25 de Agosto de 2019

Antropocénica
Horacio de la Cueva

Al Capitán Charlie Moore por entender el problema de plásticos en el océano antes que nadie.  

En el sistema capitalista hemos llegado al siglo XXI de la única manera posible, acumulando capital y bienes, aumentando la desigualdad, pero sobre todo desechando bienes de consumo momentáneo. Estos bienes materiales no desaparecen, se acumulan en todo ecosistema. No pasa día sin que en medios o redes sociales nos presenten la basura plástica que inunda los mares y rompe los ciclos de vida y de flujo de energía en los océanos y sus habitantes naturales. Muy bien. ¿Pero qué con el antes y después del plástico? 

Esta columna no es una apología del plástico, pero si está consciente de la ubicuidad del plástico en nuestras vidas y del reto y necesidad que es reducir su presencia e impacto en el ambiente. Analizamos someramente el papel del plástico en nuestra vida.  

El “plástico” es una gran diversidad de materiales ligeros que han substituido a artículos más pesados. La ventaja mayor del peso menor de los productos plásticos es que se reduce la huella de CO2 durante el transporte, los materiales más pesados como acero, aluminio o vidrio consumen más combustibles fósiles durante su transporte. Además, el plástico es moldeado para minimizar el uso de material. En general, los plásticos no son frágiles y son flexibles, por lo que es difícil que se rompan y se pierda o contamine el material que almacenan. También son de gran utilidad como partes de los vehículos. Gran parte de carros, cámaras fotográficas, celulares, computadoras, tablets, etc. tienen muchos componentes de plástico. Es parte del mundo moderno y también de la vida de las comunidades marginadas.  

El costo de producción del plástico es bajo, lo demuestra su presencia ubicua. Queda por comparar su huella energética y de recursos en el planeta con la huella de los materiales que substituye. También debemos comparar la huella total de producción total de plástico con los materiales a los que ha substituido. ¿Por qué? Porque demonizar y deshacernos del plástico puede traer peores consecuencias económicas y ambientales difíciles de predecir y resolver de manera sustentable.  

El plástico es el problema más visible de contaminación en el océano y otras aguas. Una vez que el plástico se rompe las piezas más pequeñas, micro plásticos que entran a la cadena alimenticia a través de los organismos que se alimentan filtrando el agua. Los efectos en la trama trópica y el metabolismo humano aún son desconocidos. 

Cada día nos llegan más noticias de aves, peces y ballenas muertos de inanición, pero con el estómago lleno de plásticos. ¿Como eliminamos los plásticos del océano? 

Ya hay organizaciones de la sociedad civil limpiando los océanos con nuestro patrocinio. Se han diseñado todo tipo de aparatos para recoger estos plásticos. Muy bien, pero, ¿dónde vamos a poner lo que recogieron? No desaparecerá. Pudiéramos reciclarlos, aunque actualmente sólo se recicla el 9% del plástico producido. La solución y gran reto es reducir la producción y uso de plásticos con alternativas que disminuyan nuestra huella ambiental. Tenemos que convertir industrias y crear empleos para quien ha trabajado en su manufactura y distribución. Tenemos que buscar alternativas al plástico de un sólo uso: botellas, empaques, forros, platos, cubiertos, paquetes de medicinas, etc. Tendremos que dejar depósito y pagar por la esterilización de contenedores de alimentos y bebidas.  Tenemos que buscar alternativas para tener productos en el mercado y en casa que sean inocuos, que no nos enfermen o hagan daño. Tenemos que ser responsables de nuestra higiene y salud. No hace tantos años nuestra comida era empacada al momento de la compra en papel y llevábamos nuestro propio, contenedor para comprar líquidos. ¿Estamos dispuestos a cambiar o a matar al a un planeta ahogado en plástico? 

La salud de océanos, ríos, la tierra firme y sus habitantes, incluidos los humanos y nuestro desarrollo dependen de un cambio en nuestras costumbres y cadenas económicas. Las metas del milenio, los tratados internacionales de conservación y las leyes federales y locales son letra muerta si no cambiamos nuestra forma de ser.  

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdez y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Sólo dos años de Gobierno en BC. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.