deportes | 09 de Julio de 2018

El encuentro ante Alemania no fue un espejismo, por el contrario, tiene la certidumbre de que ese es el verdadero nivel del futbol mexicano Foto Tomada del Facebook de Femexfut

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Juan Manuel Vázquez / La Jornada
Ciudad de México, 9 de julio.- Al volver a México, Decio de María, ex presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), hizo un recuento optimista del papel del Tri en el Mundial de Rusia 2018. A sus ojos, lo que había ocurrido era positivo, aunque se cumplieron siete torneos en los que la selección es eliminada en octavos de final y el quinto partido aún parece una quimera inalcanzable. El resumen del ex titular fue que aún no podían romper un techo sicológico que les impedía llegar más lejos.

El técnico José Luis Sánchez Solá, Chelís, no acepta el diagnóstico. Asegura que ese techo al que alude De María fue derribado hace tiempo. No sólo eso, está convencido de que el jugador mexicano está preparado para asumir metas más altas. Si no se cumplen, si no alcanzan a meterse al sobado quinto partido, es consecuencia de la manera en que los dueños y la FMF privilegian el negocio por encima de los logros deportivos.

El equipo tenía cualidades para hacer mucho más de lo que se hizo, lo que pagó fue la consecuencia de un mal proceso, indica Chelís, hoy en el banquillo de Las Vegas Lights, de la segunda división estadunidense; “lo que pasó en Rusia es lo que sabíamos que iba a suceder, se murió el Tri con Juan Carlos Osorio de lo que ya habíamos advertido”.

El encuentro ante Alemania no fue un espejismo, por el contrario, tiene la certidumbre de que ese es el verdadero nivel del futbol mexicano. Si no pudo mantener el mismo rigor, salvo en la primera media hora ante Brasil, considera que fue por la improvisación que acostumbra Osorio.

Fue el mejor partido de México en 50 años que llevo viendo mundiales. Eso no fue obra del milagro, no puedes jugar así de bien de repente, pero cómo lo van a sostener si no les permitieron repetir lo que funciona, si están sometidos a los cambios continuos, dice Chelís.

La única manera de que un equipo puede mostrarse coordinado es con la repetición, los jugadores tienen poco tiempo para adaptarse entre ellos, si no les permiten repetir, es obvio que no podrán entenderse como se necesita, explica.

Generación desperdiciada

Esta generación, por tanto, fue desperdiciada en cierta medida. No les sacaron el jugo que prometían, resume. Y una vez más al finalizar un Mundial hay una sensación de deuda con los aficionados.

Rusia, también con una afición escéptica, o francamente pesimista antes del Mundial, fue eliminada en cuartos de final. La terminación del sueño, sin embargo, vino con un ambiente de tórrido romance con su seguidores, quienes se sienten bien pagados por un equipo que murió peleando.

Esto, acota Chelís, lamentablemente no ocurre con el futbol mexicano, pues cada ciclo vivimos un preámbulo de construcción de grandes expectativas y terminamos hundidos en un mar de frustraciones.

Ahora serán otros cuatro años de inflar el globo, para que al final se vuelva a reventar, plantea; “pero, insisto, mientras el negocio apueste por hacer partidos moleros que dejan ganancias millonarias, en vez de un plan para el crecimiento deportivo, el quinto partido seguirá lejos de la realidad”.

Los jugadores, confía Chelís, seguirán surgiendo, destacando en el futbol local y viajando a Europa.

Quizás no en los mejores equipos o en las ligas más grandes, pero la experiencia de salir cada vez más los hará cada vez mejores y ahí estará la materia prima, dice el entrenador; “pero mientras no se modifique todo el modelo del futbol mexicano esto seguirá ocurriendo cada cuatro años. Y no es culpa de Osorio, porque ya sabían cuál era su estilo, sino de quienes quisieron contratarlo. Funciona porque no da problemas, pero no para lo que necesita el Tri”.