méxico | 07 de Julio de 2019

De enero a mayo de 2018, el Instituto Nacional de Migración registró a 328 niños pequeños sin compañía. Foto tomada de @UNICEFMexico

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Fabiola Martínez / La Jornada
Tijuana, 7 de julio.- El número de niños que viajan solos rumbo a Estados Unidos se ha multiplicado este año. De enero a mayo de 2018, el Instituto Nacional de Migración (INM) registró a 328 niños pequeños (en la clasificación de 0–11 años), mientras que, en el mismo periodo del año en curso, esta cifra llegó a mil 906.

El área de protección a la población en movilidad del INM explicó que durante el primer semestre de 2019 la cifra de menores sin la compañía de un familiar adulto (tanto los más pequeños como los adolescentes de hasta 17 años) se acerca a los 8 mil 500 casos.

Igualmente, el flujo de adultos prácticamente se ha duplicado al pasar de 12 mil 297 a 22 mil 263, durante los primeros cinco meses, de los años comparados.

De manera particular, el cruce de niños, niñas y adolescentes mantiene en alerta a las autoridades quienes deben apoyarse en las organizaciones de la sociedad civil para atender a los más pequeños.

María Esther Villar Otero, directora de Protección al Migrante y Programa Paisano del INM, dijo que la situación es crítica y no se dan abasto.

El INM cuenta con 360 trabajadores especializados para este sector poblacional y otros vulnerables, los Oficiales de Protección a la Infancia (Opis), distribuidos en todo el país, así como 143 integrantes de los Grupos Beta, de apoyo humanitario.

Si bien en los primeros cinco meses del año, el instituto registró o presentó ante la autoridad a 22 mil 263 menores de edad, el grupo mayoritario ahora son los más pequeños, de 0–11 años, con 13 mil 216 casos.

En entrevista, Villar Otero cuenta el caso de un infante de El Salvador, de tan sólo 4 años, hallado completamente solo al lado de la vía de tren, en Veracruz.

Reúnen a familias

Con la investigación de los Betas y Opis se supo después que su madre lo dejó en esa condición porque no lo alcanzó a subir al tren.

La máquina avanzó y apenas pudo treparse ella y otro de sus hijos, por lo que el más pequeño quedó a la deriva.

Finalmente, esta familia fue ubicada y repatriada, pero casos como el mencionado, de vulnerabilidad extrema, forman parte del trabajo cotidiano de los Opis, al atender –al igual que los Beta– lo mismo a personas extraviadas que enfermas, heridas, víctimas de delito o con riesgo de perder la vida.

–¿Cuál es la situación de tránsito de menores de edad?

–Niñas, niños y adolescentes sin acompañamiento estábamos cerca de 8 mil 500 en lo que va de este año. Es un dato escalofriante y nos pone a todos a pensar en la importancia de aplicar los protocolos con diferentes instancias porque muchos de estos niños vienen huyendo de sus países para evitar ser reclutados por las bandas del crimen organizado.

–¿Cuál es su opinión de las características actuales de este éxodo?

–Estamos enfocados en la protección y defensa de los derechos humanos de los extranjeros, con independencia de su nacionalidad y condición migratoria. En esta dirección nuestra tarea es cuidar, tanto a los migrantes como a los paisanos, darles seguridad.

–¿Se dan abasto?

–No, eso es un hecho. El DIF tampoco se da abasto, de ahí la importancia de la sociedad civil; hemos recibido muchísimo apoyo de los Scalabrinianos, con el padre Flor María, el padre Alejandro Solalinde, entre muchos otros.

–¿Es una crisis humanitaria?

–Hoy vimos unos datos acerca de que los países más inseguros de Latinoamérica son Guatemala, El Salvador y Honduras. Eso nos explica que estén queriendo huir de esta inseguridad, arriesgando todo con tal de tener una mejor vida.

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