Baja California | 05 de Abril de 2017

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Karla Castillo

Tijuana, 5 de abril.- Dana, de 11 años, y su hermano Samuel de 8, caminaron la mañana de este martes durante 45 minutos entre senderos de terracería agrietados, un basurero y terrenos despoblados, para poder llegar desde su casa en la colonia Laureles, a su escuela en la Niño Artillero, de la delegación Sánchez Taboada.

Es el tercer día que, acompañados de su madre y con pesadas mochilas a las espaldas, deben hacer el recorrido a pie, a causa del retiro de los 70 camiones de la Línea de Transporte Tijuanenses, por parte de personal identificado como de la Dirección de Vialidades y Transportes desde el viernes pasado.

Elizabeth -la madre de Dana y Samuel- y otros habitantes de la Laureles y de la colonias Lomas de San Martín señalan que la autoridad quieren dejar acceso libre a las unidades de la empresa Altisa S. A. y asignarle la ruta San Martín-Cuauhtémoc, pero ellos no están de acuerdo debido al "pésimo servicio" que, dicen, reciben en la ruta San Martín-5y10.

Acusan que los conductores de la nueva compañía cobran 14 pesos, cuando la tarifa de la línea Tijuanenses es la oficial de 10. Además, aquellos no respetan los descuentos establecidos "porque siempre se les acaban los boletos verdes (de descuento), nunca traen boletos verdes", dice sarcástica Diana, estudiante de Cecyte y habitante de Laureles.

Los manifestantes se quejan incluso de maltrato contra los usuarios, especialmente a aquellos que tardan en abordar la unidad, como adultos mayores, niños y personas con discapacidad, porque activan varias veces el sensor de conteo automático de pasajeros, o como ellos le llaman, "la barra".

Una mujer con movilidad física limitada debido a una afectación que tiene en la pierna expresa que en repetidas ocasiones ha sido víctima de discriminación. "Cuando tenía que ir al IMSS por mi fractura de tibia, el chofer me decía bien déspota '¡Apúrese a subir, doña!'. ¡Cómo, si traigo una férula!", asevera.

Denuncian también que el lunes pasado, un grupo de choferes de Altisa golpearon a un chofer de la línea Tijuanense para obligarlo a dejar su unidad, y este, presente en la protesta con un moretón en el ojo, no quiere hacer del conocimiento de autoridades por miedo a represalias.

Molestos con la situación, Elizabeth junto con otros vecinos y familiares de conductores de la ruta en disputa, bloquean desde la mañana del martes el paso de las unidades de Altisa en la entrada al fraccionamiento.

"El problema con Altisa es que quiere acaparar todo. Quiere tener todas las rutas y hacen lo que se les da la gana", expone. 

Apenas un día antes, conductores de la compañía transportista se enfrentaron a golpes con choferes que en protesta por problema de invasión de rutas bloqueaban su paso en la colonia Cuauhtémoc.

Pero no es la primera vez que la compañía transportista ha sido protagonista de conflictos por la misma razón. Mantiene riñas en distintas zonas de la ciudad y con diversas líneas de transporte, incluyendo el SITT. 

Es señalada de operar unidades sin los permisos correspondientes, solo autorizadas como "unidades a prueba", y sin póliza de seguro contra accidentes, como el que dejó seis pasajeros muertos y 11 lesionados en octubre pasado.

En la protesta de este martes en la colonia San Martín, niños avisan a gritos sobre la proximidad de una unidad de Altisa. Cada una de las minivan que llegan cada 20 minutos al punto del bloqueo, es recibida con gritos de "¡Fuera Altisa! ¡Fuera Altisa!".

En zona de baldío, a unos 200 metros del fraccionamiento, descarga pasajeros y permanece por breves minutos para finalmente dar la vuelta y regresar con dirección al Parque Industrial Pacífico.

De una de las unidades baja entre adolescentes, una mujer vestida con uniforme de enfermera. Se le ve molesta y así se lo manifiesta a una de las mujeres que protesta.

"Nos afectan más a nosotros. Tengo que caminar, porque ustedes están haciendo esto. Vayan y pongan su queja y dejen de afectarnos porque esto no sirve para nada", espeta Ana, quien reconoce que no utiliza la ruta de camiones retirados por Vialidad y Transportes.

Por otro lado, Diana, estudiante de preparatoria, dice que tuvo que caminar a pie media hora bajo el sol de la 1 de la tarde, desde la colonia Sánchez Taboada hasta el Parque Industrial Pacífico, para tomar una unidad de Altisa y poder regresar a su casa.

Aunque tarde, Diana pudo llegar a la escuela en la mañana, pero señala que hay quienes no pudieron asistir a clases o a trabajar debido a la falta de transporte de la Cuauhtémoc.

Al punto de reunión  también arriban varias personas que se dicen representantes de Altisa, pero ninguno logra un acuerdo. Unos intentan convencer a manifestantes para que los acompañen a sus oficinas a hablar el asunto, y otros, a bordo de un automóvil compacto gris, permanecen observando desde lejos.

También se unen líderes ciudadanos para apoyar la protesta, como David Rubio, de la Asociación de Líderes Trabajando Organizado, y un grupo identificado como estudiantes y profesores de la licenciatura de Derecho de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Los universitarios entregan copias de un oficio firmado y sellado por el regidor presidente de la Comisión de Transporte de Cabildo, Arnulfo Guerrero León, en donde les confirma que la tarifa oficial no se ha modificado.

Rubio, por su parte, está desde muy temprano con los manifestantes y con algunos de ellos se dirigió a la delegación Sánchez Taboada, para pedir su apoyo del titular, Salvador Lujano. 

A su regreso a San Martín, Rubio informa que el delegado acordó con el líder de Altisa una tarifa temporal de 12 pesos, en tanto se llega a una negociación junto con la línea de la ruta Cuauhtémoc y autoridades municipales. Entonces suspenden el bloqueo y dejan pasar al primer camión de Altisa.

Aunque el supuesto acuerdo se haría efectivo de forma inmediata, pues comunicarían vía radio las nuevas indicaciones a los conductores de la ruta San Martín-5y10, los pasajeros que bajaban de las unidades señalaban resignados que habían pagado 14 pesos.

Ante el incumplimiento de la promesa, los manifestantes acordaron ir este miércoles al Ayuntamiento e intentar hablar con el alcalde Juan Manuel Gastélum para pedirle en primer lugar que respete su promesa de campaña de transporte gratuito a adultos, estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad.

También le solicitarán votar en contra del aumento a la tarifa; y, finalmente, dar un estímulo a conductores que rentan camiones para que puedan seguir cobrando 10 pesos, sin verse afectados por el incremento en el precio de la gasolina.

Mientras los adultos se coordinan para encontrarse al día siguiente, los niños -quienes ya no tienen que vigilar el arribo de unidades de Altisa-, mereodean al grupo. 

"Tengo que estudiar porque mañana tengo examen" se escucha decir a una de ellos. Es Dana quien, aún en su uniforme, comparte a sus amigos la angustia de que debe llegar con anticipación a la escuela, para lo que tendrá que empezar a caminar el accidentado trayecto, mucho más temprano.

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