deportes | 01 de Octubre de 2018

Raúl Gudiño fue el hombre del partido al haber salvado su marco en varias ocasiones y atajando un penal en el último minuto Foto Tomada de @LigaBancomerMX

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Erendira Palma Hernández / La Jornada

Raúl Gudiño atajó un penal para que América y Chivas empataran 1-1 en un clásico que fue intenso hasta el último minuto, en el cierre de la jornada 11 del torneo Apertura 2018. Las Águilas dejaron escapar la oportunidad de robar el primer puesto al quedarse con 21 unidades en el segundo lugar y las Chivas llegaron a 15 puntos en el peldaño nueve.

Alan Pulido (58) adelantó a los rojiblancos tras una gran jugada de Josecarlos Van Rankin, pero las Águilas no estaban dispuestas a caer en un clásico y evitaron el descalabro con un tanto de Andrés Ibargüen (81). El duelo terminó con emoción cuando Gudiño propició y atajó un penal de Mateus Uribe en el último minuto.

Entonando un canto de batalla, la barra de Chivas llegó a territorio del acérrimo rival custodiada por decenas de agentes de seguridad. Las autoridades instrumentaron un operativo con más de 3 mil policías para evitar altercados en uno de los duelos que más pasión genera entre los aficionados mexicanos.

Las Águilas fueron más arriesgadas en la primera parte del duelo; estuvieron encima del área rival en casi todo momento, pero se le complicaba culminar las jugadas para mecer las redes.

Un cabezazo de Oribe Peralta, tras un pase de Renato Ibarra, fue el primer aviso de los locales en su empeño por anotar. Poco después sorprendieron con una acción en la que Paul Aguilar filtró el balón y en el remate Uribe lanzó un tiro que terminó en las manos del arquero Gudiño.

Las Chivas pagaban caro la inexperiencia de una plantilla joven, que pese a saltar a la cancha con gran entusiasmo se veía limitada en los ataques del adversario.

Un tiro de esquina dio al Rebaño su primera oportunidad de poner en peligro la meta americanista. El balón cayó dentro del área y después de una serie de rebotes el arquero Agustín Marchesín reventó el esférico para terminar con la posibilidad de anotar de los tapatíos.

En cada jugada se desataba la emoción en el graderío, que estaba lleno y dividido entre americanistas y rojiblancos. Mientras ondeaban banderas amarillas, los seguidores de las Águilas reclamaban el gol que dejara clara la autoridad de su equipo en casa.

América era más persistente en el ataque y aprovechaba las distracciones de la zaga visitante. Oribe se aventuró con un disparo desde fuera del área que fue desviado por Gudiño.

Isaac Brizuela también lanzó un tiro que se fue por arriba del travesaño. El juvenil Fernando Beltrán sorprendió al quitarse a tres defensas del América y cuando se acercaba al área mandó un pase a Alan Pulido, quien no había estado fino y perdió el balón.

Pese a que las Águilas tenían el control, en el banquillo Miguel Herrera era presa del nerviosismo y fiel a su estilo hacía constantes reclamos al cuarto árbitro, hasta que el silbante central, César Arturo Ramos Palazuelos, se acercó al área técnica para advertir al estratega que se calmara.

Peralta generó peligro de nueva cuenta al rescatar dentro del área el balón con un remate de testa. Era un tiro de gran riesgo para Chivas, pero Gudiño fue más hábil y alcanzó a rechazar con una mano.

Despertaron los rojiblancos

Sin cambios, ambas escuadras retornaron a la cancha después del medio tiempo. Las Chivas despertaron y en los primeros instantes se acercaron a la meta.

Pulido finalmente sacó la casta de ariete y se filtró por el carril izquierdo, resistió ante los intentos por detenerlo y lanzó un tiro cruzado que Marchesín atajó.

Mientas ambos clubes intentaban romper la tónica equilibrada en la cancha, en las gradas se vivía la fiesta. Vamos, vamos América, que esta noche tenemos que ganar, cantaba la afición local al tiempo que los visitantes respondían con el grito de Chivas, Chivas.

De pronto, los rojiblancos dieron el golpe que hizo vibrar el recinto. Van Rankin armó una jugada por el sector derecho, eludió a dos defensas y mandó un centro para Pulido, quien se encargó de empujar el balón frente al arco para darle el gol a Chivas.

Golpeada en el orgullo, la afición local reclamó a su equipo que se repusiera. Águilas, Águilas, resonaba en las gradas con enojo.

Paul Aguilar estuvo cerca de igualar los cartones con una media tijera que dejó perplejo a Gudiño, pero para suerte de las Chivas el balón pasó por el costado derecho del arco. Al estar abajo en el marcador las Águilas perdieron ritmo y el Rebaño comenzó a tomar control.

El drama llegó con un choque de cabezas entre Jair Pereira y Peralta. El zaguero rojiblanco quedó tendido y por instantes estuvo desconcertado, pero siguió en el encuentro. El ariete americanista sangró y con una venda en la frente también continuó en la cancha.

Las Águilas retomaron la dinámica de control que habían tenido en casi todo el encuentro y Peralta mandó un tiro peligroso que Gudiño logró atajar.

Ibargüen puso emoción en el tramo final al filtrarse al área, hacer un recorte y ante una desconcertada zaga rojiblanca lanzó un tiro cruzado para emparejar el marcador.

Herrera corrió efusivo a festejar, mientras el estadio Azteca estalló en emoción de los americanista.

En los últimos minutos, dramáticos, la afición cantaba por una victoria y las Águilas acecharon la meta de los rojiblancos, aunque no lograban destrabar la igualada hasta que llegó la polémica en tiempo de compensación.

Una falta de Gudiño sobre Henry Martín dio un penal a los locales, una jugada que quedará como tarea para el videoarbitraje, que por primera vez se utilizó de manera silenciosa en la Liga Mx.

Uribe cobró el disparo, pero Gudiño se reivindicó al atajar con maestría el tiro y rescatar el valioso empate para el Guadalajara.

Herrera dijo que sólo hubo un equipo que intentó ganar y que el gol de Chivas fue en fuera de lugar, ahí se lo dejo de tarea para la comisión. Admitió que se van molestos, no lo ganamos, ni modo, así es el futbol.

José Saturnino Cardozo destacó la actuación de Gudiño y consideró que el resultado fue justo.