13 de Enero de 2018

Musa Verde
Horacio de la Cueva

“¿Quién mató al Comendador? -Fuenteovejuna, señor. ¿Quién es Fuenteovejuna? -Todo el pueblo, a una”, el diálogo mejor conocido de la comedia famosa de Fuente Ovejuna, drama de Lope de Vega del Siglo de Oro Español. Fuenteovejuna narra la resistencia del pueblo homónimo a las injusticias que comete el Comendador de Calatrava, culminando con el “derecho de pernada” sobre Laurencia, oriunda de Fuenteovejuna. El pueblo se venga de la injusticia y en un acto solidario jamás confiesa asesino. La obra de todo un pueblo solidario. 

Lo contrario pasará en una de las primeras tragedias mexicanas de conservación del siglo XXI. Fuentevacuna. La pregunta a las autoridades será “¿Quién extinguió a la Vaquita Sr. Comendador?” El Comendador hará como que la virgen le habla. 

La vaquita, Phoecena sinus, está a punto de extinguirse. El número oficial es menos de 30. No nos han informado si este número es suficiente para que la especie se recupere en vida libre. El intento de recuperación en cautiverio fracasó. No veo razón para intentar capturar a más vaquitas sin poder rescatarlas del shock de stress. No veo una política de conservación urgente y holística que salve a la vaquita. 

La vaquita, el único cetáceo endémico a México, se extinguirá porque ninguna autoridad se atrevió a hacerse cargo responsablemente. Se extinguirá porque las recomendaciones del comité científico internacional no fueron seguidas a cabalidad. Tal vez eran caras, tal vez eran políticamente incorrectas, pero sólo buscaban que la vaquita sobreviviera junto con la forma de vida de los pescadores del Alto Golfo de California. Jamás se ha dicho que la vaquita y las artes de pesca apropiadas no pueden compartir espacios. 

Fuentevacuna será la salida de todos los responsables deshonestos de la extinción de la vaquita. Todos y nadie causaron su extinción. Todos y nadie sabrá por qué se extinguió. Nadie asumirá la responsabilidad de un acto criminal previsible y evitable. De un acto que es un ecocidio. Un acto que, como lo indican las tendencias de las poblaciones de la vida silvestre en México, se seguirá repitiendo en muchas otras especies a lo largo del siglo.

La prohibición de la pesca no ha ayudado a la recuperación de la vaquita. Sólo medidas extremas de regulación y vigilancia de pesca que aseguren su éxito reproductivo por muchos años pueden salvarla. ¿Dónde están? ¿Cuánto cuestan? No pagarlas nos puede costar un boicot de camarón mexicano en los mercados de los Estados Unidos. Un costo económico y social que seguimos pagando con el boicot del atún mexicano. 

¿Quién extinguirá a la vaquita? El pescador que capture en sus redes al último espécimen porque jamás tuvo otras oportunidades económicas. La pesca ilegal de Totoaba, también en riesgo, garantiza ganancias al pescador. Ganancias que se multiplican a lo largo de toda la línea de contrabando y corrupción. ¿Las autoridades como la Profepa, la Armada de México y la Policía Federal que no encuentran a pescadores ilegales y contrabandistas? Autoridades que tampoco parecen ser capaces de investigarse a ellas mismas para extinguir a la corrupción. 

¿Serán las culpables las autoridades de Cinanp y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático? Ninguno de ellos ha asumido o cedido la responsabilidad de la Oficina de Mamíferos Marinos, cuya principal responsabilidad ha sido el estudio y rescate de la vaquita. Ambas actividades llevadas a cabo con un presupuesto y autoridad extraordinariamente raquíticas.

¿Cuál de todos los secretarios de la Semarnat a través de los sexenios? Ninguno asumió suficiente responsabilidad. Tal vez supusieron que si la extinción se daba en el siguiente sexenio, quedaban eximidos de toda culpa. 

¿El ciudadano común y corriente que jamás parece haber creído que la extinción de una especie es responsabilidad de todos?

¿Será Fuentevacuna la historia que se repetirá a través del siglo? Toda extinción por causas humanas es previsible y la persistencia de una especie compatible y necesaria para el desarrollo sustentable. En la nueva Ley General de Biodiversidad no se enuncian las condiciones bajo las cuales se puede perseguir criminalmente a un responsable de la extinción de una especie, ni se vincula a la extinción, su prevención y el desarrollo sustentable. 

Señor comentador, hágase responsable de Fuentevacuna. 

Además pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdez y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa.