méxico | 08 de Noviembre de 2019

Reunión del MIRPS, en la Ciudad de Mëxico. Foto Yazmín Ortega / La Jornada

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Ana Langner y Fabiola Martínez / La Jornada

Ciudad de México, 8 de noviembre.- Para mediados de 2019, el número de refugiados y solicitantes de asilo originarios del norte de Centroamérica en el mundo era de 387 mil personas, lo cual refleja un incremento de 78 por ciento desde 2017 y de 1,700 por ciento desde año 2012.

Así lo señaló Betilde Muñoz-Pogossain, directora del Departamento de Inclusión Social de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien detalló que El Salvador, Guatemala, Honduras y México ocuparon del séptimo al décimo lugar en la lista de los 10 principales países de origen de nuevos movimientos de personas refugiadas y solicitantes de asilo en el mundo, en 2018.

Durante la reunión del Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), integrado por México, Guatemala, Belice, Honduras, Costa Rica y Panamá, Muñoz-Pogossain indicó que más de 35 mil 900 solicitantes de asilo habrían buscado protección en los países que conforman el MIRPS.

Por ello, aseveró que sólo en 2019 las solicitudes de asilo de personas en países de Centroamérica ascendieron en un por ciento.

“Ante la crisis de desplazamiento forzado en la región, es importante tener presente que las personas refugiadas, solicitantes de asilo, desplazadas internas, retornadas y deportadas son también altamente vulnerables y por tanto se encuentran expuestas a otros graves riesgos y requieren asistencia y protección”.

Precisó que algunos de estos peligros “son la trata y tráfico de personas, el reclutamiento de jóvenes para actividades ilícitas y la explotación y abusos con fines tanto sexuales, como laborales”.

La crisis de desplazamiento forzado del norte de Centroamérica, añadió, ha provocado que México registre el número de personas solicitante de asilo y refugiadas más alto.

Racismo y xenofobia en México y la región: Encinas

Ello, al decir del subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, obliga a los siete países miembros del encarar este nuevo desafío con un nuevo paradigma que incluya una nueva perspectiva de integración de los flujos migratorios y la búsqueda de un desarrollo integral de la región.

Agregó que al 31 de octubre la Comisión Mexicana de Atención a Refugiados (Comar) acredita 62 mil 300 solicitudes de refugio en nuestro país, “todas ellas vinculadas a figuras de violencia e inseguridad a lo que suman las situaciones de inestabilidad socioeconómica o la falta de oportunidades, empleo y seguridad continua en los país quienes lamentablemente expulsan a personas hacia otros países”.

A pesar de la magnitud de este fenómeno –aclaró– para México el impacto de los flujos de personas en situación de movilidad sigue siendo reducido, en relación con el total de la población mexicana.

Lo anterior, toda vez que únicamente el 1 por ciento del total de población nacional, proviene de otros países y la mayoría de ellos, es decir cerca del 70 por ciento o 2 millones, son de Estados Unidos y Canadá.

Reconoció que en tanto en México, como en la región prevalecen el racismo y xenofobia, en este contexto, el Gobierno mexicano ha adoptado una serie de compromisos “para garantizar la plena vigencia y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas refugiadas, los solicitantes de la condición de refugio, personas desplazadas dentro del país, en tránsito y retornadas con necesidades de protección”.

Giovani Bassau, Representante Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para América Central y Cuba habló del fenómeno de las caravanas de migrantes centroamericanos registradas el año pasado y el efecto “duradero” que tuvieron para las políticas migratorias de varios países.

“Las caravanas fueron un fenómeno bastante mediático; no afectaron las solicitudes hechas, pero sí el endurecimiento de las políticas migratorias, que se dio como consecuencias de las caravanas, obligó a muchos solicitantes y refugiados de hacer viajes más peligrosos cruzando en puntos ciegos y muchas veces en manos de traficantes, alimentando al crimen organizado y poniendo a las personas en situaciones de mayor vulnerabilidad”, dijo Bassau.

En paralelo, advirtió que el flujo de personas saliendo del norte de Centroamérica y solicitando la condición de refugiado, no está disminuyendo, de hecho, se ha dado un incremento del 24 por ciento entre enero y junio de este año, en comparación al mismo periodo del año pasado.

Si nos enfocamos únicamente en las nuevas solicitudes hechas en los primeros seis meses de este año, hay un incremento de 86 por ciento. La mayoría de estas personas están ahora pidiendo asilo en México, detalló.

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