mundo | 08 de Noviembre de 2018

La calle se convirtió en refugio temporal tras dejar todo lo que tenían para huir de quienes amenazaban su vida, su integridad y su sustento. Foto Antonio Maya

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Antonio Maya

Tijuana, 8 de noviembre.- Familias mexicanas y extranjeras -principalmente de Centroamérica- esperan diariamente en las banquetas que colindan con la garita peatonal del Chaparral por una entrevista con el personal de Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, para solicitar asilo.

Mientras que los adultos están sentados en las banquetas, sus hijos juegan en las mismas aceras o utilizan los barrotes de la reja como un pasamanos; algunos se ven durmiendo en el suelo ya que para ellos el tiempo transcurre más lentamente y quizá algunos no entiendan completamente la situación que orilló a sus padres a huir de su lugar de origen.

Entre quienes esperan ser llamados para acceder a la unión americana está un familia originaria de la Sierra de Guerrero; asegura que huyó de la violencia que se vive en esa entidad. “No te puedes quedar allá, la gente está matando a sangre fría, ya es normal para todos", expresó, María del Carmen, quien está desde hace tres días en la garita peatonal del Chaparral.

Ella viaja con su esposo, un hijo de año y medio, sus suegros y dos cuñados ya que  los “delincuentes tenían a mi familia amenazada”; ante esa situación dejó atrás su casa y un pequeño negocio que les servía de sustento.

Debido a la saturación que hay en los albergues les ha sido difícil encontrar un refugio temporal por lo que duermen a la intemperie cerca de la garita, en espera de ser llamados.