diputados federales | 07 de Septiembre de 2019

La iniciativa se envió a dictaminación. Foto Cristina Rodríguez / Archivo La Jornada

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Redacción

Ciudad de México, 7 de septiembre.- Ante la alarmante incidencia del delito de violación que cobra al día por lo menos 51 víctimas, se requiere aumentar las sanciones a quien lo cometa, aseveró la diputada María del Carmen Bautista Peláez, del partido Morena.

Al presentar una iniciativa –enviada a la Comisión de Justicia para su dictaminación– que reforma y adiciona los artículos 265 y 266 Bis del Código Penal Federal, planteó aumentar las sanciones, que actualmente son de 8 a 20 años, a una pena de 15 a 30 años a quien cometa el agravio por medio de violencia física o moral.

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), expuso, durante el primer semestre de 2019 el número de casos indagados por abuso sexual alcanzó 11 mil 691 carpetas; mil 978 de acoso sexual; hostigamiento sexual, 745; 6 mil 594 de “violación simple”, y de violación equiparada mil 870 casos; 2 mil 382 casos relacionados con otros delitos que atentan contra la libertad sexual y 17 incestos.

Las denuncias por violación simple y equiparada hacia mujeres alcanzaron mil 530 casos, tan sólo en junio de este año, lo que da como promedio 51 mujeres agredidas sexualmente por día, sin contar a las víctimas que deciden no denunciar por temor a represalias.

Propone destituir de manera definitiva a quien cometa el delito de violación sexual, aprovechando el desempeño de un cargo, empleo público o profesión.

Lo anterior, indicó, con el propósito de erradicar el abuso de poder que algunos funcionarios públicos o profesionistas ejercen hacia sus víctimas. Es decir, “garantizar que no vuelvan a ocupar dicho cargo, empleo o ejercer su profesión”.

También planteó incrementar la pena hasta en una mitad, en su mínimo y máximo, cuando el delito sea cometido en vía pública o algún medio de transporte, haciendo uso de violencia física o psicológica, con el fin de que las mujeres viajen seguras, sin miedo a una agresión sexual.

“Hay crecientes evidencias –indicó– de que la percepción de las mujeres de temor y riesgo en el espacio público ha aumentado de manera trascendente”.

Estas situaciones, añadió, se presentan cuando salen de su hogar “para asistir a la escuela, al trabajo, o realizar alguna otra actividad representa una fuente de miedo. Esto debido a que son más propensas a sufrir hostigamiento, acoso, violación sexual o asesinato”.

Enfatizó que la violencia afecta radicalmente a las mujeres y las limita para apropiarse de ciertos espacios públicos, ya que las agresiones ocurren tanto en la calle como en el transporte.

Muchos tipos de violencia contra ellas “se ejercen por el sólo hecho de ser mujeres”. Frecuentemente cuentan con un alto grado de tolerancia social, al grado que se termina culpando a las víctimas, se les responsabiliza cuando sufren algún delito sexual, ya sea por salir a las calles en horarios considerados inapropiados, o por vestirse de determinada manera.

“El espacio público –resaltó– debe ser un lugar seguro para toda la población, incluyendo a las mujeres, sin importar la manera en que vistan o la hora en que transiten”.

La intención de su iniciativa es visibilizar lo que se oculta y lograr que se reconozca la violación sexual como problema social grave, y consideró que “para mitigar dicho delito es necesaria una acción conjunta de distintos actores sociales, incluyendo las instituciones de gobierno”.