mundo | 07 de Mayo de 2019

El ex abogado del presidente de Estados Unidos ingresó ayer a prisión para cumplir la condena de tres años por evasión de impuestos, infringir normas electorales y mentir al Congreso. Foto tomada de MichaelCohen212

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David Brooks / La Jornada

Nueva York, 7 de mayo.- La incesante disputa entre la Casa Blanca y la oposición demócrata se expresó este lunes en el inicio de un proceso de desacato contra el procurador general en el Congreso, un jaloneo sobre la presentación o no del fiscal especial ante el Legislativo, cientos de ex fiscales y funcionarios de justicia que declaran que el presidente debe ser acusado del delito mayor de obstrucción de justicia y, por si fuera poco, temores de que Donald Trump podría interrumpir el orden constitucional al negarse a dejar el poder.

El Comité Judicial de la Cámara de Representantes anunció este lunes que está por empezar un procedimiento por desacato contra el procurador general William Barr esta semana, debido a que no cumplió la orden legislativa de presentar una versión no censurada del informe del fiscal especial Robert Mueller sobre la pesquisa por colusión con los rusos de la campaña electoral de Trump (lo cual descartó) e incidentes de posible obstrucción de la justicia del presidente (por lo menos 10, que concluyen que no podía "exonerar" al gobernante y dejó la determinación final en manos del Congreso).

Jerrold Nadler, representante demócrata y presidente del Comité Judicial, argumentó que se requiere evaluar el informe completo, ya que aun con la versión censurada hay preocupante evidencia de que Trump cometió "obstrucción de la justicia a los más altos niveles".

Si no hay una negociación sobre el tema antes del miércoles, el comité votará si envía la resolución al pleno de la Cámara de Representantes para aprobar el procedimiento de desacato.

El conflicto con Barr se intensificó la semana pasada, cuando se negó a comparecer ante el Comité Judicial, mientras Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara baja y la demócrata más poderosa del país, acusó que el procurador mintió sobre sus comunicaciones con el fiscal especial, lo cual calificó de "crimen".

En torno a esta disputa, este lunes más de 450 ex fiscales federales –nombrados por presidentes de ambos partidos– firmaron una declaración pública en la cual afirman que si no fuera por un reglamento (o sea, no es ley) del Departamento de Justicia que establece que ningún presidente en funciones puede ser acusado formalmente de un delito, Trump enfrentaría cargos por cometer múltiples casos de obstrucción de la justicia, según la evidencia presentada en el informe de Mueller.

Vale recordar que la obstrucción de justicia ha sido la base para procesos de impeachment contra dos presidentes en los últimos 50 años, Richard Nixon y Bill Clinton.

Trump, por su parte, repitió falsamente que ha sido plenamente exonerado por el informe Mueller y denunció de nuevo que la investigación fue encabezada por "18" fiscales "demócratas" anti-Trump (otra falsedad, incluido el hecho de que Mueller es republicano), y que todos los delitos son del lado demócrata.

En otro frente en la disputa eterna entre Trump y los demócratas, la tarde de este lunes el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, informó que no entregará las declaraciones de impuestos de Trump –que desde que estaba en campaña ha rehusado hacer públicas– solicitadas por el Congreso, lo cual también se espera generará otra batalla ante tribunales.

Mientras, Michael Cohen, ex abogado personal de Trump, ingresó este lunes a una prisión de baja seguridad para iniciar su condena de tres años por evasión de impuestos, mentir al Congreso y violar las leyes de financiamiento de campaña. Abandonado por su ex jefe, Cohen se volvió testigo cooperante en investigaciones contra Trump, y antes de ser encarcelado declaró que "aún hay mucho por contar" y aseguró que esperaba "compartir la verdad" pronto. Es el tercer asesor de Trump en estar en una celda, y se esperan más.

Trump sigue insinuando que está contemplando extender su primer mandato argumentando –en un tuit del domingo– que "a pesar del tremendo éxito que he tenido como presidente, incluyendo los dos años más exitosos de cualquier presidente en la historia, ellos (en referencia a los investigadores sobre su posible colusión con Rusia) han robado dos años de mi (nuestra) presidencia…. La cacería de brujas se acabó, pero nunca olvidaremos".

No es la primera vez que juega con ignorar los límites constitucionales sobre su mandato, o que ha puesto en duda si respetará los resultados electorales.

Pelosi, la líder demócrata, advirtió el domingo que su partido tendrá que ganar los comicios presidenciales de 2020 con un amplio margen, ya que está preocupada de que Trump se niegue a dejar el poder si hay una diferencia apretada en el voto. Cohen declaró en febrero que parte de su justificación de voltearse contra su jefe era: "temo que si pierde la elección en 2020, nunca habrá una transición pacífica del poder".

Pero tal vez lo más alarmante de todo es que, según la encuesta más reciente de Gallup, Trump ahora goza de su nivel más alto de aprobación (46 por ciento) desde que llegó a la Casa Blanca.