18 de Agosto de 2018

Musa Verde
Horacio de la Cueva

¿Cuál es el estado del planeta? Las noticias, los reportajes y documentales y una proporción significativa de la literatura científica tocan los muchos temas que nos indican que el estado no es bueno.

Nuestro planeta es un cuerpo flotando en el espacio cubierto principalmente por agua salada. A este cuerpo de agua lo llamamos océanos. La vida se originó allí; todavía no hemos descubierto o conocemos toda la vida que en ellos existe. El cambio climático no es ajeno a los océanos. Su temperatura está aumentando paulatinamente con consecuencias graves en la disminución de la velocidad de las corrientes profundas, la capacidad de retener gases como el bióxido de carbono y el blanqueamiento de corales. A estos problemas globales debemos agregar todas las substancias y cosas que arrojamos a los océanos. 

Los derrames petroleros como el Ixtoc y el BP-Horizon en el golfo de México y el Exxon-Valdes en Alaska han dañado especies y ecosistemas marinos con tal impacto que aún no ha habido una recuperación total. 

Sabemos que los ríos llegan al mar y llega al mar lo que esos ríos cargan. Cargamos a los ríos con aguas negras y desechos industriales tóxicos, acabando con todo lo vivo a su paso. También cargamos a los ríos con las hormonas de las píldoras anticonceptivas y que  están unificando el sexo de los peces, se necesitan dos sexos para reproducir a una especie. Qué forma tan triste de llegar a la extinción. Lo más visible que los ríos llevan al mar son plásticos, un peligro inminente a la vida marina. 

Antes de continuar con los problemas de los plásticos en el océano les pido permiso para un paréntesis sobre estos materiales increíblemente útiles a nuestra vida diaria. Los plásticos son derivados del petróleo y son parte integral de nuestra civilización desde mediados del siglo XX. Los plásticos son seguros y atractivos por que son higiénicos y maleables. De plástico son artículos tan despreciados ahora como los popotes y las bolsas de plástico. También están los bolígrafos. No podemos despreciar las botellas de suero y medicinas, los émbolos para inyecciones y las bolsas de suero que tantas vidas han salvado. Agreguemos las botellas de su bebida refrescante favorita, los frascos y botes de innumerables alimentos, muchas partes de automóviles y autotransportes que nos acercan mercancías y los aviones que mueven personas y productos grandes distancias por un costo bajo por kilómetro. Allí están los forros protectores de cuadernos libros, maquillajes, jabones líquidos y píldoras, el embalaje de innumerables productos y un largo etcétera que dejó a su imaginación. 

La mayoría de los plásticos son baratos y ligeros, haciéndolos atractivos a los productores al disminuir costos de producción y transporte. Ya no podemos ni sabemos vivir en un mundo sin plásticos. 

El problema de los plásticos en el océano es su abundancia y su persistencia. Usamos una vez un producto que durará cientos o miles de años y lo desechamos. El sistema económico que vivimos no está diseñado para asumir la responsabilidad de lo que produce. Con este diseño es mucho más barato producir otro plástico desde la materia prima que reusar o reciclar el ya existente. 

La consecuencia indeseable e inevitable es que hemos llenado a los océanos de productos plásticos. Muchos de estos plásticos reflejan la luz como el alimento de las aves marinas. Acaban en los estómagos de los pollos que mueren de hambre con un estómago lleno. Las bolsas de plástico asemejan a las medusas, alimento de las tortugas marinas. También ellas mueren de hambre por no tener espacio para alimento. 

¿Qué hacer con todos estos plásticos invadiendo y matando los océanos y su vida? Hay aparatos diseñados para sustraer el plástico del mar y organizaciones que a eso se dedican. Pueden sacarlo todo y seguir sacándolo por que se sigue produciendo. Acabará en tierra firme. Desplazamos el problema pero no lo resolvemos.

La solución está en todos. Debemos reducir nuestro consumo de plásticos. La prohibición de popotes y bolsas es sólo el principio. ¿Regresaremos a la compra a granel de los productos que hoy compramos envasados? Esto implica un riesgo sanitario que podemos superar ¿Será obligatorio su reciclado? Habrá que cambiar nuestros hábitos de manejo de desechos para lograrlo. 

Los océanos siguen siendo fuente de vida y riqueza, tienen un papel fundamental en el ciclo de carbono y otros elementos. Sólo nuestra acciones pueden limpiarlos y mantener sus papeles en el planeta. ¿Qué esperamos?