deportes | 09 de Septiembre de 2018

Carlos Hermosillo y Cuauhtémoc Blanco se despidieron del recinto con sendos goles. Foto @bobtorres

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Erendira Palma Hernández / La Jornada
Ciudad de México, 9 de septiembre.- La pasión por el futbol revivió en el estadio Azul al menos por un día, luego de que miles de aficionados se reunieron para ver a aquellos ídolos que en el pasado los llevaron a la euforia y al llanto. César Chelito Delgado, Carlos Hermosillo, Julio Zamora y Cuauhtémoc Blanco fueron algunos de los que se rencontraron con sus seguidores para despedir al recinto de la colonia Nochebuena en el llamado partido de Leyendas, donde Cruz Azul cayó 3-1 ante América.

La Sangre Azul, barra de los celestes, danzó por última ocasión a un lado del recinto donde pasaron incontables episodios de sufrimiento por dos décadas. Retornaban sin resentimientos pese a jamás pudieron festejar ahí un título.

Esto es una gran fiesta aun-que se siente nostalgia, hasta a Cuauhtémoc Blanco lo recibimos con afecto, reconoció Carlos García, aficionado celeste . “Venimos a ver al ChelitoDelgado”, decía otro seguidor emocionado por el regreso de uno de los jugadores quien es ídolo de los celestes pese a que nunca les dio un campeonato. Claro, también a Julio Zamora y al gran Carlos Hermosillo.

Graderío repleto

El graderío lucía repleto, un lleno que en pocas ocasiones se vio cuando Cruz Azul era anfitrión en este estadio. En la cancha, los ex jugadores de La Máquina y las Águilas vivieron un rencuentro con el terreno de mil batallas.

En los primeros minutos los americanista, que eran pocos en las gradas, festejaron el primer tanto cuando Cuauhtémoc Blanco cobró un penal frente a Norberto Scoponi. El ex ariete dejaba claro que pese al paso del tiempo y su incursión en la política mantenía la magia con la que emocionó en las canchas. Luego un gol de Jesús Chuy Mendoza.

Después los celestes festejaron con un penal de Carlos Hermosillo. La escena provocó que los aficionados recordaran el gol con el que se coronaron hace 22 años en León.

Mientras César Pinheiro, Marcelo Chelo Delgado y Antonio Carlos Santos revivían aquellos tiempos en los que estaban en la cima como futbolistas, los aficionados estaban sumergidos en un sueño de las glorias pasadas.

En el área técnica, Carlos Reinoso guiaba a los americanis-tas, mientras Julio Zamora daba órdenes a los locales con la enjundia de disfrutar el balom-pié después de sobrevivir a un infarto cerebral.

El grito Azul, Azul cimbró al estadio cuando el Chelito Delgado cobró un penal, pero el arqueo Alberto Becerra lo atajó. Pese a la falla, la afición le aplaudió. Con medio tanque de energía, Cuau marcó otro.gol en el tramo final. La derrota no importó, los celestes lanzaron ovaciones, se despedían de sus ídolos y del estadio.

Al final, la locura, los aficionados invadieron la cancha en busca de autógrafos y selfies de los ex jugadores. Olé, olé, yo soy celeste, cantaban mientras arrancaban pedazos de césped para llevárselos como recuerdo.