espectáculos | 01 de Abril de 2018

Las máscaras de los integrantes representan identidades culturales mexicanas Foto cortesía de la agrupación

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Ana Mónica Rodríguez

Ciudad de México, 2 de abril.- Ambystoma es una agrupación de músicos enmascarados formada en 2014 para tocar cumbia, pero con fusión de vallenato, guitarras amazónicas y letras teñidas de folclor, en el que convergen la tradición y la vida urbanas.

Las máscaras son de luchadores, con las cuales representan diversos personajes, animales o plantas, cuyos diseños tienen elementos de identidad de la cultura popular, lo cual se refleja en el nombre de algunos de integrantes: Quetzin (voz y güiro), Axolote (acordeón), Muerto (guitarra), Dimon (saxofón), Agave Azul (trompeta), Profesor Tololoache (bajo), Xolo (pailas) y Ocelote (congas).

“Elegimos el ritmo de la cumbia porque el género está presente en todo México; hemos crecido con él y se escucha tanto en peseros (transporte público) como en mercados y fiestas”, explicó Axolote, acordeonista de la banda.

La cumbia, detalló, “es un género que siempre está en constante cambio y por esa razón se realizan variaciones y actualiza este ritmo. Aunque esta música vino de Colombia, a nosotros ya no nos llega de ese país, sino de otras ciudades mexicanas”.

En sus espectáculos, el grupo utiliza proyecciones visuales –a cargo del artista gráfico Izcoart– y su grito de batalla hace referencia al sureste de la ciudad de México, de donde son originarios (Tláhuac e Iztapalapa): “Desde el otro lado del Cerro de la Estrella, ¡ya llegó el Ambystoma para cumbiar al mundo!”

Axolote explicó: “Aunque no tenemos una formación tradicional de cumbia, sino que la hemos escuchado, tratamos de hacerla, pero con el ingrediente de que somos músicos con gustos y formaciones diferentes que incluyen desde escuela de rock hasta educación clásica profesional”.

Por eso, añadió, “nuestra cumbia es una fusión que surge casi imperceptible, espontánea, y el resultado es muy cosmopolita. Esto también se confirma con el uso de las máscaras de lucha libre que ofrece ese imaginario, el cual forma parte de nuestra identidad”.

La idea original de la banda era hacer música para luchadores y que se escuchara cuando salieran rumbo al ring; se ha desarrollado en un ambiente mixto, combinando importantes foros de la escena independiente, como El Pasagüero, con giras culturales en donde resalta su presentación en el Museo Universitario Arte Contemporáneo de Ciudad Universitaria (MUAC), además de actividades masivas como Lucharama, La Megaofrenda de la UNAM y el quinto Festival Internacional Ozomatli, así como presentaciones “privadas y autogestivas”.

Símbolos

Las letras de las canciones, que son compuestas por los integrantes, versan en torno a la mexicanidad, como Elíxir, sobre las pulquerías de Ciudad de México; Guadalupe, la cual es un canto a la Virgen y a los peregrinos que asisten cada 12 de diciembre a la Basílica, además de otras melodías más románticas, sin faltar las de ironía política o crítica social.

Ambystoma, cuyo nombre proviene de una especie de anfibio, “continuará creando y grabando su cumbia, la cual se escucha en plataformas e Internet. Sin embargo –añadió Axolote–, sus presentaciones en diversos foros tienen un problema; “somos muchos para estar en espacios pequeños, lo que tampoco favorece a la acústica de los instrumentos”.

 

Destacó: “Lo importante es que este género está vigente y siempre estará transformándose, aunque no guste a los tradicionales, pero, la realidad es que tanto la cumbia como la salsa siempre se escucharán en las fiestas”.

Actualmente, la banda promueve su primer EP, Ambystoma, disponible en físico y en plataformas digitales; además, en los siguientes meses grabarán su primer LP “y continuaremos en la composición de letras y sonidos” para llevar al público una cumbia moderna y urbana “con un nuevo folclor impregnado del sonar de alientos y pailas”.