cultura | 01 de Enero de 2017

Foto tomada de twitter @mikyalmeria

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Agencias

Viena, 1 de enero.- Frescura, pasión y temperamento: la batuta del maestro venezolano Gustavo Dudamel llevó hoy aires renovadores al tradicional Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena para dar la bienvenida a 2017. Innovación sin dañar la identidad tradicional del evento, centrado como cada año, en las obras de la dinastía austriaca Strauss: siete de ellas se tocaron por primera vez en el concierto de esta edición número 76, con frecuencia marcadas por el fuerte temperamento del director.

Con sólo 35 años el venezolano es el director de orquesta más joven a la batuta de este tradicional concierto que se celebra en la Sala Dorada del Musikverein de Viena, caracterizado esta vez por una nueva y creativa decoración: a las miles de coloridas flores que cada año adornan el evento, se sumaron frutas tropicales como piñas y limones.

Dudamel, también violista y procedente de una familia de músicos, mostró su alegría por la ocasión antes del renombrado concierto.

"Ahora puedo morir en paz", dijo antes del evento, asegurando que sobre todo quería divertirse y adelantando que no cambiaría demasiado la tradición.

La sopa que cocina la orquesta es perfecta y su intención era sólo sazonarla un poco más fuerte y aportar un poco de "fuego latino", había asegurado en forma de metáfora. Y lo consiguió.

El entusiasmo del director era palpable en algunos pasajes de los vals y rápidas polkas, dirigidas siempre con una amplia sonrisa en el rostro y transmitiendo su pasión por la música al público de la sala, que esperaba el obligado "Prosit Neujahr!", el saludo con el que la Filarmónica de Viena da tradicionalmente la bienvenida al Año Nuevo a los asistentes.

Además de las acostumbradas animadas piezas de la dinastía Strauss, sonaron obras de Franz Lehár, Émile Waldteufel o Franz von Suppé.

Un importante objetivo de los organizadores era transmitir una sensación de esperanza y optimismo tras un turbulento 2016 a los millones de telespectadores. El vals "Mephistos Höllenrufe" ("Gritos de Mefistófeles desde el infierno") fue respondido por la polka "So ängstlich sind wir nicht" (algo así, como 'no tenemos tanto miedo'), las dos de Johann Strauss (hijo).

El concierto se emitió en más de 90 países en todo el mundo y fue seguido por más de 50 millones de telespectadores. Además, 40 emisoras de radio emitieron el espectáculo en directo.

En vivo disfrutaron del espectáculo invitados como el ex presidente austriaco Heinz Fischer y la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, que escuchaban con atención el vals "El Danubio Azul", tocado por primera vez hace 150 años, y acompañaron con palmas "La Marcha Radetzky".

El ballet de la Ópera Estatal de Viena acompañó algunas de las piezas desde el palacio de Hermesvilla, un regalo de Francisco José I de Austria a su esposa Isabel de Baviera ("Sisi").

La Filarmónica de Viena celebró también su 175 aniversario con un nuevo vestuario, a cargo de la diseñadora británica Vivienne Westwood y su marido austriaco Andreas Kronthaler. Los músicos podrán llevar sus uniformes en el futuro tanto de día de noche haciendo pequeñas adaptaciones, por ejemplo sustituyendo la pajarita por la corbata.

Para las mujeres, los diseñadores se inspiraron en la casacas del siglo XVIII. El presidente de la Filarmónica Andreas Großbauer habló de una "evolución, pero no revolución".

Esa evolución se palpaba también sobre el escenario, donde la compenetración entre Dudamel y la Filarmónica era evidente y es que desde 2007 han ofrecido más de 45 conciertos juntos. Tras el concierto de hoy, iniciarán una gira por Sudamérica.

Pero si este año el Concierto de Año Nuevo de Viena ha estado marcado por la innovación de Dudamel, el próximo será un veterano quien vuelva a dirigir el evento: el italiano Riccardo Mutti, de 75 años, abrirá 2018 al frente de una orquesta con quien lleva colaborando muchos años y de la que es miembro de honor desde 2011.

Será la quinta vez que lo hace, tras 1993, 1997, 2000 y 2004. En total, a lo largo de su carrera ha dirigido a la Filarmónica de Viena en unos 500 conciertos.

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