mundo | 08 de Junio de 2018

Inquietud al conocerse la noticia de que un repartidor de pizzas fue detenido en un fuerte militar. Foto Archivo.

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David Brooks, Corresponsal La Jornada
Nueva York, 8 de junio.- La ola de terror desatada contra inmigrantes por el régimen de Donald Trump continuó en el país con la separación de familias, niños enjaulados, redadas estilo paramilitar en centros de trabajo, deportaciones aceleradas y la captura de indocumentados por militares.

Cientos de niños –casi la mitad menores de 12 años– son mantenidos en secciones de detención en estaciones fronterizas porque el gobierno federal ya no tiene espacio par colocarlos, reportó NBC News.

El senador federal Jeff Merkley, después de que le fue negado ingreso a un centro de detención para menores de edad en Brownsville, logró visitar otro en McAllen el pasado fin de semana, donde describió que vio niños de entre cuatro y 16 años de edad, como si estuvieran en perreras, dentro de vallas de metal que parecían jaulas o celdas. Comentó que el argumento oficial es que todo esto es para disuadir a familias que migran en busca de asilo, pero están provocando traumas en los niños, para influir a los padres. ¿Quién hace eso, qué sociedad civilizada hace eso?, declaró a The Nation.

Los medios están resaltando historias de varias familias que han sufrido la separación de sus hijos por agentes fronterizos, entre ellas la de una niña guatemalteca de seis años que fue separada de su madre en agosto de 2017 al cruzar por El Paso y que fue enviada a un centro de detención en el estado de Nueva York y desde entonces no ha visto a su madre, quien fue deportada a Guatemala a pesar de que solicitó asilo; otra de un niño de cinco años separado de su padre, quien fue arrestado al cruzar la frontera, y que fue colocado con una familia de acogida en Michigan, donde todos los días pregunta cuándo verá a su padre de nuevo. Nadie tiene la respuesta.

El gobierno de Trump sufrió una primera derrota judicial el miércoles, cuando un juez federal en California falló que la constitucionalidad de la separación de niños de sus familias deber ser evaluada al permitir que proceda un caso presentado por la Unión Estadunidense de Libertades Civiles. Tal conducta, si cierta, tal como se supone que lo es por esta moción, es brutal, ofensiva y fracasa en cumplir con la nociones tradicionales de juego limpio y decencia, escribió el juez Dana Sabraw en su fallo.

La práctica de separación de los niños, algunos de apenas dos años de edad, ha sido cada vez más condenada por organizaciones sociales, religiosas y de defensa de derechos civiles; esta semana la oficina de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamó por un cese inmediato de estas medidas, ya que violaban los derechos básicos del niño.

La Casa Blanca rechazó las críticas, y su embajadora ante la ONU, Nikki Haley, declaró que una vez más, Naciones Unidas demuestra su hipocresía por criticar a Estados Unidos; señaló que integrantes del Consejo de Derechos Humanos tienen historiales reprobables. Agregó: permaneceremos como un país generoso, pero también somos un país soberano, con leyes que deciden cómo controlar mejor nuestras fronteras y proteger a nuestro pueblo. Ni Naciones Unidas ni nadie decidirá cómo Estados Unidos resguarda sus fronteras.

La noticia de que un repartidor de pizza en Nueva York fue detenido por policías militares en la base militar de Fuerte Hamilton en Brooklyn sacudió a esta ciudad de inmigrantes. Pablo Villavicencio fue a entregar un pedido de pizzas a la base del ejército el primero de junio, cuando un policía militar decidió no aceptar su identificación municipal y solicitó su comprobante de estatus migratorio; al no recibirlo, verificó su historial, descubriendo que tenía una orden para salir del país en 2010. Lo detuvo y llamó a los agentes de migración del ICE, quienes llegaron para trasladarlo a un centro de detención y está esperando su deportación. Su esposa, Sandra Chica, estadunidense naturalizada originaria de Colombia, denunció lo inhumano del incidente al separar al padre de sus hijas de dos y tres años de edad.

El Fuerte Hamilton, donde ocurrió la detención, lleva ese nombre en honor de Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores del país e inmigrante caribeño.

Este jueves, el gobernador del estado, Andrew Cuomo, expresó su frustración ante el asalto del gobierno federal contra las familias inmigrantes de Nueva York y brindó apoyo legal gratuito, mientras otros oficiales de la ciudad deploraron los hechos. El concejal Justin Brannan declaró: ¿Es más segura hoy nuestra ciudad, estado y nación porque detuvieron a un repartidor de pizza? Defensores de inmigrantes deploraron el hecho de que militares estadunidenses ahora están atacando a inmigrantes, sobre todo en una ciudad que se ha declarado santuario y donde más de 40 por ciento de la población es inmigrante.

Mientras tanto, unos 200 agentes federales, en una operación estilo paramilitar con apoyo aéreo y algunos con ropa de camuflaje, descendieron sobre una empresa de jardinería en Ohio arrestando a 114 trabajadores inmigrantes. Es la segunda redada masiva en semanas recientes; en abril hubo otra en una planta de procesamiento de carnes en Tenesi, donde fueron arrestados un centenar de indocumentados. El alto perfil de las operaciones, señalaron críticos, fue justo para generar temor en comunidades inmigrantes. Después de ambos operativos, decenas de niños no se presentaron a sus escuelas y las familias evitaron salir a lugares públicos.

A la vez, los arrestos en la frontera en mayo superaron 50 mil por tercer mes consecutivo (casi tres veces el total que el mismo mes hace un año), de cierta manera una indicación de que todas estas tácticas antimigrantes no han tenido el efecto disuasivodeclarado por el régimen de Trump.

El representante Luis Gutierrez declaró este jueves ante el pleno de la cámara baja que destrozar familias latinas es una estrategia electoral de esta Casa Blanca, al denunciar todas estas medidas señalando la práctica inmoral de separar cientos de niños inmigrantes de sus familias; apremió a sus colegas republicanos: por favor, no vengan aquí al pleno de esta cámara para decirle al país que apoyan los valores familiares. No se atrevan. El tiempo de ustedes para hablar de valores familiares se ha acabado.

Para más información consultar La Jornada sin Fronteras