16 de Mayo de 2019

El último lector
Rael Salvador

 

I
Declamación

En primer lugar, necesitamos a la poesía como aliada, como una sabia locura bondadosa, pletórica de afectividad y mágicos excesos, que nos brinde el impulso al vuelo en nuestra elocución silenciosa, para que la palabra –dicha, declamada o escrita– no sea una ocultación de aquello de lo que en verdad somos.

II
Música

Necesitamos del canto, litúrgico o procaz, pero armonioso y rítmico; que, desde el púlpito del arrabal o la banqueta de la gloria –como el tango y el rock, el blues y el bolero–, en una danza de sonidos o en un revuelo de voz, nos ofrezca las guirnaldas de un alfabeto más común a la musicalidad del hombre y sus íntimos demonios. 

III
Danza

Necesitamos el color de nuestros pasos, el bailable y la danza de un cuerpo que se embellezca en la libertad del movimiento, que utilice su calor como atmósfera y su abrazo como cobijo, que en el trajín la querencia se nos vuelva pronunciamiento consolador, sístole y diástole, flujo y reflujo del corazón de la vida: el descanso en acción a toda la inmovilidad de que estamos hechos.  

IV
Pintura

Necesitamos del pincel refractivo, el de la duplicidad del alma en el grafiti de la pared y el de la complicidad técnica del misterio en la tela montada en el caballete; de la realidad que se nos enmarca como una creación, del reflejo absoluto de nuestra pulsación existencial que, en su arbitraria y sustancial mezcla de tinturas y trazos, encuentra la inigualable belleza en las múltiples categorías de lo divino y lo cotidiano.

V
Escultura

Necesitamos la escultural esfinge de nuestro narcisismo, pero materializado en obras, en una procesión cálida de estatuas que nos conduzcan –como símbolos de paz o “desguerra”– de la barbarie al reencuentro humano; que, desde su realismo o su abstracción, sean un recordatorio perenne en nuestra lucha por dejar de luchar. 

VI
Arquitectura

Necesitamos del inevitable despliegue arquitectónico, insuflado de lo pagano, lo clásico y lo moderno; que, como un saludable rebaño de células de metal y cemento, de maderas minerales y piedras imitadas o imantadas, inunden la inurbanidad admitida del caos y pueblen de elegancia, protección y recogimiento a la familia universal.

VII
Cine

Necesitamos del templo oscuro y de su fulgurante haz omnímodo, de la transparencia fotográfica en movimiento y su baraja de imágenes que nos editan la comedida tragedia de vivir y desvivirnos; teatro de pantalla que engrandece el aura de la especie y permite observar –muchas veces desde la cómoda butaca de la inconciencia– el acto humano en un despliegue de séptima categoría.

VIII
Gastronomía

Necesitamos del amor a la carta, de la ciencia exacta de la nutrición, del urgente recetario de la cultura y la ensalada humana, para que las frutas y los vegetales, las algas marinas y el maná celeste, multipliquen sus dones en la fisiología de nuestro gusto y realicen la deliciosa melodía gástrica de un bodegón muy fuera de lo carnívoro humano.

IX
Perfumería

Necesitamos del perfume (per-fumare, hacer humo), del sahumerio, del aroma, del bálsamo y la mirra, del buqué tornasol del vino, de los ramilletes de incienso que excitan el espíritu y ponen en disposición al cuerpo, del delicado jardín de fragancias –¡Mmmm, jazmín, rosas, sexo!– que reinstalan el paraíso oriental del Kodo en esta Tierra deslavada de químicos estériles. 

X
Caricería

Necesitamos de la caricia plena, de la desintoxicación del tacto y hacerlo delicado, húmedo, agradable al esplendor de una mano o un labio, o una gota de arena; que la constelación de texturas testifique en arrebatos la existencia de ser en nuestro cuerpo.

XI
Educación

Necesitamos de un sistema de enseñanza que permita al profesor recuperar su perfil humanístico y su olvidada cátedra benemérita; los involucrados estamos obligados a reinstalar la libertad cualitativa de un desenlace que incondicionalmente ayude a que la Sabiduría (entendida ésta como un proceso de solvencia existencial surgido de la instrucción de Las Bellas Artes –mayores o menores, poco importa–) reunifique al hombre consigo mismo, haciéndolo transmisor absoluto de su legado magistral. 

raelart@hotmail.com