espectáculos | 07 de Febrero de 2019

Joan Manuel Serrat en conferencia de prensa en el Palacio de Bellas Artes Foto José Antonio López

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Jaime Whaley / La Jornada

Ciudad de México, 7 de febrero.-Sería exagerado decir que Joan Manuel Serrat abordó todos los ámbitos de su vida en la extensa charla que sostuvo con los medios sobre sus próximas presentaciones en esta capital –la primera, esta noche en el Palacio de Bellas Artes–, pero sí cubrió una buena parte de su larga carrera de cantautor, poeta y activista.

Aquel soñador de pelo largo de hace poco más de medio siglo ahora tiene 75 años, pero casi la misma energía y compromiso de esos tiempos, en los que se opuso a la dictadura franquista, que lo orilló a ponerse a buen resguardo por un año en México.

Serrat comenta que su pelo se distribuye ahora de forma heterogénea; "de ahí, su amplia frente".

Vestido con pantalón de mezclilla, playera polo y saco negro, el chamaco de Palo Seco –su barrio natal en Barcelona– viajó por el tiempo y recordó su larga estancia aquí: los amigos que hizo, la melancolía que lo atacó y que un día, en Guadalajara, lo hizo despertarse luego de soñar con su calle barcelonesa, por lo que se fue a Chapala y estuvo ahí horas mirando el lago, para calmar su angustia y añoranza por el Mediterráneo.

Precisamente, esta gira de febrero se denomina Mediterráneo da capo, por el término musical italiano da capo: volvamos al principio.

Una primera parte del recital incluirá los temas que lo dieron a conocer en sus inicios. Como complemento habrá una sesión más libre en la que interpretará sus canciones recientes y tal vez algunos temas que grabó en portugués, en Brasil, con María Bethania y Caetano Veloso, quienes hicieron buenos arreglos.

Una mala canción, aunque la arreglen, explica, seguirá siendo mala, pero una buena con arreglo puede ser maravillosa.

En otro momento, Serrat recordó que en España fue proscrito tanto por cantar en español como por hacerlo en catalán.

Sobre otras músicas, recordó que en 2012 Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes le organizaron una recepción en Colombia y le regalaron una colección de discos de vallenato, la cual atesora.

Dice que lee por el gusto de hacerlo; su género favorito es la poesía, aunque aclara que no lee por ponerle música a los poemas .

De la música actual prefiere no opinar; la puede escuchar y la ignora si no le conmueve, asegura.

Prefiere "no entrar al tema de las calidades", pero dice no comulgar con el dicho actual de que si algo no sirve no vale.

El cantautor acepta que continúa escribiendo. Señala que aunque hoy se sigue creando, no ha surgido otra Iliada u Odisea.

Habló de política. Abordó la situación en Venezuela y señaló que Maduro tiene un gran problema por el empobrecimiento que vive ese país y luego por el levantamiento de la Asamblea Nacional, con el apoyo de Estados Unidos, lo que presenta un panorama árido.

Sobre el nuevo gobierno mexicano señaló que tras una victoria clara y contundente tiene ante sí un reto difícil.

Al ser inquirido sobre la danza, declaró que esa disciplina para él es imposible; su incapacidad, aseguró, llega a límites vergonzosos y relata que su madre lo ponía a bailar cuando tendían las camas y que en una ocasión la invitó a una función de ballet –el nacional de China, y no a ver El Cascanueces, como ella quería.

Ademas de sus presentaciones en el recinto de mármol del Centro Histórico –los días 9, 14, 16 y 17 de este mes–, tendrá otras en Puebla, Guadalajara y Monterrey. Pondrá cierre a la gira el 23 en el Auditorio Nacional.

Sobre los lugares en que ha actuado dice que con ese tema martiriza a sus hijos, pues en sus viajes carreteros les va diciendo: ‘Miren, ahí he cantado; ahí también y también allá.

"Lo he hecho en cantinas tabernas, prostíbulos, estadios, salas y en una ocasión hasta me he subido en un ring", aseguró el cantautor catalán.

Han trascurrido los minutos y Joan Manuel Serrat apela a la piedad de la prensa, pues también quiere estar pendiente del partido celebrado entre el Real Madrid y el Barcelona.