Baja California | 05 de Julio de 2015

El antibiótico específico para casos graves de rickettsiosis es la dicloxacilina intravenosa, el cual no existe en 80 por ciento de los hospitales del estado. Foto Edgar Lima

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Lorena Rosas

Mexicali, 5 de julio.- Desde hace seis años que llegó a establecerse en Baja California, la rickettsiosis ha demostrado que es un problema real de salud pública, una enfermedad potencialmente mortal que puede ser tratable para evitar muertes y complicaciones, mismas  que ocurren principalmente en la capital del estado.

Las complicaciones y secuelas de la rickettsia son graves: amputaciones de extremidades superiores e inferiores, deterioro neurológico y problemas sicomotores que podrían evitarse al seguir un protocolo y un tratamiento para curarse oportunamente.

En el estado se han confirmado desde el año 2009 hasta junio de 2015 más de mil 400 casos positivos de rickettsiosis y han fallecido 116 personas –115 de Mexicali y una de Ensenada–; el resto de la entidad permanece libre del padecimiento.

Sin embargo, aunque en Ensenada se han presentado ya decenas de casos de rickettsia, se ha comprobado por investigaciones en Mexicali de la Agencia de Protección del Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) de California, y por el médico pediatra infectólogo Jorge Field Cortázares que son tres los factores que influyen para  la pronta recuperación de la enfermedad en esa ciudad: el estado inmunológico de los niños y jóvenes fortalecido por las condiciones ambientales que incluye el mar, la poca contaminación y la atención oportuna de la enfermedad.

En el caso de la capital del estado, de las 115 personas que han perdido la batalla ante la rickettsia –en su mayoría niños y adolescentes– 96 habitaban en algunas de las 14 colonias con nombre de santos, conocidas como Los Santorales, al poniente de la ciudad, y las otras 19 muertes se distribuyen en ocho de las 148 colonias de Mexicali.

Amparo López Garibay, madre de la niña Esmeralda García, quien falleció por rickettsia, dijo que fue poca la atención que las autoridades pusieron en la menor y no quiere que más niños mueran por este padecimiento. “Más que criticar la condición social de las familias, las autoridades deben ver la forma de atender y combatir este problema ofreciendo a la población médicos capacitados para diagnosticar a tiempo a los pacientes; que no les pase lo que le pasó a mi niña, que perdieron mucho tiempo para atenderla”

El epidemiólogo del Hospital General de Mexicali Moisés Rodríguez Lomelí, quien lleva más de 30 años de servicio atendiendo  personalmente  los casos endémicos que se presentan en el hospital, lamenta cada vez que alguien debe ser amputado de piernas o manos, como ocurre de forma cada vez más frecuente.

La rickettsiosis es una enfermedad ocasionada por la bacteria rickettsia rickettsii que se transmite a través de garrapatas, el vector principal en el contagio es la garrapata denominada rhipicephalus  sanguineus, que ataca tanto a perros como a humanos. Actualmente la enfermedad se distribuye con mayor prevalencia en los estados del norte del país con climas cálidos y áridos. En los pacientes no tratados en los primeros cinco días el desenlace puede ser fatal.

En el Laboratorio de Salud Pública del Estado ubicado en Mexicali, único que realiza los análisis especializados para diagnóstico de rickettsia, el tiempo de entrega es de cuatro a cinco días, cuestan 807 pesos y  generalmente para confirmar, se les piden dos tipos de análisis, lo  que duplica el costo a mil 600 pesos, precio inaccesible para los residentes de colonias pobres, aunque se puede lograr una condonación del pago por medio de un gestor.

Viacrucis de un epidemiólogo

Al empeorar la situación de los pacientes en los recientes dos años, el doctor Rodríguez Lomelí ha tocado todas las puertas: las de la propia institución ante directivos de Isesalud y ante diputados locales. Sin obtener audiencia dejó en las oficinas del gobernador Francisco Vega un documento de seis páginas con un informe detallado sobre la grave situación de salud y sus propuestas de acción.

Destaca en el documento que en el Hospital General de Mexicali no se cuenta con el tratamiento para casos graves porque, según datos del área epidemiológica de este nosocomio, la dicloxacilina intravenosa no está regulada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

El antibiótico específico para casos graves, la dicloxacilina intravenosa, según declara Rodríguez Lomelí, no existe en 80 por ciento de los hospitales. El Hospital General de Mexicali ha conseguido limitadas cantidades  de dicho medicamento, que se agota con rapidez; el costo por día de atención a los enfermos internados en terapia intensiva es de miles de pesos, con letalidad hospitalaria del 50 por ciento y los sobrevivientes tienen múltiples secuelas vasculares, como amputaciones por necrosis y neurológicas, todas con secuelas discapacitantes.

Por ello, el epidemiólogo Rodríguez solicita que el gobierno del estado realice gestiones para que se realice una declaratoria de emergencia municipal para lograr recursos extraordinarios para atender este problema de salud.

“Hay una declaratoria de emergencia nacional, desde el gobierno federal, pero esa es ya como una declaratoria extraordinaria, de emergencia  solamente para conseguir los medicamentos, pero  la emergencia municipal debió haberse declarado desde 2012, desde 2013; las estadísticas así lo demuestran, pero las autoridades locales se han negado a hacerlo”. ¿Por qué razón? “Yo creo que son razones políticas, por no reconocer que hay un problema”.

El médico Rodríguez Lomelí,  Sin embargo, en voz de las propias autoridades de salud ha sido descalificado, “por no ser el vocero del tema”.

Rodríguez Lomelí logró en diciembre del 2013 que la diputada Carmen Frías convocara a comparecencia al entonces secretario de Isesalud, Miguel Antonio Osuna Millán, quien admitió ante los diputados locales que faltaba capacitación adecuada a los médicos de Isesalud para reconocer la rickettsiosis en su primera fase;  esa falta de capacitación para detectar los síntomas  propició que a un jovencito de 15 años lo amputaran de sus extremidades en tres ocasiones y por falla neurológica perdió la vista; murió días después.

En su peregrinar, Rodríguez Lomelí ha acudido ante regidores y a la oficina del presidente municipal Jaime Díaz Ochoa, para solicitar una atención más específica para controlar el brote y abatir la mortalidad por rickettsiosis en Mexicali, pero tampoco encontró respuesta ni fue recibido a pesar de que el edil, en su gestión como senador, exigía al entonces presidente municipal de Mexicali Francisco Pérez Tejada que combatiera la enfermedad.

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