mundo | 01 de Mayo de 2017

Según cálculos conservadores del Departamento de Seguridad Interna (DHS), se requiere de una inversión mínima de 21 mil 600 millones de dólares. Foto Julieta Martínez

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J. Jaime Hernández

En medio de un acalorado debate a favor y en contra del muro que Donald Trump pretende construir en la frontera con México, el senador por Texas y fallido candidato presidencial, Ted Cruz, ha tenido la "genial" ocurrencia de proponer la llamada "Iniciativa El Chapo".

¿En qué consiste esta propuesta? Pues básicamente en crear y dar contenido a una legislación que -en caso de ser aprobada y, sobre todo, implementada-, destinaría los fondos incautados a Joaquín "El Chapo" Guzmán para financiar la expansión del infame muro.

Nada más anunciar su propuesta, una larga lista de medios de comunicación se vieron enganchados para ofrecerle así a Ted Cruz la cuota de cobertura mediática que necesita para mantener vivas sus aspiraciones como candidato presidencial en el 2020. 

O quizá, como futuro magistrado del Tribunal Supremo. 

Para los menos incautos resultó evidente que esta propuesta tendría que recorrer un largo y sinuoso camino antes de convertirse en ley. 

Y, ello, sin tomar en cuenta el tiempo y el elevado grado de dificultad que tendría que afrontar el Departamento de Justicia antes de determinar el monto real para, acto seguido, incautar la fortuna de Joaquín "El Chapo" Guzmán con el permiso del gobierno de México.

Suponiendo, por supuesto, que el gobierno mexicano dé su brazo a torcer para que, una parte de la fortuna de "El Chapo" Guzmán, sea destinada para completar el muro.

Una bolsa que, si hacemos caso a los cálculos de algunos fiscales, podría ascender a los 14 mil millones de dólares. Una cifra que, sin embargo, nadie ha sido capaz de corroborar dado el tiempo invertido por "El Chapo" en la construcción de su imperio (más de 30 años) y la dimensión de una empresa multinacional con más de 150 mil operadores, sicarios, empleados y prestanombres en distintas partes de México, Estados Unidos y otras naciones.

Pero, asumiendo por un momento que la iniciativa de ley es aprobada y el Departamento del Tesoro es capaz de convencer al gobierno de México, para que renuncie a su parte de estos hipotéticos 14 mil millones de dólares para financiar el muro, la gran pregunta que muchos se hacen es si acaso estos fondos serían suficientes para blindar la frontera.

Una empresa que, según cálculos conservadores del Departamento de Seguridad Interna (DHS), requiere de una inversión mínima de 21 mil 600 millones de dólares.

Si estas cifras están en lo correcto, la administración de Donald Trump se quedaría muy corta para completar el muro.

En este contexto, una propuesta alternativa que nos atrevemos a sugerir al senador Ted Cruz, es la de confiscar las multimillonarias ganancias que ha obtenido durante varias décadas uno de los más importantes aliados de Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Nos referimos a la banca de Estados Unidos que ha sido la gran beneficiaria del lavado del dinero proveniente del narcotráfico. Y, a pesar de que la llamada Acta contra el lavado de dinero criminaliza este tipo de actividad ilegal desde 1986, ninguno de sus directivos ha sido tratado como un criminal o pisado una cárcel.

Como se recordará, en 2010 el Banco Wachovia -hoy Wells Fargo-, se vio obligado a suspender sus operaciones de lavado de dinero en medio de una investigación judicial que le obligó a pagar una multa de 160 millones de dólares luego de haber movilizado más de 420 mil millones de dólares a través de la frontera. 

Posteriormente, en 2012, el banco HSBC se vio obligado a cortar la cabeza de varios de sus ejecutivos y llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia para pagar una multa de mil 920 millones de dólares por el lavado de decenas de miles de millones de dólares.

Pero, a pesar de la gravedad del delito, ningún directivo de HSBC pisó la cárcel.

El problema es que, en Estados Unidos, estos son delitos criminales que siguen sin tratarse como tales, a pesar de que algunos bancos son los que están alimentando a los cárteles. 

Porque el dinero que ellos lavan a través de su estructura financiera es el oxígeno que les permite a los capos de la droga comprar armas, contratar sicarios, corromper a políticos, socavar gobiernos o eliminar a sus adversarios.

Así es que, más que preocuparse por los fondos de "El Chapo", Ted Cruz haría muy bien en apuntar sus baterías contra la banca y sus multimillonarias ganancias por el lavado de dinero proveniente de la droga.

Seguro que, un buen pellizco de esos recursos le permitiría completar el Muro fronterizo. Y, de paso, elevar los precios por el trasiego fronterizo de los cargamentos de heroína, metanfetaminas y armas.

Sería un negocio redondo. Y un giro de tuerca más en la fallida guerra contra las drogas que ningún muro podrá contener, a menos que haya un drástico cambio en la estrategia.

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