Chihuahua | 08 de Noviembre de 2018

La legisladora fue víctima de secuestro en 2016. Foto tomada del Facebook de Valeria C. Medel

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Eirinet Gómez / La Jornada

Xalapa, Ver., 8 de noviembre.- Valeria C. Medel, hija de la diputada de Morena Carmen Palma Medel, fue asesinada en el interior de un gimnasio, ubicado a un costado del Palacio Municipal de Camerino Z. Mendoza, en la zona centro de Veracruz.

De acuerdo con los primero reportes policíacos, sujetos armados ingresaron al lugar y fueron directamente contra la hija de la legisladora, a quien ultimaron de nueve balazos.

La joven, que vestía ropa deportiva y tenis, quedó tendida en el suelo.

Este no es el primer hecho de violencia que rodea a la diputada de Morena, Carmen Palma Medel. En 2016, ella misma fue víctima de un secuestro que la tuvo en cautiverio durante varios días. Tras marchas y movilizaciones de trabajadores del sector salud, la radióloga de profesión fue liberada. Pero la ola de secuestros siguió afectando a trabajadores del sector salud.

En el Congreso de Veracruz, el coordinador del grupo legislativo de Morena, Juan Javier Gómez Cazarín, condenó la agresión, y exigió que se haga justicia. Al fiscal, Jorge Winckler Ortíz, le exigió que dé a conocer avances de la investigación del caso “lo más pronto posible”.

María Candelas Francisco Doce, diputada del distrito 21 de Camerino Z. Mendoza donde ocurrió la agresión, dijo que “este es un hecho más de inseguridad, muy lamentable, que en esta ocasión le tocó a una compañera diputada, pero que le ha tocado a muchos habitantes del distrito. Que no haya ni un ciudadano más viviendo en el miedo”.

La legisladora mencionó que los diputados locales se trasladarán al municipio para darle un respaldo a la diputada y a los habitantes de ese distrito que viven la inseguridad.

“Voy a pelear por mi distrito, por darle certeza a sus habitantes, y sé que tengo a todos mis compañeros apoyándome, y ahorita nos iremos para allá para demostrarlo. Venimos a cumplir, y vamos a acabar estos actos de injusticia que ninguna madre, padre, o ciudadano merece vivir”, dijo Francisco Doce.