deportes | 05 de Febrero de 2018

El seleccionador Juan Carlos Osorio anunció que es muy posible que lleve al Mundial a sólo dos delanteros que jueguen en la posición del nueve, ¿cepillará al Cepillo Peralta. Foto Jam Media / La Jornada

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Marlene Santos Alejo, La Jornada

En el soporífero partido ante Bosnia, el seleccionador Juan Carlos Osorio quemó a jugadores que están brillando con luz propia en la desnaturalizada Liga Mx, tanto que vox populireclamaba desde hace rato un espacio para ellos en el Tri. Osorio llamó por fin a Elías Hernández, pero lo hizo tan sólo para para reventarlo y exhibirlo.

Lo puso a jugar en una posición que no es la habitual. Elías confesó sentirse desesperado, incómodo. Tal parece que el colombiano lo único que quería era quitarse presión. Que nadie diga que no le dio la oportunidad. El contención Jonathan González también dejó en bajo nivel sus sueños mundialistas, pues al igual que Elías fue forzado a desempeñarse en otro puesto.

El Míster hace y deshace, nadie le pide explicaciones, mucho menos los jugadores. Los federativos, encomenderos de Televisa, le soltaron las bridas; ellos están afanados buscando el Mundial para Estados Unidos-Canadá-México y una tercera inauguración en el estadio Azteca.

Oribe Peralta y Jesús Corona están hartos de estar en la banca y rehusaron ir al partido en San Antonio, Texas, un juego desabrido que fue desairado hasta por los siempre fieles aficionados. La respuesta no tardó en llegar. Osorio advirtió que es muy posible que sólo lleve a dos nueves (Javier ChicharitoHernández y Raúl Jiménez, claro está). ¿Adiós, Cepillo?

A Osorio le gusta que lo tengan presente, nada más halagüeño que esa llamada telefónica de Miguel Layún –jugador de gran actitud, cumplidor, pero limitado– para consultarle sobre su paso al Sevilla, ¡con qué orgullo lo platicó! … qué importa la goleada que recibió el equipo nervión en el debut del veracruzano. Layún va al Mundial sí o sí.

Contento está por la continuidad de Andrés Guardado, los goles de Raúl Jiménez, Diego Reyes y ChicharitoHernández (a disgusto en el West Ham), el pase de Héctor Moreno a la Real Sociedad y el regreso de Marco Fabián. Nada grave la lesión de Javier Aquino. Para Osorio todo va sobre ruedas; para muchos, el Tri y sus alegres cifras son un espejismo.

Siempre se ha dicho que Chivas es el reflejo de la selección y los rojiblancos andan mal. El antes bienamado Matías Almeyda vendió su alma al diablo. Por conducto del técnico argentino se cumplen los malsanos designios de la directiva sobre el defensa Oswaldo Alanís. A los jugadores les queda claro: el pastor ya no está de su lado y ellos le perdieron confianza.

Almeyda ya de plano sacó el látigo y anunció cambios para la siguiente fecha, mientras el patrón, Jorge Vergara, defendió el pacto de caballeros, herramienta deleznable a la que le otorgó bondades increíbles, como la de tener convertida a la Liga Mx en la que da mejores salarios en toda Latinoamérica.

Pumas se la cree. Los dirigidos por David Patiño echaron mano de su juego dinámico, de su increíble dupla Castillo-Alustiza, del horario –un comal al rojo vivo–, para dar cuenta de los fatigados Tigres, que acabaron fundidos. Los auriazules cortaron una racha oprobiosa de ocho partidos sin triunfos ante el equipo norteño, campeón agazapado.

Cruz Azul y Toluca dan tumbos, una de cal por otra de arena; en el América brilla más el mexicano Henry Martín que todos sus flamantes refuerzos. Las Águilas humillaron a los Lobos, mientras el Monterrey asestó otra paliza al León, ¡qué vaya que sabe de cuero!: ha recibido nueve tantos en dos encuentros.

La lucha por el descenso gana tintes dramáticos. Los licántropos no reaccionan, están en el fondo de la tabla general y con pocas opciones de levantar la cabeza, pues sus próximos rivales son Atlas, Tigres y Morelia. En tanto, el Veracruz obtuvo su primer triunfo de la mano de Guillermo Vázquez. Viene lo mejor.

La semana comenzó con el pleito entre Televisa y Grupo Pachuca. Al primer contrincante se le olvidó aquella frase bíblica de quien esté libre de pecado..., sólo tenía que mirarse al espejo antes de embestir a Jesús Martínez; éste acusó el golpe, le dolió que le dijeran sus verdades.

Lo cierto es que los otrora dueños absolutos del balón y del Tri –el duopolio televisivo– cada vez tienen rivales más poderosos y socios más exigentes, y en esa medida deben compartir las ganancias del pastel para acallar a unos y conformar a otros.

marlenexantosx@gmail.com

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