cultura | 07 de Septiembre de 2018

En las naciones llamadas del tercer mundo comenzaron a surgir movimientos antimperalistas y luchas por la liberación nacional, al tiempo que los países denominados no alineados sumaron sus posiciones en la búsqueda de mejores alternativas para la humanidad. Foto tomada de @UNAM_MX

Por

Por 

Emir Olivares Alonso y Gustavo Castillo
Ciudad de México, 7 de septiembre.- La generación del 68 afirma que el inicio de la década de los 60 se adelantó un año: el primero de enero de 1959. Con la entrada triunfal en La Habana del ejército rebelde encabezado por Fidel Castro se concretaba la Revolución Cubana, lo que representó para la juventud de aquel tiempo la muestra de que la lucha contra el imperialismo podía alcanzar otras dimensiones.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial la tensión entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o Unión Soviética y Estados Unidos era patente. El mundo se debatía entre la guerra fría, en la que ambas potencias, con sistemas antagónicos (socialista y capitalista), se jugaban el destino no sólo del mundo, sino inclusive más allá de la Tierra, en la conquista del espacio a partir de lo que se llamó "La carrera espacial". Además, la posibilidad de una guerra nuclear era ostensible.

En las naciones llamadas del tercer mundo comenzaron a surgir movimientos antimperalistas y luchas por la liberación nacional, al tiempo que los países denominados no alineados sumaron sus posiciones en la búsqueda de mejores alternativas para la humanidad.

En esa década la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos impactó al orbe. Formalmente inició en 1955, cuando a bordo de un autobús, Rosa Parks, mujer afrodescendiente considerada la madre del movimiento, rehúso ceder su asiento a un hombre blanco. Fue arrestada, enjuiciada y sentenciada por conducta desordenada, hecho que fue la chispa para el inicio de este proceso que se prolongó hasta 1968 y del cual una de sus figuras centrales fue Martin Luther King.

La intervención militar estadunidense en Vietnam desataba las más fuertes protestas entre la juventud, que enarbolaba las banderas del movimiento hippie, la revolución sexual y la liberación femenina, con lo que comenzaba a imponerse un nuevo estilo de vida.

La lucha contra los poderes establecidos también se reflejó en el cine. En los años 60 surgieron proyectos alternativos, experimentales y vanguardistas que narraban historias fuera del guión tradicional. Al neorrealismo italiano se sumaban nombres como los de Alfred Hitchcock, Roman Polanski, Stanley Kubrick, Luis Buñuel o Ingmar Bergman, por citar algunos.

El rock comenzaba su apogeo con grandes representantes, como The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan, Janis Joplin, Jimi Hendrix o The Who. El primer concierto masivo de rock, el Festival de Woodstock, fue un éxito y representó uno de los inicios de la liberación juvenil ante el férreo autoritarismo familiar y gubernamental.

En las letras destacaban las plumas de Harper Lee, Stanislaw Lem, Ray Bradbury, Anthony Burgess, Gabriel García Márquez, José Lezama Lima, José Donoso, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti y Mario Vargas Llosa, entre otros. En la filosofía los postulados progresistas de Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre y Hebert Marcuse impactaban en la juventud.

Figura central en aquellos años fue la de Ernesto Che Guevara. Sus ideales marcaron a la generación del 68. Su ejecución, el 9 de octubre de 1967, en La Higuera, Bolivia, tras ser herido en la pierna izquierda y capturado, con la colaboración de la CIA, cuando lideraba la guerrilla en ese país, lo convirtió en un icono para los sectores de la izquierda y la juventud, sobre todo latinoamericana. Algunos autores han señalado que el mundo se llenó de color a partir de los años 60, pues antes todo era en blanco y negro. Todo ello impactó en la juventud universitaria.

John Lennon y Paul McCartney sintetizan aquel contexto en la canción A day in the life, lado B de uno de los sencillos del revolucionario álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967), de The Beatles: Leí las noticias hoy// ¡Madre mía!// Sobre un hombre que alcanzó su meta, y aunque la noticia era bastante triste, me tuve que reír//, vi la fotografía//. Se voló el cerebro en su coche, no se dio cuenta que el semáforo había cambiado,// una multitud se quedó ahí mirando, habían visto su cara antes, nadie estaba seguro si era alguien del parlamento.// Vi una película hoy. ¡Madre mía!// El ejército inglés acababa de ganar la guerra,// una multitud volvió la cara, pero yo tuve que mirar habiendo leído el libro.// Me encantaría excitarte.

En 1968 la juventud se apoderó de las calles, confrontó al poder e hizo patentes sus ideales de transformación, pacificación y democratización. En diversos lugares los jóvenes manifestaron su rechazo al autoritarismo y se lanzaron a la vía pública. Tres movimientos destacaron por su impacto y su relevancia global: los de Praga, París y la Ciudad de México, en esta última estaban por celebrarse los Juegos Olímpicos denominados De la paz.

La primavera de Praga inició formalmente en enero de 1968, con la llegada al poder de Alexander Dubcek, líder del Partido Comunista de Checoslovaquia, quien planteó como proyecto un modelo al que llamó socialismo con rostro humano, con el que se intentó modificar las prácticas totalitarias y burocráticas impuestas por los soviéticos.

Primavera apagada en verano

Trabajadores, intelectuales, pero sobre todo los jóvenes se sumaron a estas ideas que impulsaban la creación de otros partidos políticos y sindicatos, además de promover la libertad de prensa y de expresión. Esta primavera fue apagada en verano, el 20 de agosto de ese año las tropas del Pacto de Varsovia (salvo Rumania) invadieron Praga para aniquilar el movimiento.

El 3 de mayo de 1968 los jóvenes franceses salieron a las calles y se reunieron en la Plaza de la Sorbona, en el Barrio Latino de París, para protestar contra el sistema universitario. La movilización fue reprimida por la policía y varios muchachos fueron aprehendidos, esto dio origen a una serie de manifestaciones a las que con el paso de los días se sumó el sector obrero, llegando a una sucesión de paros laborales y protestas espontáneas.

La reacción del gobierno francés fue la represión. La respuesta popular fue la mayor huelga general de la historia moderna: 10 millones de trabajadores paralizaron el país. El 13 de mayo, la Universidad de la Sorbona fue tomada por el estudiantado que la decoró con banderas rojinegras y los retratos de Marx, Lenin, Mao, Fidel Castro y el Che Guevara. Su mayor lema fue: Interdit d’ interdire (prohibido prohibir).

Fue un mes de protestas y paros, pero poco a poco éstos fueron perdiendo fuerza. El gobierno propuso mejores salarios y condiciones para los trabajadores y con ello se disipó la movilización social.

En México hay un dicho nacional que dice: A cada iglesita le llega su fiestesita. Tras la primavera de Praga y el mayo francés. Vendría el verano mexicano.