competidores, generando confusión entre los votantes.
5. Ineficiente canalización de recursos para apoyar las estructurales electorales y de promoción al voto
6. Un excesivo cambio en las dirigencias del Partido, especialmente en el ámbito nacional, con nuevos acomodos de dirigentes y nuevos programas de trabajo, sin que en la lógica de la militancia hubiese claridad en los motivos.
7. Una evidente pérdida de aceptación de las administraciones de origen priista. La mala calificación hacia nuestros gobiernos fue una constante. Junto con ello, los grandes problemas de inseguridad y los escándalos de corrupción acabaron por impactar al partido en su proceso declinante.

Desde el punto de vista de la vida interna del Partido la premisa no es por qué perdimos, sino: ¿cómo pensamos que podíamos ganar?
Los resultados obtenidos en la elección nacional no difieren de lo que fueron en Baja California las principales causas de la derrota, a saber:

a). Una dirigencia estatal ausente de sus obligaciones con la militancia, pero apegada a intereses muy personales y de sus grupos afines.
b). Una dirigencia estatal divorciada de las causas sociales, desapegada y ausente, pero en abierta relación con el Gobierno del Estado de extracción panista.

c). Una dirigencia estatal complaciente, omisa y callada como oposición, pero enérgica, dura, crítica, agresiva y ofensiva contra su militancia.

d). Ausencia de liderazgo que provoca división y escisión en un Congreso del Estado dominado por la mayoría panista. Salvo honrosas excepciones, con un marcado entreguismo a las disposiciones emanadas del Ejecutivo Estatal.
e). Reciente designación del delegado estatal con dudosa reputación, situación que merece revisarse ante la elección más importante en el 2019.

f). Falta de diálogo y apertura. Por el contrario, cerrazón y autoritarismo que generan conflictos y aislamiento.

¿Qué hacer? Esta es nuestra propuesta:

Los priistas comprometidos con nuestro partido estamos decidido a revertir la actual situación de crisis por la que atraviesa el PRI.

El primer paso es partir de un ejercicio de autocrítica, aceptar nuestros errores, consecuencias y empezar a tomar las acciones que nos lleven a superar esta situación adversa.

La derrota del PRI es en mayor o menor grado, culpa de todos. Quienes no estuvimos al frente de los procesos y decisiones políticas, consentimos y permitimos que sucediera todo lo que ahora criticamos, sin que nuestra voz haya sido lo suficientemente enfática para advertir los riesgos.

La experiencia de la dirigencia estatal vencida de Tamaulipas y que fue relevada, exigimos que sea retomada para Baja California, máxime que existe una sentencia del Tribunal Electoral que así lo ordena para nuestro Estado.

El derecho a opinar distinto a los directivos no debe castigarse con la exclusión.
Ni en los peores tiempos de derrota habíamos experimentado una crisis de esta magnitud. Estamos obligados a implementar distintas estrategias.
Nos corresponde evitar que la crisis al interior del partido se convierta en fracturas mayores, que ajustes intestinos nos extravíen y nos pongan al borde de la pérdida del Registro Estatal. Para reafirmar esta postura, baste señalar que los pronósticos para la elección 2019 en Baja California otorgan al PRI un 8% de preferencias electorales.

La elección de Baja California en 2019 es la más importante para el PRI en el ámbito nacional. Esta premisa debe respaldarse con los hechos, no solo con el discurso.
La militancia priista de Baja California hacemos un firme llamado a la Dirigencia Nacional para que atienda las expresiones y sugerencias que, de manera privada y pública, se le han hecho llegar.

El priismo de Baja California, con más de 30 años en la oposición, no está dispuesto a seguir participando, derrota tras derrota, en diagnósticos cuyo destino inmediato es, en el mejor de los casos el archivo, o bien, generalmente, el depósito de basura.

El priismo de Baja California no puede seguir siendo cómplice tolerante y complaciente de eventos y reuniones selectivas en las que los eternos invitados son generalmente quienes pretenden asegurar su futuro político, utilizando la estructura para beneficio personal, fomentando el divisionismo al interior.

El priismo de Baja California dice ¡ya basta! a la simulación; demandamos el apoyo del Comité Ejecutivo Nacional para superar esta crisis, requerimos políticos de probada capacidad y trayectoria para resurgir, no solo catarsis por parte de algunos enviados que, en muchas ocasiones, generan más problemas que los que deberían resolver.
Pero lo más importante será: dejar de caer en el juego de hacer cambios para que todo quede igual.

A la militancia ya no se le puede engañar.
Tengamos claro que continuar con el gatopardismo al que se refiere Giuseppe Tomasi di Lampedusa, llevará irremediablemente a la desaparición de un partido político que ha significado los grandes cambios en la vida democrática nacional.
El PRI.

Priistas que respaldan el manifiesto.

Samuel Ramos Flores
Miguel Soto Avila
Francisco Pérez Tejada Padilla 
Francisco Pérez Tejada Aguilera
Juan Antonio Rodríguez Díaz
Nancy Guadalupe Sánchez Arredondo 
Cinthya Selene Ruiz Ramos
Benjamín Castillo Valdés 
Yolanda Ramírez Gastélum 
Anahis Salazar Gastélum 
Brenda Castro Angulo
Juan Carlos Fierro Yáñez 
Beatriz Flores Alvarado 
Manuel Alberto Ramos Rubio 
Lauro Aréstegui Verdugo
Luis Vizcarra Vizcarra
Ricardo Ledezma Ochoa 
Daniela Allende Reynoso 
Javier Alcantar Enríquez 
Alberto Reza Saldaña
Juan Hernández Rodríguez 
Rigoberto Leyva Carrera 
Armando Martínez Gámez 
Leonel Camacho Alvarez 
Fernanda Schroeder Verdugo 
Rubén Camacho Ledón
Jorge Camacho Alvarez
Leonel Camacho Alvarez
Carlos Martínez Martínez
Rosa Elena Flores Velarde
Juan Bautista Montejano de la Torre 
Ventura Campos Sandoval
Jesús Gómez Torres
Manuel Barraza Chiquete
Iris Xitlálitl Contreras Romo 
Manuel Nahum Rodríguez Chávez
Armando Tapia Duarte
Jaime Eduardo Cantón Rocha
Miguel Angel Córdoba Burgueño 
Carlos Francisco González Elenes 
Joaquín Sandoval Millán
Jesús Méndez Zayas
Juan Vargas Rodríguez
Guillermo Márquez Enríquez 
Alejandro Rosas Romandía
Marcelino Sevilla
Manuel Castillo Sánchez
Martina Montenegro Espinoza 
Adriana Ornelas Maravilla
Carmen López Segura
Carlos Flores Alvarez
Obed Silva Sánchez
Bernardo Padilla Muñoz
Pablo Gerardo Sánchez
Elisa Rosana Soto Agüero
Claudia Araujo Luévano
Herlinda Pimentel Serafin
Venerando Olvera López
Erick Castellanos Sánchez
Manuel Montenegro Espinoza
Juan Vargas Núñez
Matilde Terrazas Sauceda
Julio Felipe García Muñoz
Bertha del Carmen Martínez Villalobos 
José Julio Santibáñez 
Alejandro Gilberto Hirata Chico
Teresa González Beltrán
Graciela Moreno Pulido
Enoé Morales Medina
Sergio Alberto Martínez Cisneros 
Pavel Murillo Frías
Samuel Albestrain Pérez
César García Urías
María Verónica Hernández Valdez 
Marco Antonio Fregoso Padilla