Al final de la anteriorcolumneta, como suele sucederme con frecuencia, no calculé el número de caracteres que me restaba antes de escribir the end y, consecuentemente, dejé afuera las más recientes que no las últimas atrocidades trumpianas, (las cuales sólo podremos atrevernos a calificarlas como tales, hasta que don Don(ald) no esté In articulo mortis y, ni así). Pienso que ya a estas alturas no vale la pena mayores comentarios sobre ellas. Baste con mencionarlas, para que tampoco se pierdan en el tsumani que significó su gobierno, ni se olvide la dimensión de la estupidez y los daños ocasionados.

Unos rápidos ejemplos: Carter Page, asesor del señor Trump, es considerado sospechoso de ser un activo agente de Rusia en su campaña electoral. El inglés Christopher Steel, autor del reporte original sobre la trama rusa, es acusado de recibir 160 mil dólares del Partido Demócrata para obtener información derogatoriasobre Trump. El investigador inglés trabajaba para Fusion GPS, cuyos honorarios eran cubiertos por el bufete Perkins Coie que, a su vez, lo hacía en nombre de su cliente que, quien lo dijera, era nada menos que el Partido Demócrata.

Los siguientes comentarios son exacción confesa a la amplia información que con regularidad nos comparte don Iván Restrepo y que no aguanté la gana de repetir con su debido crédito, por supuesto. Con su humor cavernícola don Don(ald) pretendió, inútil afán (el humor implica importante grado de humanidad), criticar a la comunidad científica que insiste en demostrar lo obvio: el progresivo e incontrolable calentamiento global es una realidad hasta para los habitantes de los círculos polares Ártico y Antártico. (Paralelos de latitud 66° 33’ 46’’ Norte y Sur, respectivamente). Dijo Trump: en el Este (de EU), podría ser la víspera del Año Nuevo más frío que se ha registrado. Tal vez podríamos usar un poco de ese viejo calentamiento global (al que 195 jefes Estado que signaron el Acuerdo de París, se comprometieron a combatir y del que Trump no sólo se abstiene sino que hace burlas macabras y genocidas), para menguar las bajas temperaturas del Este nacional.

Trump seguramente piensa que el verdadero error del führer fue no haber internacionalizado Treblinka, Dachau, Auschwitz o Birkenau. ¡Cómo le hubieran sido útiles para afrontar los grandes fríos que congelaron a las fuerzas nazis en las batallas de Stalingrado o de Kursk. Nieve ardiente, es el documental que debería revisar el señor Trump para corroborar que el clima puede hacer trizas a un ejército muy superior al contrario, merced al factor climático.

A la estúpida declaración de que los agoreros de los perjuicios universales del calentamiento global pueden contribuir a mejorar el clima del Este norteamericano, el presidente de la Academia de Ciencias de California, Jon Foley, contestó: El cambio climático es muy real, incluso si hace frío al exterior de la Trump Tower en ese momento. De la misma manera, sigue habiendo hambre en el mundo, aunque uno acabe de comer una Big Mac ¿Lo entendería, si lo leyera, el señor Trump?

Que nos perdone este multipartidos que, como en la primaria, le dio por autoapodarse El Jaguar, (también pudo llamarse Flash: es rapidísimo para cambiar de partido y convicciones políticas). Antes de referirnos a él, nos requieren los cardenales (no los de Arizona, sino los autóctonos: don Norberto Rivera y Sandoval Íñiguez). Empecemos por él que ya se fue.

Norberto fue designado arzobispo primado de Ciudad de México en junio de 1995, por Juan Pablo II. Recién relevado de su cargo, el semanario por él fundado para su personal halago y exaltación, con una desvergüenza y un cinismo galopante, enuncia todos los grandes reclamos, agravios, complicidades y defecciones a su credo de los que se le acusa y los enfrenta con un sólo comentario: son falsos, no son ciertos. (Újule, újele, que yo digo que son mentiras). Ya sabemos que la carga de la prueba de una acusación corresponde al que la formula, pero cuando se trata de la fama pública de un sujeto cuya pretensión es ser ejemplo y camino, allí sí calienta: el pastor, por bien de su ministerio, de su persona que es señera, que induce al ejemplo, debe batirse abiertamente por su apostolado. No caigo en el dicho de que el que calla otorga, sino el principio de que, si me infamas o calumnias, me lo pruebas. El riesgo, para el señor cardenal, era eminente. El número de declarantes requeriría varios ministerios públicos.

El rector de la catedral y dean del cabildo metropolitano dijo: no me alcanzan ni el tiempo ni las palabras (supercalifragilísticoespialidoso, por ejemplo), para mencionar lo mucho que estamos agradecidos con Dios por haberlo elegido como nuestro padre, pastor y guía. Comentó, además, los agravios de que fue víctima por diversos medios, pero ante los cuales siempre contó con la protección de la Virgen Guadalupana”. Bueno, con esa protección de testigos ni quien se meta. Nos recordó el señor rector de la catedral, Francisco René Espinoza, que durante 22 años al frente de la arquidiócesis, contribuyó entusiastamente a la felicidad de la nación: hubo grandes momentos: las visitas de los papas Juan Pablo y Francisco, y los rezos y bendiciones que en momentos difíciles como el ataque de influenza y el terremoto tuiteó desde su blindada residencia de la colonia Guadalupe (faltaba más) Inn.

Perdón por apropiarme así de una información producto del trabajo y dedicación de Carolina Gómez Mena, no puedo dejar de repicar su información: la Arquidiócesis de Ciudad de México cuenta con ocho obispos auxiliares que administran vicarías que cuentan con 52 decanatos; 467 apoyados por 32 presbíteros y parroquias. Mil 857 sacerdotes. 337 párrocos, 357 vicarios parroquiales, 179 adscritos, 46 con licencias de administradores, 545 con seminarios y comunidades, 166 pensionados. Además de 190 diáconos de manera permanente. Pero “la cosecha... de clericalla, nunca se acaba, nunca se acaba: La Basílica cuenta con 16 canónigos apoyados permanentemente por 32 presbíteros y tres diáconos. Podría seguir hasta los monaguillos y acólitos, pero resulta que tengo en la lista algo pior (ya aclaramos: superlativo de peor): el semanario fundado por él, señala que al jerarca se le vinculó de manera imprecisa con casos deplorables de la Iglesia contemporánea. (Hacerlo con la excomunión de Hidalgo o La Santa Inquisición, hubiera sido un error en el tiempo, pero no en su mentalidad y su sevicia tradicional). Se le acusó de protección a curas pederastas y encubrir infinidad de delitos de múltiplos clérigos. En su favor se alegó que realizó tres visitas pastorales por la arquidiócesis (en más de 20 años). Rivera Carrera, dice su publicación, supo combinar múltiples actividades y hacerse presente con sencillez y alegría, en los ambientes políticos, empresariales y sociales. ¡Cierto! El pobrerío, el infelizaje, los humildes y perseguidos, jamás tuvieron un detalle, un gesto amable, solidario, de este servil, acomodaticio, soberbio príncipe de la Iglesia. ¿Al retirarse, sabrá Norberto que hay al menos 43 hijos de Dios, que ahora ni en el Limbo o el Purgatorio, los podemos encontrar?

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