méxico | 01 de Septiembre de 2017

José Reyes Baeza, titular del Issste; José Narro Robles, secretario de Salud, y Mikel Arriola, director general del IMSS, en la presentación del programa Asissste, de primeros auxilios en caso de infarto Foto Jesús Villaseca

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Ángeles Cruz Martínez, La Jornada

Ciudad de México, 1 de septiembre.- El incremento del producto interno bruto (PIB) y una política de control inflacionario es la vía para lograr que la tendencia en la disminución de la pobreza se mantenga en el tiempo. De hecho, esos factores también son determinantes para un mejor desempeño del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), afirmó el director, Mikel Arriola Peñalosa.

Aún estamos lejos del idealrespecto de la situación de la pobreza en el país, pero la disminución de 3.5 por ciento en la cantidad de personas en esa condición entre 2014 y 2016 –de acuerdo con la medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)– es resultado de la suma de las acciones emprendidas. En lo que corresponde a la seguridad social, que menos individuos reporten esta carencia está directamente relacionado con la creación de 2.9 millones de empleos en lo que va de esta administración, indicó.

En entrevista, Arriola resaltó la participación del IMSS en el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas en dos temas: acceso a salud y seguridad social, pues cuenta con 74 millones de derechohabientes, de los cuales 62 millones corresponden al régimen obligatorio y 12 millones a IMSS-Prospera.

Debido al aumento en la afiliación al IMSS, la cantidad de individuos con carencia de acceso a servicios de salud bajó de 25.3 millones (21.5 por ciento del total de la población) a 19.1 millones (15.5 por ciento) entre 2012 y 2016.

En general, la inscripción en uno de los servicios de salud aumentó de 75.4 por ciento de la población en 2010 a 93.16 por ciento en 2016. De ese total, más de la tercera parte está en el IMSS.

La carencia de seguridad social se redujo de 71.8 millones de individuos (61.2 por ciento) en 2012 a 68.4 millones (55.8) en 2016. Es decir, 3.4 millones más en ese periodo. Arriola insistió en que todavía falta por hacer. No obstante, estos resultados dan cuenta de que la tendencia creciente de la pobreza se frenó e incluso ya se revierte.

También destaca, dijo, la evaluación por segmentos de la población. Acerca de los que tienen empleo pero no acceso a la seguridad social, pasaron de representar 63.1 por ciento en 2012 a 57.4 en 2016.

En tanto, la población sin trabajo y sin seguridad social, como pueden ser los estudiantes, pasó de 51.2 a 45.6 por ciento en esos cuatro años. Mikel Arriola recordó que el IMSS afilió a 6.6 millones de estudiantes de nivel medio superior y superior. Eso contribuyó a la disminución de esa carencia, subrayó.

Otro dato de la medición de Coneval se refiere a la población de 65 años y más sin seguridad social. El estudio indica que pasaron de 26.5 a 14.4 por ciento, es decir, una disminución de 12.1 puntos. Arriola atribuyó este resultado a la formalización del empleo y la posibilidad de que más personas lleguen a esa edad con un trabajo que les garantiza prestaciones médicas y económicas, principalmente, la pensión.

El director del IMSS subrayó que estos resultados marcan el camino de lo que debe seguirse haciendo en el país, ya que hay una relación inversamente proporcional entre el crecimiento económico nacional y la reducción de las carencias sociales.

Para el IMSS se traduce en aumento de ingresos por cuotas obrero-patronales y la posibilidad de librar de requerimientos financieros al gobierno, lo cual, a su vez, permitirá al instituto aumentar el financiamiento de los programas sociales. A esto se debe agregar la continuidad de la disciplina financiera para contener el gasto del IMSS y lograr mayores eficiencias en el uso de los recursos disponibles.

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