cultura | 09 de Septiembre de 2017

Screen shot (Pantalla herida), 2016, imagen incluida en la plataforma digital que articula la muestra montada en el Museo Universitario Arte Contemporáneo, la cual documenta cómo la brutalidad humana cimbra desde un espacio cultural. La traducción al español de la expresión en inglés que aparece arriba es: Pasamos 13 días allí; todos estábamos desnudos Foto Cortesía

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Alondra Flores Soto, La Jornada

Ciudad de México, 9 de septiembre.- La brutalidad humana sacude desde un espacio de arte en una compleja cartografía de la violencia construida en Forensic Architecture: hacia una estética investigativa, exposición que hoy se inaugura en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac) de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Un gigantesco mural, plagado de confusas líneas de colores que marcan la narrativa de una tragedia en Iguala, es lo primero que apabulla al abrirse la puerta de cristal del salón más grande del museo ubicado en el Centro Cultural Universitario.

La desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa es parte esencial de esa muestra, junto a otros casos, como torturas en Siria y bombardeos en Pakistán, así como la devastación del planeta.

“‘La verdad histórica’ del Estado es cuestionable y la podemos enfrentar”, dice en entrevista con La Jornada Rosario Güiraldes, curadora de la exposición, sustentada por muchos investigadores y miles de datos. Parte de nuestra responsabilidad es cuestionar esa realidad y no conformarnos con estas historias que no cierran. Tenemos el poder civil de cuestionar y enfrentar.

La detallada pesquisa –que busca desenmarañar la verdad y se expone en una plataforma digital con la documentación de las evidencias y testimonios– es elemento central en ese recinto.

Al respecto, Güiraldes añade que la palabra forense tiene su raíz en el foro romano, espacio multidimensional donde se debatía. Al tomar el museo, es un poco esta idea poética de recuperar un foro donde todos nos reunimos en torno a hechos violentos y participar de esta realidad que vivimos.

El Muac es un foro cívico, social y público, que también es sensible a lo político y entiende que las prácticas estéticas investigativas son experiencias que afectan el tejido social. Así, esta nave de cristal y concreto erigida en Ciudad Universitaria se abre como un foro del pueblo.

Espero que el público salga de esta exhibición y no sea indiferente al mundo y la realidad que nos toca vivir. Y entienda que es nuestra responsabilidad, como ciudadanos, enfrentarnos a los estados, a las corporaciones y ser solidarios.

La noche de Iguala, casi tres años

La noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, se desencadenó un acontecimiento trágico de la historia reciente de México, con el asesinato de seis personas, 40 heridos y la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

El gran mural que domina el espacio dedicado a esos hechos sin esclarecer contrapone la verdad histórica de las fuentes oficiales con la de otros testimonios. A través de líneas negras y rojas, principalmente, contrasta en tiempo y espacio la narrativa de perpetradores y víctimas.

Representan niveles de legalidad para dar un haz de claridad a la escala y simbolismo del caso, acota Franc Camps-Febrer, quien colaboró en la construcción de la plataforma digital. Es un estudio muy grande de la complejidad que articula estas historias tan divergentes, tejida de pequeños elementos. Esta divergencia es la que nos da el simbolismo de la violencia del Estado contra las víctimas.

Es una imagen de la desaparición como forma narrativa, se explica en el Muac al visitante. Su complejidad es un diagrama de la violencia, discrepancias, contradicciones, colusión y mentiras la cual hace posible que la desaparición de los 43 continúe hasta hoy.

Lo expuesto surge como parte del trabajo de la organización británica Forensic Architecture, que presentó su detallada investigación el jueves en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, instancia que –junto con el Equipo Argentino de Antropología– comisionó tan delicado informe.

Con sede de la Universidad de Londres, Forensic es una agencia de investigación que analiza conflictos armados y luchas políticas en el mundo para buscar evidencia y difunde su trabajo en cortes internacionales, comisiones de la verdad, foros de derechos humanos y medios de comunicación.

El colectivo, explica la curadora, construye de manera permanente sus metodologías de análisis; esta exhibición se esfuerza en explicar y proveer al visitante el trasfondo histórico, teórico y metodológico que permite que estas investigaciones se realicen.

Al otro lado del muro, el espectador conoce más casos documentados con videos, animaciones e instalaciones; una habitación atravesada por un misil a escala real, maquetas, diagramas y textos.

El área aledaña, con investigaciones recientes de Forensic Architecture, se presentó antes en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y abre al escrutinio las evidencias de una diversidad de crímenes, como un asesinato neonazi en Alemania, la guerra de drones en Pakistán, un centro de tortura en Siria con presos en aislamiento sensorial o un día en la guerra entre Israel y Palestina. La revolución digital, que captura millones de registros, desde satélites o cámaras de celulares, se suma a esa cadena de testigos y denuncias.

Desde el portal en Internet, www.plataforma-ayotzinapa.org, es posible adentrarse en la amplia investigación sobre lo ocurrido en Guerrero, donde se exponen videos, imágenes y metodología, así como el programa interactivo cartográfico con una visión estructurada de datos y herramientas de lecturas.

Además, en el Muac se difunde una publicación con textos y detalles de esos casos documentados.