25 de Junio de 2019

Columna
Luis Hernández Navarro

Rectificar es de sabios. Durante muchos años, Jorge Gage Francois fue un convencido dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), la principal organización campesina del PRI. Hoy, es el flamante coordinador nacional del Programa Estratégico de Fertilizante de la Cuarta Transformación (4T).

Como secretario de Energía de la CNC, Gage Francois defendió la reforma energética de Enrique Peña Nieto. En octubre de 2013, declaró que era vital para transformar el campo, pues “es la columna vertebral por donde transitará el cambio de época que México está construyendo”.

En estos días, el ex dirigente cenecista y nuevo funcionario de la 4T está en el ojo del huracán guerrerense. Campesinos han realizado cierres de carreteras, tomas de oficinas, retención de funcionarios y alcaldes en varias regiones del estado. Su demanda es la misma: la entrega de fertilizantes. Uno de los programas a cargo de Gage Francois.

El cenecista fue designado para el cargo a finales de enero de este año, en sustitución de Héctor Manuel Popoca. Antes de que le cortaran la cabeza, Popoca levantó los padrones de productores en Tierra Caliente, apoyándose en las asambleas ejidales. Detectó múltiples anomalías.

El malestar campesino que sacude al estado es legítimo. La producción maicera en la entidad es, en mucho, de autoconsumo. De ella se alimentan las familias en el campo. Para que las mazorcas crezcan en los desgastados suelos, necesitan de abonos. Como la mayoría de las siembras son de temporal, los labriegos necesitan echarlo con las primeras lluvias. Para su preocupación, éstas ya llegaron, pero, en buena parte del estado, los fertilizantes no. Si no lo ponen en unos cuantos días, la cosecha se malogrará y las lluvias destrozarán los caminos para trasladarlos a las parcelas.

La gravedad del asunto es tan grande, que el coordinador de delegados nacionales, Gabriel García Hernández, quien ha tenido que entrarle a resolver la cuestión ante los graves problemas de coordinación de los responsables federales en el estado, pidió “a Tláloc que sea paciente porque si llueve antes, será lamentable. [Le pedimos que] nos pueda dar una tregua a que llegue el material”.

El programa de entrega de fertilizante a los productores de maíz de Guerrero funciona desde hace 24 años. Consiste en la entrega gratuita, desde los municipios, de seis bultos por hectárea por campesino. Algunos labriegos reciben el equivalente a dos o tres hectáreas. Fue un programa estatal, en el que participaban las 81 presidencias municipales. Hoy, con el presidente Andrés Manuel López Obrador, pasó a manos de la ­Federación, para evitar la corrupción en su manejo.

Desde su nacimiento, el programa fue pieza clave del control político en el estado. Durante años, la distribución del fertilizante fue negocio del cacique Rubén Figueroa. Los padrones estaban inflados. Este año, el gobierno estatal quería incluir 400 mil beneficiarios, en lugar de los 230 mil que quedaron. Los alcaldes manejaban su entrega para formar clientelas electorales, excluyendo a sus adversarios políticos. Muchas organizaciones independientes se movilizaron activamente a lo largo de este tiempo, para exigir la entrega de bultos del abono químico.

El retraso en la distribución de fertilizante ha propiciado un conflicto social en la entidad. Varias organizaciones tradicionales se han montado en la inconformidad de los labriegos para ganar presencia. El gobernador ha jugado sus cartas. El gobierno federal está intentando acabar con la corrupción en el manejo del programa. Pero su respuesta ha sido improvisada, lenta, incapaz y torpe. Algunos funcionarios parecieran desconocer la realidad con la que se topan.

Las disputas internas dentro de la 4T, han complicado más las cosas. Las aspiraciones por la gubernatura de la entidad, hace que entre los morenistas no se respete la máxima de que “entre bomberos no hay que pisarse la manguera”. Misteriosamente, fuera de programa, la Secretaría de Agricultura decidió entregar semillas de maíz a los campesinos por valor de 400 millones de pesos.

Una y otra vez, los responsables gubernamentales hacen declaraciones sin sustento en la realidad. “Hay padrón, vales y fertilizante”, dijo Gage. Pero, el padrón final es resultado no del levantamiento de un censo en asambleas, sino de cruzar varios padrones previos. En muchos municipios, los vales que se han entregado no pueden ser canjeados por abono. Y el fertilizante que ha llegado, es, a todas luces, insuficiente. Hasta el pasado fin de semana, había arribado a las bodegas sólo la mitad del requerido.

En todo el tema hay, muy claramente, un problema no previsto de logística. El gobierno federal necesita entregar 120 mil toneladas de abono. Para trasladarlas desde Michoacán y Querétaro se requieren 4 mil 800 tráileres. Urge que el producto llegue a más tardar en 10 días.

El conflicto del fertilizante en Guerrero muestra que no es suficiente proponerse acabar con la corrupción para tener un buen gobierno. Se requiere, también, evitar la desorganización, la falta de coordinación, las visiones encontradas y la ineficiencia de los responsables. Hace falta, además, apoyarse realmente (no de palabra) en la gente.

Twitter: @lhan55