12 de Septiembre de 2019

El último lector
Rael Salvador

“Pintaron de gris el cielo y el suelo se fue abrigando de hojas”.
Joan Manuel Serrat    

I
NO SEA QUE LA ESTUPIDEZ

Gracias a Dios que es viernes y el encargado de impartir las instrucciones de Educación Física no vendrá a nuestra escuela rural y así nos permitirá vagar libremente por las extensas canchas de tierra y aprovechar los privilegios del Sol, el viento, el cielo y las sombras largas de la tarde. Cerramos los libros y, con un suspiro de alegría, nos abrimos clandestinamente a la vida. No sea que al director se le ocurra alguna estupidez...

II
SOMBRAS QUE FLORECEN

Estoy en medio de un mundo de niños que intenta ser feliz y, como siempre, las sombras me ofrecen el néctar de su música y empiezo a reparar en el milagro de las pequeñas cosas que deshabitamos con la Educación. Meditabundo, seguido de esa procesión de pequeños forajidos desenfadados y bulliciosos, camino buscando respuestas y sólo encuentro piedras, piedrezuelas maravillosas, poemas tallados por la solidificación del tiempo y el deseo, cenizas de luz que florecer desde las profundidades de la Tierra... La señal, el símbolo, la embriaguez de otra época levitando su tibieza en mi mano.

III
EL ÁRBOL DEL UNIVERSO

Hemos juntado las hojas desparramadas y se las hemos puesto a nuestro Árbol de Sombra, a esas varas desnudas y largas que refleja a esta hora el Sol en el suelo...  “¡Hojas, muchas hojas –insto a mis enanos hechizados–, como si  nuestro árbol palpitara más allá de la armonía de los otros árboles!”

Alguien quiere un nido en lo alto de una rama, “mejor un pájaro que nos cante”, dice una niña, y otro desea regalarnos la Navidad en septiembre con una estrella de lata... Así estamos, gratificando de sueños la realidad, cuando de repente todos nos quedamos boquiabiertos, sorprendidos, porque las hojas se van, se van en cámara lenta...

–¡Profe, a las hojas se las está llevando el viento!  

–Sí, se van de nuestro Árbol de Sombra, se las lleva el tiempo...

-¿Cómo explicarle a un niño de segundo año de primaria, en medio del milagro, que no es el viento sino el tiempo?  

–Se van de nuestro Árbol, con el movimiento del Universo (y aquí hay que sostener la vista imaginando la navegación de los astros, la música de las esferas o las Variaciones de Goldberg, Bach en manos de Gould) que hace rotar la Tierra... A nuestras hojas se las está llevando el viento y el tiempo, porque cuando hay vida la danza del cosmos es una alegría de juegos y vuelos...  

Nuestros corazones laten, golpetean en un silencio de ojos abiertos ante el milagro de la sorpresa y la magia de comprobar que la existencia será siempre lección... Lección, y a veces ternura. ¡Estamos felices! Te llamo en este sueño real y el embeleso de lo sagrado alcanza el grado de lo divino por la sencillez de ser compartido.

VI
CAUTIVADO POR LOS SENTIDOS

Pasa un alumno de sexto grado, arrastrando el brazo mutilado de un árbol frondoso de manzanilla y me pregunta...

–¿Profe, qué hace ahí parado como menso?

–Estoy deleitándome con mi Árbol de Sombras.

–¿Cuál árbol? –me reclama– Yo no veo absolutamente nada...

Con delicadeza le señalo la configuración de las sombras y las hojas en las ramas que vuelan su tiempo en el viento... Entonces sus ojos se abren con una sonrisa de placer; cautivado por los sentidos, su rostro se ilumina en éxtasis y me grita “¡Lo veo, lo veo!” “¡Profe, estoy viendo suuuu Árbol!”  

V
PREGUNTAS PARA VIVIR  

¿Qué serán, a qué diablos sabrán los días fuera de la domesticación? ¿El Sol será más sol y las preocupaciones sobre el orden social se perderán en el horizonte como una marcha ya de espaldas?  

¿Qué se sentirá quedarse de espaldas en las palpitaciones de la tierra, en el estruendo verde de las cosas naturales, ser árbol de nuevo y embriagarse la respiración con las hojas, ponerse una diadema de pájaros y bailar con la música del viento?  

¿Qué humedades quedarán en uno cuando se viaja en una nube atravesando los campos, visitando las ciudades, observando las estupideces de los parientes y todo desde lo más azul de los altos cielos?  

¿Qué lentas alegrías se masticarán al comer pasto como las vacas y los conejos y los burros y los gatos enfermos?  

¿Qué alivios me vendrán al cuerpo al reírme bajo el agua cristalina que lava los ojos de puro gusto?

¿Qué paraíso me inspirará el azar de mi cabellera suelta al ir montado en el tren del aire para soltar la mirada como se suelta a un perro en el camino, torpón y alegre, resoplando y moviendo la cola como torbellino?  

¿Qué vientos me lamerán el pecho, excitarán mis pezones, al despojarme de la camisa en lo alto como el tonto de la colina?  

¿Qué sonrisa dibujaré en la cara al depositar la barriga en la arena fresca para que la mano del mar me acaricie el alma y el sueño florezca como una orquesta de peces y caracolas?

¿Qué demonios pensará la vida si mis pasos se paran un instante en lo alto de la cima, miran hacia la oscura noche de los tiempos y luego siguen el camino del peregrinaje que lleva a la puta paz de las estrellas, muy cerca de la idea de Dios y de nuestros seres queridos?

raelart@hotmail.com