Baja California | 05 de Julio de 2015

Cada año se celebra Ensenada de todos: suma de culturas, donde participan grupos de diversas regiones del país y del mundo, ofreciendo su música, su danza, su comida típica y su artesanía. Foto Edgar Lima

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Olga Aragón

Ensenada, 5 de julio.- Esta ciudad, la primera en fundarse en Baja California –mayo de 1882– y también la primera capital del estado, tiene en su población el mayor mosaico multiétnico y multicultural del norte del país

Con la superficie territorial más grande de México –52 mil 952 kilómetros cuadrados–, el municipio de Ensenada alberga entre sus 466 mil 814 habitantes de acuerdo con el último Censo de Población de 2010, a casi diez mil personas originarias de diversas naciones extranjeras; en primer lugar los estadounidenses, seguidos por chinos, japoneses, rusos, españoles y, en general, europeos de diferentes países.

La diversidad cultural de Ensenada es mayúscula. En este municipio están presentes indígenas de 47 etnias de 62 pueblos con lenguas propias y culturas diferenciadas, que, sumados a las etnias originarias del estado, suman 52 grupos indígenas.

No hay otro estado ni municipio en el norte del México que cuente con esta riqueza multiétnica. Mixtecos, zapotecos, triquis, purépechas y nahuas conviven con los cucapá, kumiai, pai pai, kiliwas y cochimi/kumai de Baja California y con migrantes mestizos de otros estados, así como los extranjeros de cinco continentes que radican en esa región peninsular.

Desde antes de su fundación, el territorio que ahora es Ensenada empezó a poblarse con migrantes de muchas regiones del mundo. En 1848 su población se incrementó debido al asentamiento de personas provenientes del sur de la península, y años después se formaron las primeras colonias extranjeras, entre éstas la inglesa, alemana, japonesa, rusa y española.

 

Los rusos y el vino

La colonia rusa es sin duda una de las más importantes, que hace destacar a Ensenada como el municipio con mayor cantidad de migrantes de origen ruso en el país.

Los escasos habitantes llegaban de otras regiones del país y del extranjero; se ubicaban primero en las zonas agrícolas y ganaderas de Maneadero, El Rosario, San Vicente y Santo Tomás. Posteriormente, en las costas donde se desarrolló la pesca, como Ensenada y El Sauzal, y años después en el valle agrícola de San Quintín, así como en el valle de Guadalupe, que hasta la fecha atrae a la mayor cantidad de inmigrantes, en especial estadunidenses.

Desde 1876, cuando el entonces presidente Porfirio Díaz promocionó la apertura del país a inversionistas extranjeros, creció el interés de los estadunidenses por adquirir bienes raíces en Ensenada, por su ubicación geográfica y su belleza paisajística.

En periódicos de la época se podían leer artículos que se referían a Ensenada como “el segundo San Diego” o el “futuro gigante”, a la vez que se pronosticaba que sería la región campestre del Sur de California, según relata Roselia Bonifaz de Hernández, investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California, en su libro Ensenada: nuevas aportaciones para su historia.

Atraídos primero por la minería, luego por las riquezas del mar y su industria pesquera, después por los ricos valles agrícolas y hortícolas y sus viñedos y más recientemente también por sus instituciones académicas y científicas, siguen llegando a Ensenada inmigrantes del país y del mundo.

Destaca el caso del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (Cicese), que tiene en su planta de 192 docentes a 29 investigadores extranjeros, 15 por ciento: seis estadounidenses, cinco rusos, cuatro españoles, tres alemanes, dos colombianos y uno de cada una de las siguientes naciones: Argentina, Chile, Francia, India, Paraguay, Perú, Uruguay e Italia.

 

Suma de culturas

Es tan atractivo el mosaico multicultural de Ensenada, que ha nacido una fiesta popular anual, con gran arraigo en la población: Ensenada de todos: suma de culturas, donde participan grupos de diversas regiones del país y del mundo, ofreciendo su música, su danza, sus comida típica y su artesanía.

También participan instituciones científicas y académicas que muestran a la gente parte de sus experimentos, y los astrónomos enseñan a niños y adultos a conocer las estrellas. En esta ocasión los científicos se dedicaron a exponer temas referentes a la luz, la tecnología y el desarrollo sustentable, en el marco de 2015, Año Internacional de la Luz, declarado por la Organización de Naciones Unidas.

En mayo, en el marco de la celebración de la fundación de Ensenada, se realiza esta fiesta. Este año fue la edición 15, coordinada por Yukiko Nishikawa.

Marcela Dandemann, argentina, describe así esta fiesta: “es alegre, visualmente atractiva; abundan los aromas de cada origen, los acentos que se mezclan, la música, la danza, y Ensenada allí, para recibir todo esto y dar más”.

Participaron con muestras gastronómicas y culturales, entre otros países, Alemania, Argentina, Colombia, Cuba, Francia, Federación Rusa, Chile, China, Cuba, Italia, Japón, Líbano, Nicaragua e Israel, además de regiones de Baja California y de otros estados de la República, entre ellos Sinaloa, Jalisco y Oaxaca.

Esta es una muestra de la mayor riqueza de Ensenada, la pluralidad étnica y cultural de su población.

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