Chihuahua | 03 de Septiembre de 2018

Dos casos son el de Guadalupe González, de 18 años de edad, y el de Heidi Ánimas, de 17, quienes sufrieron las consecuencias de haber sido separadas de sus madres hace ya varios años. Foto archivo

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Emir Olivares Alonso /  La Jornada
Ciudad de México, 3 de septiembre.- El drama de la separación de familias migrantes no se limita a las personas que han intentado cruzar en los meses recientes. Una parte que se ha invisibilizado por la política de "tolerancia cero" es la división de familias establecidas desde hace años en Estados Unidos y donde uno de los padres es deportado.

Cifras de organizaciones civiles que trabajan en aquel país estiman que hay 5 millones de niños, adolescentes y jóvenes con ciudadanía estadunidense que viven la incertidumbre, que cualquier día, su madre o padre sea deportado; y es que 17 por ciento de la población se conforma por "familias mixtas", donde hay hijos con la ciudadanía estadunidense, pero con padres que carecen de permiso de estancia. Millones ya sufren las consecuencias de esta política que ha roto a estas familias.

Con el apoyo de diversas asociaciones civiles y pastores de varias religiones, jóvenes que nacieron en Estados Unidos y cuyos padres fueron expulsados, realizarán una caravana para rencontrarse con sus familiares en la frontera (en El Paso), "ejercer nuestros derechos" e intentar entrar al país juntos, como familia.

Dos casos son el de Guadalupe González, de 18 años de edad, y el de Heidi Ánimas, de 17, quienes sufrieron las consecuencias de haber sido separadas de sus madres hace ya varios años. Ambas viven en Nueva York.

Cuando Guadalupe tenía nueve años, su familia tuvo que viajar a una comunidad del estado de Puebla, de donde son originarios, pues su abuelo murió. Su mamá no pudo regresar. Para no dejar solos a sus hijos (Guadalupe, y sus dos hermanos, entonces de 10 y de seis años), la mujer intentó varias veces, sin éxito, pasar la frontera. Por reincidencia se le penalizó y por un tiempo de entre 10 y 20 años no puede ingresar a Estados Unidos.

Los pequeños tuvieron que vérselas solos. En entrevista, Guadalupe recuerda que muy pequeña tuvo que aprender a cocinar, a lavar y a ver por sus hermanos. Pese a que su padre se hacía cargo de ellos, ella fue el apoyo de la familia.

Ahora, con un hijo de dos meses de edad, Guadalupe se sumará a la caravana para intentar pasar de Ciudad Juárez hacia El Paso junto a su mamá. Será un gran regalo que pueda conocer a mi pequeño, y sería aún mejor que entremos juntas a Estados Unidos.

En 2013, Heidi y su familia vivieron algo similar. Cuando viajaban de México a Estados Unidos su madre fue detenida en la frontera. Era 25 de diciembre, por lo que pasaron una amarga Navidad.

De los 12 a los 14 años estuvo sin su madre. Para una adolescente es fundamental el consejo femenino. Si bien mi papá estaba con nosotros, yo no podía hacerle ciertas preguntas. Fue traumático. Lloraba todas las noches, soñaba con ella, la veía tocando la puerta, sentía una emoción muy grande, y cuando despertaba la decepción era terrible.

Hace dos años, en una caravana similar, Heidi pasó con su mamá por la frontera entre ambas naciones, y la mujer fue beneficiada con un proceso en el que, tras una larga lucha, se le autorizó estar en ese país, junto a su familia.

Juan Carlos Ruiz, cofundador del movimiento Santuario y párroco en Brooklyn en una iglesia luterana, señaló que la caravana llegará el 6 a El Paso, un día después cruzarán a Ciudad Juárez y el sábado 8 las familias unidas intentarán entrar a Estados Unidos.

“Dividir a quienes ya están establecidos desde hace años en Estados Unidos es igual de trágico que la ‘tolerancia cero‘. Hay millones de jóvenes que están creciendo solos.”

Recordó que Barack Obama fue el jefe de la deportación de migrantes ya establecidos en el país, pues expulsó a casi 3 millones de personas. Aunque, dijo, en la actual administración, la de Donald Trump, las cosas no son distintas.