mundo | 03 de Marzo de 2018

Crecen las versiones de que los próximos en renunciar del gabinete estadunidense serán McMaster y Gary Cohn. Foto tomada de video

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David Brooks, La Jornada

Nueva York,  3 de marzo.- El circo político de la Casa Blanca de Donald Trump concluyó esta semana asombrando a los espectadores con sus actos malabares, cuerdas flojas, payasos, generando debates sobre si el maestro de ceremonias está perdiendo el control del espectáculo y apuestas sobre quiénes serán los próximos en huir de esa carpa.

Nunca hemos visto tal caos y evidente corrupción, escribió el columnista Eugene Robinson, del Washington Post, al resumir los acontecimientos de esta semana en el gobierno de Trump. Concluyó señalando que había pasado años como corresponsal en América Latina, y decir que estamos siendo gobernados como una república bananera es un insulto a las repúblicas bananeras.

Trump nutrió más a este caos, tanto en casa como en el ámbito internacional el jueves pasado, cuando sin aviso previo anunció el inicio de una guerra comercial imponiendo aranceles a las importaciones de acero y aluminio sin consultar a casi nadie ni preparar la base legal ni un comunicado. Sorprendió a casi todo su gabinete y equipo. El anuncio provocó un desplome de la bolsa de valores, ira entre países aliados, amenazas de represalias por socios comerciales y advertencias de daños económicos en casa.

Gary Cohn, principal asesor económico de la Casa Blanca, quien junto con el secretario de Comercio, Steve Mnuchin, y otros integrantes del gabinete se habían opuesto a esas medidas, seguramente no podían creer que ayer por la mañana (a las 5:50) Trump continuaba argumentando que esa iniciativa sería fácil y exitosa. En un tuit, aseveró: Las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar.

Pero tal vez el dato más alarmante es que decidió anunciar su nueva política ahora porque estaba de mal humor. NBC News reportó que, según dos funcionarios, la decisión de lanzar la guerra comercial nació de la ira del presidente por asuntos no relacionados, incluyendo el testimonio ante el Congreso de su asesora más cercana, Hope Hicks (quien poco después renunció); la conducta de su procurador general, Jeff Sessions, con quien continúa una confrontación abierta, y la manera en que se estaban manejando públicamente los problemas de su yerno, Jared Kushner –o sea, fue otra muestra más del comportamiento volátil y casi infantil de este presidente.

Aunque Trump prometió ese tipo de medidas a lo largo de su campaña, sus asesores habían logrado frenarlo y a su secretario de Comercio, Wilbur Ross, durante el año reciente. Ahora, con este anuncio, se espera que su principal asesor económico, Gary Cohn, sea el próximo en dimitir.

Pero Cohn es sólo uno en una lista cada vez más larga de altos funcionarios y asesores –de hecho, casi todos los más importantes– que diariamente se especula están por ser expulsados o desean huir de la casa Big Brother.

El más notable de todos es Jared Kushner, yerno de Trump, quien recientemente fue considerado intocable, junto con su esposa Ivanka Trump, pero de repente es cada vez más vulnerable, según fuentes del gobierno. Quien fue percibido por algunos líderes extranjeros como su amigo en la Casa Blanca, ha perdido apoyo y poder entre el equipo presidencial.

De hecho, en tiempos recientes Trump ha repetido un mensaje esquizofrénico de, por un lado, confianza absoluta en Javanka (apodo de la pareja), entregándoles un portafolio amplísimo dentro de su gobierno –incluyendo el forjar la paz en Medio Oriente y el manejo de la relación con México, entre otras tareas– y en otros momentos expresando que nunca deberían de haberse instalado en la Casa Blanca. Según una versión que circuló esta semana, hasta solicitando que su jefe de gabinete, John Kelly, le ayude a sacar a su yerno –aunque otras versiones dicen que Kelly está en apuros porque el mandatario está furioso con él por la forma en que está manejando a Kushner.

Kelly, con órdenes o no, humilló públicamente a Kushner al ordenar que se limitara su acceso a información clasificada. Esa humillación continuó esta semana con el reportaje de que gobiernos extranjeros percibían a Kushner como manipulable, tanto por su falta de experiencia como por sus enredos empresariales. Y potencialmente aún más explosiva fue la revelación de que sostuvo reuniones en la Casa Blanca con representantes de empresas que después otorgaron préstamos a las compañías de la familia Kushner.

Más allá del nepotismo que representa su presencia oficial en la Casa Blanca, sus conflictos de interés por su relación con las empresas de bienes raíces de su familia, que han buscado financiamiento urgente dentro y fuera de Estados Unidos para enfrentar problemas con varias propiedades, podría generar un nuevo escándalo que puede marcar su fin en la Casa Blanca. Kushner está sujeto, a diferencia de su suegro, a las leyes federales de conflicto de interés.

Con el fiscal especial Robert Mueller guiando parte de su investigación con la regla follow the money, Kushner podría estar ya atrapado en esa red de pesca. De hecho, hay informes de que algunos de sus colegas en el gobierno se están portando con mayor cautela y menos confianza con él, porque no saben si es o será sujeto a la investigación de Mueller. Ese problema, entre otros, podrá ser parte de la razón de por qué Trump no está defendiendo a su yerno por ahora, ya que está midiendo los daños potenciales que representa.

Hablando de Mueller, Jeff Sessions, otro en la lista de espera para ser expulsado después de meses de estar bajo un ataque sin precedente entre un presidente y un procurador general, podría tener que agradecer al fiscal especial seguir en su puesto.

Mueller supuestamente ha incluido en su investigación el esfuerzo abierto de Trump para sacar a Sessions de su gobierno el año pasado, como parte de una posible obstrucción de la justicia por este presidente –lo cual dificulta cualquier intento de Trump por despedir a Sessions.

Las apuestas
Hoy, las apuestas son que el próximo en salir será el asesor de seguridad nacional H. R. McMaster. Algunos medios señalaron que podría ser sustituido tal vez el mes próximo. Ya hay preparativos para ver a dónde trasladarán al aun general activo dentro de las fuerzas armadas. Las relaciones entre el comandante en jefe y él se han deteriorado, lo cual se ha expresado públicamente en días recientes con Trump criticando a McMaster por declarar que la intromisión rusa en la elección estadunidense es incontrovertible.

En medio de todo esto, el presidente y supuestamente el hombre más poderoso del planeta encontró un momento para atacar a un actor. Esta mañana decidió criticar al actor Alec Baldwin, quien se ha destacado por interpretar en varias ocasiones al mandatario en el famoso programa cómico semanal Saturday Night Live,de NBC, escribiendo por Twitter que Baldwin, “cuya carrera mediocre y moribunda fue salvada por su terrible impresión de mí en SNL ahora dice que hacer mi papel fue agonía. Alec, fue agonía para aquellos que fueron obligados a verte”, y sugirió que ese papel lo debería hacer otro actor con mayor talento.

Baldwin respondió en un tuit: “Aunque sea agonía, me gustaría continuar ahí hasta las audiencias de impeachment, el discurso de renuncia, el vuelo de despedida por helicóptero a Mar-A-Lago. Sabes? Lo bueno, lo que hemos estado esperando”.

Ante la posibilidad de un creciente éxodo, tal vez se debería solicitar que el último en salir por favor apague las luces.