mundo | 04 de Diciembre de 2018

Lo más llamativo es la manera tan normal en que los testigos cuentan de la sangre y el dinero de este negocio. Foto archivo La Jornada

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David Brooks / La Jornada

Nueva York, 4 de diciembre.- Un capo colombiano extraditado de una película de horror confirmó con un tono profesional datos en un libro de contabilidad de su organización los diversos costos en dólares registrados ahí de varias de las aproximadamente 150 vidas que él ordenó aniquilar, mientras acumulaba una fortuna en billetes, casas, yates, relojes de lujo y unos cuadros de Botero.

Al concluir su tercer y último día como testigo en el juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán Loera en un tribunal federal en Brooklyn, Juan Carlos Ramírez o Chupeta, ex jefe del cártel del Norte del Valle de Colombia y surtidor de cocaína al cártel de Sinaloa, fue interrogado por William Purpura, parte del trío de abogados de defensa, quien en su intento por descalificar al testigo, le preguntó después de repasar por su carrera ilícita: “¿usted mintió, corrompió, mató, manipuló para llegar a donde llegó?”. Y respondió sin titubeo: “todo eso es correcto, señor”.

Pero su aparente franqueza tranquila sobre su brutal carrera criminal fue lo que más marcó su testimonio. Y como casi todo a lo largo de este juicio ya en su cuarta semana, lo más llamativo es la manera tan normal en que los testigos cuentan de la sangre y el dinero de este negocio.

Preguntado si mintió a las autoridades colombianas, mexicanas, brasileñas y más, declaró que “totalmente” pero aseguró que ahora está diciendo la verdad como parte de su acuerdo con las autoridades estadunidenses a cambio de una posible reducción de su sentencia pendiente, la cual por ahora es de un máximo de 30 años de cárcel.

En un libro de contabilidad que forma parte de los cientos de elementos de pruebas presentados en el caso hasta la fecha, los administradores del cártel colombiano registraban los ingresos y gastos de su negocio, incluyendo el costo de asesinatos.

En una entrada se detalla que tres personas fueron asesinadas por un costo de 35 mil dólares. Chupeta dijo que no recordaba los nombres. Otra entrada era muy específica: 338 mil 776 dólares por el asesinato del hermano de un ex socio. ¿Por qué tan caro?, le preguntó el abogado Purpura, a lo que respondió el capo: se requería de un grupo grande de sicarios.

Otra vida costó 200 mil dólares, mientras también se abordaron otros asesinatos que ordenó, entre ellos el de un par de mujeres, una matanza de decenas de sicarios de un líder enemigo en un solo operativo, y hasta el de un ex empleado junto con su esposa e hijo en Nueva York, y que él mismo asesinó a un enemigo dándole un balazo en la cara a una distancia de un metro. “Sí, así es, correcto”, confirmó el testigo.

“Es imposible ser líder de un cártel en Colombia sin usar violencia”, afirmó ante el cuestionamiento de los fiscales, resumiendo con esa normalidad este aspecto de su negocio.

Contó de sus contactos con El Chapo y otros socios y/o aliados del cártel de Sinaloa, incluyendo a los Beltrán Leyva, los hermanos Zambada y Amado Carrillo Fuentes a quien consideró como el más cercano a él, repitiendo lo que ya había testificado sobre su trabajo como surtidor y socio de sus contrapartes mexicanas.

Y ofreció aún más detalles sobre la corrupción necesaria para su negocio desde arriba hasta abajo de su país. Entre los ejemplos, la contribución ya antes revelada de más de medio millón de dólares para la campaña presidencial de Ernesto Samper, un millón de dólares para un legislador a cambio de una carta de salvoconducto, y el pago de unos 10 millones de dólares para influir el proceso legislativo sobre una nueva ley sobre extradición, como también pagos a los medios para que censuraran ciertas notas o promovieran otras.

Incluso respondió que hubo intentos para corromper a agentes de la DEA operando en su país con departamentos de lujo y otros regalos caros y prostitutas.

Repasó su historia de buscar evadir su arresto, incluyendo una serie de operaciones para cambiar su apariencia y un trasplante de pelo. Purpura, quien es calvo, provocó risas en medio del cuento morboso, preguntándole “¿y eso cómo te resultó?… tal vez yo debiera de considerarlo”.

Cuando Chupeta fue arrestado en Brasil, le incautaron más de 120 millones de dólares en efectivo y oro, junto con “botes”, relojes, casas y cuadros de Botero.

El día concluyó con más testimonios de agentes de la DEA y el inicio del interrogatorio de Germán Rosero, un lugarteniente de Chupeta que funcionó como “enlace” entre los colombianos y los mexicanos.