mundo | 05 de Junio de 2019

El presidente de China Xi Jinping y el mandatario ruso, Vladímir Putin Foto tomada de @KremlinRussia

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Redacción
Moscú, 5 de junio.- La visita de Estado que inició este miércoles en la capital de Rusia el presidente de China, Xi Jinping, sella la necesidad de buscar puntos de acercamiento entre los dos gigantes euroasiáticos –a pesar de su inevitable rivalidad en el mediano y largo plazos– ante las actuales torpezas del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, que en busca de la relección arremete contra ambos por igual. 

Xi recibió de su anfitrión ruso, Vladímir Putin, trato de amigo muy cercano, junto con los máximos honores que corresponden a su alta investidura. Los presidentes hablaron cara a cara y también con sus comitivas completas sobre la relación bilateral y asuntos relevantes de la agenda mundial como a la cuestión nuclear en Corea del Norte, el conflicto en Siria, la crisis en Venezuela o el acuerdo sobre política nuclear con Irán, temas en que sus posiciones coinciden o son simplemente iguales. 

En el plano bilateral, destacaron los avances en los intercambios económicos y comerciales que el año pasado superaron 108 mil millones de dólares, una cifra récord que supone un incremento anual de 25 por ciento. 

Rusia y China cumplen este año – el 2 de octubre siguiente– el 70 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas, ocasión que es propicia para refrendar lazos de amistad y perspectivas de cooperación, lo cual quedó reflejado en una Declaración conjunta sobre “el desarrollo de su cooperación estratégica en una nueva época”. 

La reunión de los presidentes asimismo sirvió de marco para la firma de otros 27 convenios y memorandos de intención a nivel gubernamental y entre empresas de ambos países. 

Un documento adicional merece mención aparte: la Declaración conjunta sobre “medidas para fortalecer la estabilidad global estratégica en la época contemporánea”, en la cual reconocen que la seguridad internacional afronta serios desafíos que obligan a ambos países a “ahondar la confianza recíproca y robustecer las interacciones en el ámbito estratégico en aras de defender la estabilidad regional y global”. 

Rusia y China “ven con preocupación las acciones sumamente peligrosas de algunos Estados –en alusión a Estados Unidos– que, basándose en sus beneficios geopolíticos y hasta comerciales, destruyen o modifican en su favor la arquitectura de control sobre los armamentos o la no proliferación de armas de aniquilación masiva”. 

Critican la decisión de Washington de abandonar varios tratados angulares de desarme nuclear, lo que hace que por primera vez en muchos decenios surja el riesgo de que desaparezcan los mecanismos de control recíproco y de transparencia sobre los principales arsenales del mundo, lo cual complica las perspectivas de un desarme nuclear generalizado e influye negativamente en la actual situación internacional. 

Rusia y China señalan que Irán ha cumplido sus compromisos respecto al arreglo de las dudas generadas por su programa nuclear y rechazan las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos, al tiempo que exhortan a Teherán a no emprender ningún paso que lo aleje de esos compromisos. 

Tras el encuentro de los dos mandatarios, hubo en el Kremlin una recepción en honor de Xi, seguida por la noche de una gala en el Teatro Bolshoi para celebrar los 70 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. 

Posteriormente, Xi viajará jueves y viernes a San Petersburgo donde será el invitado de honor del Foro Económico, que reúne a dirigentes y representantes de unas mil 800 empresas rusas y extranjeras de 75 países.