espectáculos | 07 de Junio de 2018

Los galardonados recordaron los 50 años del movimiento estudiantil del 68 así como a las víctimas de la guardería ABC. Foto Yazmín Ortega

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Ana Mónica Rodríguez

Ciudad de México, 7 de junio.- “No son tres, somos todos” fue el clamor que cimbró el Palacio de Bellas Artes en la edición 60 de la ceremonia de los Premios Ariel, donde el gremio cinematográfico se sumó a la indignación por los estudiantes desaparecidos y asesinados así como por la violencia que azota al país gracias “a la tiranía de los cobardes”.

Hubo un minuto de silencio y lágrimas. Las voces de los invitados y premiados exigiendo “Justicia y paz” fueron las consignas que se escucharon, la noche del martes, donde la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) premió como mejor película aSueño en otro idioma del director Ernesto Contreras, titular de la academia.

Mientras que en la categoría de largometraje documental el premio fue para La libertad del diablo de Everardo González y Amat Escalante se adjudicó el galardón a mejor director por La región salvaje.

En el rubro de mejor actriz, Karina Gidi fue la ganadora y Eligio Meléndez se lo llevó por Sueño en otro idioma.

Antes, el actor Héctor Bonilla abrió, la emotiva ceremonia y sostuvo que el cine "crea formas de luchar, de dar la cara frente a lo que nos aqueja como sociedad". Y las películas producidas “revelan en sus diferentes propuestas algo para restaurar con su critica a la violencia y la intolerancia que nos asedia como sociedad”.

Con este talento creador “estas formas de luchar de dar la cara frente a lo que nos aqueja y tenemos ejemplos del cine permanente han evitado se cómplice del silencio”.

El cine mexicano, puntualizó Bonilla, “se une a su sociedad para poner un hasta aquí en momentos que estamos pasando por una época siniestra y se requiere la participación para sacar adelante al país”.

El séptimo arte, subrayó el actor, “es el adalid de la protesta contra aquello que hiere a la sociedad".

La primera actriz Queta Lavat y el fotógrafo Toni Kuhn recibieron el Ariel de Oro en reconocimiento a su trayectoria. Ambos agradecieron a la academia tal distinción y recordaron sus trabajos en el séptimo arte.

Durante la ceremonia, los galardonados recordaron los 50 años del movimiento estudiantil del 68 así como a las víctimas de la guardería ABC y pugnaron por la dignificación de las mujeres.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando jóvenes de la Universidad de Medios Audiovisuales, CAAV y la Universidad Iberoamericana criticaron las políticas gubernamentales y la Ley de Seguridad Interior.

Sostuvieron: “Por nuestras hermanas y hermanos que mueren a diario por la tiranía de los cobardes, por los desaparecidos y las madres que acompañaremos en su lucha para encontrarles. No permitiremos que nos cubra la indiferencia y a través del arte alzaremos la voz porque los nombres de ellos nos unen contra la injusticia y la barbarie; paremos esta guerra, no son tres, somos todos, que la rabia nos dé fuerza y que la imaginación nos guíe".

Entre los musicales, “saturados de esperanza” se escuchó hacia el final de la ceremonia la canción Antes de que nos olviden en voz de Sofi Mayen y el líder de Caifanes Saúl Hernández.

Otros premios fueron para La muñeca tetona en la categoría de cortometraje documental y de ficción para Oasis, de Alejandro Zuno.

En guión original, música original y fotografía fue para Sueño en otro idioma y recibieron Carlos Contreras, Andrés Sánchez y Tonatiuh Martínez, de manera respectiva.